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2013-05-09

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ISRAEL: LOS DOCUMENTALES GENERAN POLÉMICA

Por Debra Kamin

Los miembros de la derecha, furiosos con dos films israelíes nominados al Oscar este año, porque “usan dinero del gobierno”. Otros, ven a la democracia en acción.

Curiosamente, dos películas israelíes fueron nominadas al Oscar este año, en la categoría Documental, y ambas toman una mirada crítica, a veces punzante, sobre las acciones de la nación: “The Gatekeepers” (Shom’ray Ha’Saf – Dror Moreh – 2012) y “5 Cámaras Rotas” (Hamesh mazlemot shvurot – Emad Burnat, Guy Davidi – 2011). La mañana después de que se fueran con las manos vacías, algunos líderes del ala derecha de Israel no pudieron evitar expresar su alivio. “El film israelí, la anti-Israel “5 Cámaras Rotas” no ganó el Oscar. No derramé una lágrima” escribió Naftali Bennett, líder del partido a favor de los asentamientos HaBayit HaYehudi, y uno de los favoritos del movimiento religioso sionista israelí.

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“The Gatekeepers” (Shom’ray Ha’Saf – Dror Moreh – 2012), seis relatos “molestos” para algunos sectores del gobierno israelí.

Una semana antes de los Oscar, otra película local, “Rock Ba-Casba” (Yariv Horowitz – 2012) obtuvo un premio en el Festival de Berlín. Aunque no es un documental, pinta un retrato duro de Israel, siguiendo a un grupo de jóvenes y desventurados soldados israelíes estacionados en Gaza en 1989, mientras luchan por mantener a raya el caos a su alrededor.

Estos tres films ofrecen una amarga mirada del gobierno israelí. Y los tres se hicieron con la ayuda de financiación gubernamental, originando un debate sobre la obligación de los realizadores a auto-censurarse en una nación que enfrenta serias amenazas de seguridad.

El director de “The Gatekeepers”, Dror Moreh, dice que su film es pro-Israel. En él, seis entrevistas individuales con sendos ex líderes del Shin Bet, el servicio secreto de Israel, van juntas con material de archivo y simulaciones en CGI de eventos de seguridad. Los entrevistados comparten su temor de que la ocupación israelí, que cada uno de ellos ayudó a reforzar, esté saboteando la naturaleza democrática de la nación y quizá, poniendo su futuro en riesgo. Es todo un logro para el cine documental en este país militarmente-censurado.

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Uno de los directores de “5 Cámaras Rotas” (Hamesh mazlemot shvurot – 2011) Emad Burnat, se calza la cámara al hombro para mostrar la dura realidad de su país

La película no favorece al gobierno israelí, con el testimonio de los agentes de espionaje acusando a cada primer ministro del país de ignorancia voluntaria e intransigencia en el tema de los palestinos. También castiga a la extrema derecha por incitación, terrorismo de cosecha propia, y por agitar la olla que finalmente se tragó al asesinado primer ministro Yitzhak Rabin. Esos derechistas también están presentes en ‘5 Cámaras Rotas’. La historia sigue al palestino Burnat (uno de los directores) que pasó 20 años trabajando como jardinero en Israel antes del cierre de la frontera, en la segunda intifada. Su pueblo de Bil’in en Cisjordania ha sido durante mucho tiempo un punto de combustión de las manifestaciones contra la barrera de seguridad de Israel, que atraviesa gran parte de sus olivares. Con tiempo extra en sus manos y un cuarto hijo en camino, tomó una cámara, y pronto descubrió que tenía una habilidad especial para documentar la lucha de sus compañeros palestinos para salvar su tierra.

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“Rock Ba-Casba” (Yariv Horowitz – 2012) refleja el caos en 1989 en Gaza, a través de la odisea de un grupo de soldados

El primer Ministro Benjamin Netanyahu se rehusó a ver cualquiera de los films nominados al Oscar. No se sabe si vio “Rock Ba-Casba”. Sin embargo, para su director, Yariv Horowitz, la cuestión no es acerca de cómo se perciben las películas en el extranjero, sino sobre qué pueden hacer por la gente local, que están clamando por una representación más honesta de la ocupación palestina de 45 años.

‘Todos vivimos con la insistente pregunta de si estamos haciendo lo correcto, si tenemos una alternativa, si la gente está enojada con nosotros, si somos gente mala’, dijo en una entrevista con el diario Haaretz. ‘En ese sentido estamos muy torturados, y eso es algo que requiere de terapia de grupo.’

Moreh, por su parte, probablemente estaría de acuerdo.

‘Yo no empecé esta película como un activista’, relata. ‘Soy un ciudadano israelí que está preocupado por el destino de mi país, y quería elevar mi inquietud de la única manera que sé: creando películas”

FUENTE: VARIETY