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2024-08-23
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SERIES: FEUD: CAPOTE VS THE SWANS, DE GUS VAN SANT: LA VENGANZA DEL PATITO FEO
Tras su primera entrega en 2017, la segunda temporada de esta antología que se puede ver en Star+ cuenta la traición de Truman Capote a sus amigas de clase alta.

Feud: Capote vs The Swans nos sumerge en la ciudad de Nueva York de los años 70, en una época en la que no se conocían todos los detalles de cada miembro de la alta sociedad. Había un poco de misterio en sus vidas, que solo dio pie a la leyenda cuando The Swans, el grupo que conformaban Babe Paley, Slim Keith, C.Z. Guest y Lee Radziwill se enfrentaron al icónico Truman Capote. Después de que el famoso escritor publicara La Côte Basque, 1965, historia en la que detallaba las sórdidas vidas de sus amigas de la alta sociedad en Esquire, su vida nunca volvió a ser la misma. El potencial cinematográfico era inmenso y el productor Ryan Murphy y el guionista Jon Robin Baitz prepararon un cóctel tóxico de ira, engaño y venganza. Las siguientes piezas del rompecabezas fueron el elenco, en particular Truman, que vendría más tarde, y un director que lo uniera todo. Gus Van Sant es uno de los realizadores más célebres de los últimos 30 años, con una gran cantidad de clásicos modernos que sacaron a los actores de sus zonas de confort y llevó a las audiencias a territorios inexplorados, con películas como Mi Mundo Privado (My Own Private Idaho – 1991), Todo por un Sueño (To Die For – 1995), En Busca del Destino (Good Will Hunting – 1997), Milk (2008) y Promised Land (2007) Dada la riqueza de esta historia, pocos directores podrían darle vida de la forma en que lo hizo él en los 6 episodios que dirigió (son 8 en total, los otros dos los firmaron Jennifer Lynch y Max Winkler): “La gente tiende a evitar hacer tantos episodios, y ahora me doy cuenta de por qué. Te esforzás demasiado. Y nos mantuvieron con un cronograma que era bastante difícil. Seis ya fue agotador.”
Arranca Gus: “Durante una cena que tuve con Robbie (Jon Robin Baitz), quien era el guionista y estaba trabajando en este proyecto en la compañía de Ryan Murphy, le pregunté si querían o no que un director externo lo hiciera. Me interesaban los proyectos de Ryan, hizo muchas cosas diferentes, y pensé que sería interesante trabajar en uno, así que le preguntó y Ryan dijo que sí, ese fue el comienzo. Cuando Robbie dijo que la historia de Truman trataba sobre él y su relación con las mujeres, yo conocía esa historia y ese fue el otro principio impulsor. Era algo que siempre me pareció atractivo. Truman siempre fue un personaje atractivo, esa era la otra cosa emocionante.”

Tom Hollander es el actor que encarna a Capote. Cuenta Van Sant: “Supongo que fue la tarea más difícil, cómo pudimos crear a Truman Capote desde cero. No había ningún Truman cuando empecé y considerábamos diferentes posibilidades. Tom Hollander había sido sugerido por un amigo, y Robbie lo conocía socialmente desde hacía años, así que hizo una pequeña grabación en Inglaterra donde estaba haciendo una obra de teatro. Fue simplemente extraordinario. Se podía ver que las posibilidades eran muy grandes. Luego pasamos por una gran cantidad de trabajo, hubo mucha preocupación por su apariencia y cómo hablaba y demás. Había interpretado muchos personajes diferentes que se parecían a Truman.”
Sobre los Swans, o Cisnes, el director cree que “la existencia de Babe Paley (Naomi Watts), C.Z. Guest (Chloe Sevigny) y Slim Keith (Diane Lane) fue tan atractiva y emocionante de interpretar como grupo que muchos de las actrices ya sabían ciertas cosas sobre los personajes solo por la leyenda. Poco a poco les fueron dando vida. Había mucha información y muchas cosas que se podían encontrar sobre ellas, pero extrañamente no había ningún metraje que pudiéramos encontrar de C.Z, Babe, Slim y Lee Radziwill (Calista Flockhart). Creo que había algunas cosas que se podían encontrar, pero no había una simple conversación, que hoy en día es fácil de encontrar en YouTube, de casi cualquier persona.”
Treat Williams interpretó al esposo de Babe, Bill Paley. El actor falleció poco tiempo después de terminar el rodaje de la serie. Dice Gus: “Él y yo tenemos la misma edad y crecimos en Connecticut, en pueblos vecinos; Chloe también era de allí. Él y yo compartimos mucha historia en cuanto a los hábitos de nuestros padres a mediados de los sesenta, y en un momento creo que Treat dijo: ‘Bueno, todos estaban borrachos todo el tiempo’, y yo le dije: ‘Ah, sí, eso es verdad’. Durante el día, las mujeres estaban, no todas, pero algunas estaban borrachas durante el día y los hombres almorzaban con martinis. Era un estilo de vida un poco diferente hoy en día. Él también era extremadamente hablador y amigable, siempre. Teníamos que recordarle que estábamos filmando así dejaba de hablar porque las cámaras estaban grabando, pero no se daba cuenta. Era un tipo genial; lo conocía desde sus primeros trabajos, en particular, Prince of the City (Sidney Lumet – 1981).”

Con respecto al arte y vestuario, Van Sant explica: “Lou Eyrich había trabajado con Ryan desde Glee, así que muchas de las piezas de vestuario, las elecciones y las instrucciones que venían directamente de Ryan eran increíbles. Rara vez me involucré en ese tipo de cosas, pero ella también estaba bajo su dirección en lo que respecta a su investigación, que fue increíble, muy minuciosa. También el diseño de producción de Mark Rickers fue impresionante. Mucha energía, trabajo e intensidad, realmente fabuloso. La casa de los Paley, el interior, fue construida desde cero, lo cual fue genial.”
El recordado Robin Williams, durante la promoción de En Busca del Destino, se refería a Gus como “el hombre más tranquilo de Hollywood”. El director dice no creer ser tranquilo: “Sólo pienso, trabajo en silencio y averiguo qué está pasando en una escena. Creo que cuando Ryan visitó Feud, se preguntó por qué había tanto silencio. Los sets suelen ser ruidosos, pero si funcionan correctamente, están en silencio para que los actores puedan hacer lo que están haciendo. No soy de los que ofrecen explicaciones que no se piden. Confío en el instinto de los actores.” Y continúa: “Robin tenía muchas ideas. Su único problema era que quería hacer muchas tomas: una lenta, una rápida, una divertida, una rápida divertida, una lenta divertida… Sabía que en la edición se necesitaba ese tipo de cosas. Pero si obtengo una buena toma, trato de parar. Me hacía subir hasta siete u ocho rogando: ‘Por favor, por favor. ¿Una más? ¿Una más?’. Era un set muy ruidoso el de aquella película. Robin se la pasaba haciendo bromas. David Cronenberg vino un día y comentó: ‘Dios mío, acá hay mucho ruido’. Yo dejaba que se hiciera ruido. Es solo que no soy yo el que lo genera.”







