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2019-07-22

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INDUSTRIA – LATINOAMÉRICA: GUATEMALA Y HONDURAS NO SE RINDEN

En los últimos años, el cine centroamericano y caribeño sobrevive con su potente cinematografía, sin regulaciones y con escasa producción.

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Septiembre: Un Llanto en Silencio (Kenneth Muller – 2019) film guatemalteco basado en una historia real, que protagoniza el actor argentino Saúl Lizaso. Dice el director: “La película parte de un hecho histórico que de cierta forma trae remembranzas políticas de una parte de nuestra historia bien complicada. Es sobre el amor, la forma en que un padre saca adelante a su hija que es sorda y es la reacción existencial de cuando pasa un suceso, que te cambia la vida, de como se reacciona”

Con 17 millones de habitantes y limitando con el principal polo cinematográfico de la región, México, la producción guatemalteca sigue reclamando políticas y fomento para un sector en crecimiento. “Actualmente se logró que la Comisión de Cultura del Congreso de la República asignara una mesa técnica para trabajar e impulsar una ley integral con varios sectores involucrados. Es un paso importante pues después de diez años de estar estancada, se vuelve a abrir la discusión de esta urgente necesidad”, cuenta Pamela Guinea, productora y presidenta de AGACINE (Asociación Guatemalteca del Audiovisual y la Cinematografía) que surgió en 2007 y hoy cuenta con unos 40 profesionales asociados.

En los últimos años, se estrenaron entre tres y cinco films guatemaltecos por año. En 2017, los estrenos del cine nacional representaron el 1,5% del total, mientras que la cuota de espectadores se quedó en un 0,1% del total de 6,3 millones, según datos de EGEDA. El cine estadounidense acaparó el 94,9% de la cuota de estrenos, y el 94,2% de los espectadores. El dominio hollywoodense se percibe también en el box office: las diez películas más vistas fueron producciones de los grandes estudios. La más taquillera superó los 400 mil espectadores, mientras que el film nacional más visto, Septiembre: Un Llanto en Silencio, drama de Kenneth Muller ambientado en el conflicto de los 80, convocó 10 mil espectadores en tres semanas; seguida del film sobre migración Junto a Tí de Rember López, con medio millar de entradas vendidas.

En el ámbito internacional, el cine guatemalteco logró tomar impulso en varios festivales. Es el caso de los films de Julio Hernández Cordón, el cineasta guatemalteco más reconocido, que ha trabajado en colaboración con México en varias películas, incluyendo la más reciente Cómprame un Revólver (2018). También Jayro Bustamante puso a Guatemala en las principales vitrinas con Ixcanul(2015) y Temblores (2019); como también lo hizo Ana V. Bojórquez con La Casa más Grande del Mundo, codirigido con la mexicana Lucía Carreras.

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El drama Ixcanul (Jayro Bustamante – 2015) obtuvo numerosos premios, entre ellos, en el Festival de Cine de Berlín, Biarritz y San Sebastián: “El poder de las mujeres termina donde empieza el machismo, que se mezcla con la religión y los valores conservadores. Personalmente, el absurdo siempre me ha interesado. Y la película va por allí: mostrar lo difícil que es para la gente en ciertos pueblos abrir sus mentes a causa del miedo a la libertad. Y entonces aceptan que el absurdo rija sus vidas”

En 2017, el territorio guatemalteco regresó al Programa Ibermedia, algo que Guinea destaca: “es tal vez el acontecimiento más importante en relación con el número de producciones actualmente, porque es evidente que hay más movimiento”. En este momento, aproximadamente siete largos están en producción y posproducción; y en 2019 se esperan un total de diez estrenos. Entre ellos, destacan algunos debuts que están por iniciar un recorrido internacional prometedor, como Pólvora en el Corazón de Camila Urrutia, Los Fantasmas de Sebastián Lojo o 1991 de Sergio Ramírez.

A pesar de los escasos apoyos, varios son los festivales que buscan ampliar la oferta de exhibiciones. Destaca el Ícaro Festival Internacional de Cine, que en sus 22 ediciones se orientó al cine centroamericano; así como Memoria, Verdad y Justicia, muestra de cine y derechos humanos; FICMayab, certamen de cine indígena; Cinespacio, orientada a la producción nacional; y la más reciente SECA (Semana Extraordinaria de Cine Actual) curada por Hernández Cordón. En esta línea también sobresale la labor de La Sala de Cine, sala independiente y con programación permanente impulsada por Bustamante.

Por su parte, con sus 9 millones de habitantes, en Honduras la situación de la taquilla no varía: en 2017, el cine alcanzó los 3,8 millones de espectadores, acaparando la producción estadounidense más del 90% de la cuota de mercado. Para el cine nacional fue un año excepcional: se estrenaron once films, representando el 7,3% del total; casi el doble que en 2018 o 2016, cuando se estrenaron seis películas. En ese memorable año, el cine hondureño abarcó el 5,5% de la cuota total de espectadores.

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Morazán (Hispano Durón – 2017) relata los últimos días del prócer hondureño Francisco Morazán, quien murió fusilado en Costa Rica en 1842 cuando luchaba por la unión de Centroamérica y fue seleccionada para participar en la nominación para los Premios Oscar 2018: “La película se concibió en el seno de la Universidad Francisco Morazán y tiene un carácter educativo; queremos estimular en los espectadores el estudio de la historia de Honduras o de Centroamérica”

El top-ten de la taquilla está en las arcas del cine de Hollywood, logrando el estreno más exitoso los 225 mil espectadores. Por su parte, la película nacional más taquillera fue el film de época Morazán (2017) de Hispano Durón, que superó la marca de los 50 mil espectadores; seguida de las comedias Pocos, Sueltos y Locos (2017) de Joshe Villanueva (38.500) y Cipotes (2017) de Boris Lara (37.800). Lejos están del gran éxito en la taquilla del cine local: la comedia ¿Quién Paga la Cuenta? (Benjamín Lopez) logró superar los 100 mil espectadores en 2013.

Honduras tiene un promedio de entre 10 y 15 rodajes por año. “Hay varios proyectos que no llegan a salas de cine nacionales y se quedan en espacios o cines regionales”, explica Ana Isabel Martins, presidenta de la Asociación Hondureña de Cineastas, Linterna Mágica, agregando que en este momento hay unos seis largometrajes en fases de producción o desarrollo.

El territorio hondureño recientemente fue noticia tras aprobarse la esperada ley de cine, en enero de este año, que prevé la implementación de un fondo de fomento para la producción nacional, así como la designación de la autoridad cinematográfica y la aplicación de exoneraciones para la atracción de producciones internacionales, entre otras medidas. “Actualmente es un panorama incierto para muchos, pero considero que si se logra desarrollar un reglamento correcto podremos hacer que la ley de cine funcione a beneficio del sector. Si entra en funcionamiento correctamente puede ser una oportunidad para levantar los proyectos. Es evidente que el miedo en nuestros países es la corrupción y el mal manejo, pero considero que estar presente y exigir nuestra presencia como comunidad puede ser positivo”, sostiene Martins.

FUENTE: www.latamcinema.com