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2025-04-24
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SERIES: THE WHITE LOTUS, DE MIKE WHITE: LAS VACACIONES DE TU VIDA
Disponible en Max, la tercera temporada de la premiada serie del director californiano lleva esta vez sus conflictos, misterios y crímenes a la paradisíaca Tailandia.

“Siento que las otras temporadas fueron un ensayo para ésta”, arranca el director Mike White. “Hay cosas que nunca dirigí antes”.
Pero la historia de The White Lotus comenzó en 2020, cuando HBO le encargó a White —que escribe y dirige cada episodio en solitario, una rareza en el mundo de la televisión— que creara una miniserie ambientada en una sola locación que pudiera producirse cumpliendo con los costosos protocolos del COVID-19. White reclutó a un elenco en el Four Seasons de Maui para una sátira sobre la riqueza que también resultó ser una novela de misterio. Se estrenó en julio de 2021 con una aclamación prácticamente universal. El público disfrutó de los mordaces diálogos de White, la tragicómica interpretación de la actriz Jennifer Coolidge como la heredera emocionalmente indigente Tanya McQuoid y las astutas reflexiones de la serie sobre cómo el dinero influye en todas nuestras relaciones. Su audiencia se multiplicó por 3,5 a lo largo de la temporada, con 7 millones de espectadores viendo el estreno en streaming para cuando se emitió el final —una cifra notable para una serie sin dragones fantásticos— y dominó los Emmy de 2022. Claro que para entonces ya no era una miniserie. HBO la renovó para una segunda temporada justo antes del final de la primera. Ambientada en el romántico entorno de Sicilia y libre de las restricciones de la pandemia, la segunda permitió a White llevar a sus personajes fuera del resort, en excursiones que ampliaron la ambientación cinematográfica de la serie. La habilidad de Lotus consiste en seducir a los espectadores con destellos de lujo solo al alcance de los más adinerados, al tiempo que nos asegura que sus remordimientos y sus limitadas visiones del mundo les impiden disfrutar de tal esplendor. La segunda temporada fue nominada a numerosos premios Emmy y le valió a Coolidge otro premio.
Nadie está más sorprendido que White de que este estilo tan particular, que estuvo perfeccionando durante dos décadas, catapultara a Lotus al cénit. “Me alegra que a la gente le guste y que pueda seguir haciéndolo. Pero no creo que vaya a ser nunca el tipo de escritor que dice: ‘Sé lo que la gente quiere’”. Para él, la serie, repleta de ese tipo de conversaciones incómodas que los fans pueden analizar sin cesar en redes sociales, refleja su autodenominada sensibilidad de ‘señor marginal menor’ y ofrece una vía para hacer comentarios culturales indirectos. Sin embargo, también es el resultado personal de toda una vida de viajes. Por mucho que aprecie sus numerosas aventuras, White es un observador de cómo unas vacaciones pueden aniquilar el contexto familiar de una vida cotidiana rodeada de amigos, familia y las distracciones del trabajo. Lo que se supone que es un descanso merecido puede convertirse en una crisis existencial: “Si estás en un lugar con una cultura, un idioma, un ambiente diferente, y además te encontrás lidiando con asuntos personales importantes, hay momentos en los que pensás: ‘¿Debería simplemente caminar hacia el agua?’”

El director sabía que quería mirar hacia Oriente para narrar el siguiente capítulo, aunque su instinto inicial fue ambientarlo en Japón, donde ha pasado mucho tiempo. HBO dudaba, consciente de la burocracia que envuelve al País del Sol Naciente, y lo convenció de que primero visitara Tailandia. El trato se selló entre delirios. El equipo de producción estaba buscando locaciones en Chiang Mai, la ciudad norteña de Tailandia, cuando a White tuvieron que internarlo con bronquitis severa. “Me pusieron un nebulizador. No dormí en unas dos noches, y a la mañana siguiente pensé: ‘Creo que ya entendí la trama’. La temporada es prácticamente lo que pasó esa noche”. El hecho de que The White Lotus sea una antología significa que cada temporada tiene su propia conclusión, “que siempre es lo más difícil. Pero después de ese sueño febril, sentí que ya tenía el final. Y pensé: ‘Supongo que rodaremos en Tailandia’”.
El tema más unificador de la serie, también esencial para su temporada en Tailandia, es la naturaleza transaccional de tantas relaciones que trascienden las barreras de género, raza, cultura y, sobre todo, clase, ya sea entre huéspedes y personal del hotel o entre amantes. En ese sentido, se inscribe en la moda internacional actual de historias, arraigadas en nuestra economía global polarizada, que critican a los ricos y poderosos, desde Parásitos (Gisaengchung – Bong Joon Ho – 2019) y El Triángulo de la Tristeza (Triangle of Sadness – Ruben Östlund – 2022) hasta series como El Juego del Calamar (Ojing-eo geim) y Succession. Dado que los cadáveres suelen aparecer en los flashforwards que abren cada temporada de Lotus, también capitaliza la reciente obsesión del streaming con las novelas policíacas. Lo que distingue el trabajo de White del resto son sus profundos conocimientos sobre la psicología humana y su capacidad para ayudar a los actores a traducir esa comprensión en interpretaciones que transmiten la mezcla única de deseo, delirio e hipocresía que se arremolina en la mente de cada personaje.
El elenco es un lujo. La familia compuesta por Jason Isaacs, Parker Posey y sus hijos Patrick Schwarzenegger, Sarah Catherine Hook y Sam Nivola. Las tres amigas de toda la vida: Michelle Monaghan, Carrie Coon y Leslie Bibb. La pareja de Walton Goggins y Aimee Lou Wood. La masajista y su hijo, Natasha Rohtwell (de la temporada 1) y Nicholas Duvernay. Los locales Lalisa Manobal (estrella pop de la banda Blackpink) y Tayme Thapthimthong, el siniestro Jon Gries y su mujer Charlotte Le Bon. Y siguen más nombres. Tan pronto como el cast y el equipo técnico se reunieron en el Four Seasons, White convocó a todos para una ceremonia de bendición a cargo de monjes locales en la casa de los espíritus del resort, un santuario tradicional afuera de cada edificio tailandés, para honrar a los fantasmas que habitan la tierra.

Incorporar voces y personajes tailandeses auténticos fue un gran salto logístico y artístico para White. El programa contrató a productores locales que escucharon minuciosamente los diálogos tailandeses para asegurarse de que nadie se equivocara. El enfoque en la religión y el misticismo oriental es un potencial campo minado si se aborda con torpeza. Sin embargo, el director no se acobardó ante estos desafíos, considerándolos parte del arte del escritor: “No creo que el programa llegue a ser jamás una versión matizada de la experiencia budista de una persona tailandesa. No me siento capaz de escribir eso. En realidad, trata sobre estadounidenses que llegan con prejuicios. Hablás con la gente, intentás construir algo que parezca multidimensional y esperás que pase la prueba de la mentira. Porque esa es la naturaleza de la narrativa: encontrar la historia, encontrar las conexiones entre todas las personas, en lugar de ver las diferencias y temerlas.”
La serie se puede ver en HBO Max, y ya está renovada para una cuarta temporada. ¿En qué White Lotus del mundo será, esta vez?







