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2022-06-21
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MINISERIE: LA ESCALERA, DE ANTONIO CAMPOS: ¿QUÉ PASÓ ESA NOCHE?
La tragedia que derivó en un resonante caso policial y un documental atrapante, ahora es vista como miniserie a través de los ojos del director estadounidense.

En 2001, el novelista Michael Peterson llamó al 911. Su esposa, Kathleen, se había caído desde lo alto de la escalera y había muerto. Sin embargo, cuando los investigadores llegaron a la casa, encontraron una imagen sangrienta al pie de los escalones. Parecía más la escena de un crimen que un accidente.
Los fanáticos del crimen real han especulado durante años sobre si Michael realmente mató o no a su esposa. A lo largo del caso, surgieron detalles extraños e impactantes, como que el antiguo vecino de los Peterson alegaba que un búho podría haber matado a Kathleen. (Aunque es plausible, la llamada Teoría del Búho nunca se llevó a la corte ya que solo se abordó durante los argumentos finales del juicio original). Luego está el hecho de que una amiga muy cercana del novelista, (a quien conoció a través de su primera esposa) llamada Elizabeth Ratliff, también murió en un incidente relacionado con una escalera.
Antonio Campos, creador y director de la nueva serie de HBO Max La Escalera (The Staircase), se encontró por primera vez con la apasionante historia del crimen real en 2008. Un productor le dio un documental en DVD sobre el caso llamado también The Staircase, que filmó al equipo de la defensa de Michael Peterson desde 2002 hasta 2018. El documental se emitió por primera vez en Canal+ en 2004. Nuevos episodios fueron estrenados a medida que el caso continuaba a lo largo de los años. En 2018, Netflix lo relanzó, encontrando una nueva audiencia generalizada de adictos al crimen real, o true crime. Cuatro años después de que el documental llegara al conocido servicio de streaming, la versión ficcionalizada de Campos de la historia se estrenó el 5 de mayo de 2022.
El director cuenta que “en 2011 fui con Jean-Xavier de Lestrade, el director del documental, al 1810 de la calle Cedar, y nos paramos afuera. Miré la casa por primera vez. Y después estaba en una sala de audiencias muy parecida a la primera sala del documental, y ahí sentado supe lo que se sentía estar en ese lugar. Entendí de una manera más real cómo funciona una sala del tribunal porque incluso en el documental, que tiene mucho tiempo ahí adentro, no sabés cómo se siente a menos que estés ahí, ves lo mundano que es todo. Lo lento y laborioso que es, porque tenés que pasar por muchos pedidos y personas que presentan cosas antes de que pase algo. Entonces, comprender la realidad de eso y también estar tan cerca de Michael Peterson de alguna manera y sentir a la familia ahí, hizo que todo fuera mucho más real para mí. Jean-Xavier fue realmente impresionante. Cuando conocí a estas personas, su representación en la pantalla fue mucho más de lo que experimenté en persona, lo que creo que habla del tipo de cineasta que es él, alguien que es muy bueno para hacer que la gente se sienta cómoda frente a la cámara y estar tan cerca de sí mismos como uno puede estar en ese lugar.”

En cuanto a los desafíos por tener que crear un programa sobre un caso aún en curso, Antonio explica: “Uno de los mayores desafíos fue saber qué incluir y qué no incluir. Porque cuando trabajás en una historia durante tanto tiempo, acumulás mucho. Lo bueno de la habitación del guionista fue finalmente decir: ‘Ok, ahora todos ustedes pueden entrar en mi cabeza y obsesionarse con eso, y después obsesionémonos todos juntos.’ Hablarlo con un grupo de personas que se familiarizaron tanto como yo con esta historia, y que de alguna manera se involucraron personalmente, se convirtió en el siguiente paso que tenía que dar para realmente entender de qué iba esto.”
“Con respecto al elenco, conozco a Parker Posey desde 2008” dice Campos. “Siempre la quise en el proyecto y le dije que quería que interpretara a Freda Black – la fiscal en el caso de Michael – hace unos 11 años. Ella siempre fue esa persona en mi mente. Desde que trabajé con Michael Stuhlbarg, lo imaginé en esto; Rosemarie DeWitt y Maria Dizzia, todos son actores con los que trabajé antes. Siempre los imaginé acá. Una vez que surgió la idea de Toni Collette, de verdad no hubo nadie más en el mundo. No podía imaginar que Kathleen fuera interpretada por otra persona. Con Colin (Firth) necesitaba un actor que fuera capaz de interpretar a un personaje muy polarizado, pero que aun así lo hiciera accesible y atractivo. Y que pudiera capturar todos estos lados diferentes de él sin hacer una imitación. Me parecía que él – que nunca había interpretado un papel necesariamente como este, pero que a lo largo de su carrera había mostrado el rango de actor que es – era el único que podía captar esa complejidad y también poner al público de su lado de inmediato.”
En la miniserie, se puede ver como podría haber sido la muerte de Kathleen en modo accidente, y también en modo asesinato: “Solo tuvimos una oportunidad en la que Toni Collette se puso el tubito que liberaría la sangre. Y una vez que hicimos eso, no hubo una segunda toma, teníamos que hacerlo bien, de la mejor manera que pudiéramos en una sola toma. Toni tenía que estar completamente metida. Siempre es muy difícil ver a los actores con los que trabajo pasar por estas cosas para ponerse en situaciones vulnerables. Tuve que aprender al principio de mi carrera a permitir que un actor se sienta incómodo y llore y se derrumbe cuando está en la escena. Tu instinto como humano es consolar de inmediato, ¿no? Si ves a alguien llorando o enojándose, como director tenés que saber cuándo es el momento adecuado para hacerlo porque no querés interrumpir el viaje en el que se encuentra, si eso es lo que necesita hacer para llegar al lugar al que quiere llegar en una escena. Así que tenés que elegir, tenés que ser capaz de saber cuándo el actor está en un proceso y cuándo está en un punto en el que necesita que entres y seas un hombro en el que apoyarse y participar de esa manera. Y sé que Toni necesitó tiempo después de pasar por eso. Literalmente tenía que lavarse la sangre, pero también tenía que resetear y comenzar de nuevo, y estar viva.”

Sobre si él tiene alguna opinión personal con respecto a la inocencia o culpabilidad de Peterson, o a la Teoría del Búho, Antonio expresa que “el programa trata de probar la culpabilidad o la inocencia de Michael. Quisimos ofrecer a la gente diferentes perspectivas sobre lo que pudo haber pasado esa noche. Creo que la Teoría del Búho es muy convincente, pero, como todas las teorías en este caso, tiene lagunas. Igual, tomamos en serio todas las teorías que exploramos e hicimos que cada representación fuera lo más realista posible. Al final, incluso si alguien siente que cree en una teoría más que en la otra, la conclusión final del programa (con suerte) es que nunca vas a saberlo y vas a tener que aceptar vivir en esa zona gris.”
Campos, que dirigió y produjo también la serie The Sinner, con Jessica Biel, se entusiasma con más proyectos true crime: “Otra historia de éstas en la que estoy pensando es realmente fascinante y tiene muchas capas, creo que es algo que no había visto antes. Es un libro llamado Gente que come oscuridad (People Who Eat Darkness). Está ambientado en Tokio. Y se trata de la historia de Lucie Blackman, que era de una familia de clase media de Londres, terminó en Tokio y desapareció. Después tenés la búsqueda e investigación subsiguientes y el juicio, eso es básicamente el libro. Es una de las historias de crímenes reales más poderosas que leí.”







