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2017-08-25
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INDUSTRIA: EL CINE PERUANO MIRA HACIA EL FUTURO
El país sudamericano ha logrado instalar su cine comercial en la taquilla y el público, impulsando también los géneros documental y animación.

Perú avanza en el sector cinematográfico, con un panorama de producción diverso y progresivo que supera la veintena de estrenos nacionales anuales. Comedias como ¡Asu Mare! (Ricardo Maldonado – 2013) o A los 40 (Bruno Ascenzo – 2014) se las han arreglado para borrar las etiquetas peyorativas del imaginario colectivo hacia el cine peruano.
En este contexto, el sector y el Ministerio de Cultura persiguen la actualización de las leyes (en estos momento se está discutiendo el anteproyecto de la nueva ley de cinematografía y el audiovisual) con el objetivo de adaptarse a los nuevos cambios y dar respuesta a los desafíos que enfrenta el sector. A este respecto, el director de la Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios (DAFO) Pierre Emile Vandoorne, explica que: “La ley que tenemos ahora se aprobó en el ‘94 y comenzó a funcionar en el ‘96. Es básicamente una ley de financiamiento, pero sin fuente de financiamiento: se autoriza al estado a entregar apoyos económicos a la producción, principalmente de largos de ficción. En algún momento se fue diversificando, pero mantiene ese espíritu, que es previo a las dinámicas actuales de producción, sobre todo de coproducción. Lo que se ha venido buscando en los últimos años es generar un marco normativo que favorezca la coproducción, tanto a nivel de los aspectos legales de la norma pero también en lo que respecta a los aspectos financieros. Por ejemplo, hay países que quieren coproducir con nosotros pero no hay mecanismos de fomento.” Y agrega: “El único instrumento que tenemos ahora es el acuerdo iberoamericano para las coproducciones de Latinoamérica, España, Portugal y, ahora, también Italia. Estamos trabajando para generar condiciones específicas con países de la región, con aquellos con los que nos unen relaciones culturales históricas o con los que ya exista una práctica de coproducción materializada en películas. Las coproducciones ya están ocurriendo, principalmente con Argentina, Chile y Colombia y con menor frecuencia con México o España.”

Vandoorne manifiesta que la exhibición y distribución “es fundamental. Durante mucho tiempo, la política pública apuntaba al problema del financiamiento de la producción. Ahora el problema, si bien no ha dejado de existir el otro, es la circulación. Tenemos que poder ser más activos en la distribución de películas nacionales, no solamente en circuitos comerciales, también hay que incluir los alternativos y tomar en cuenta los avances tecnológicos. Hay un mundo de películas que no están circulando por los circuitos comerciales y es un país en que no hay red de circulación alternativa. Ese es un universo de circulación y de acceso al cine importante que falta aún investigar.”
Con respecto a los estrenos previstos esto año, hace referencia al llamado boom del cine peruano: “Yo no sé si es boom, porque eso se ve con el tiempo, pero de hecho hay unos fenómenos muy interesantes desde 2012 y 2013. Allí vivimos la aparición del cine comercial nacional, algo que no existía o si existía era una anomalía que ocurría cada varios años. Ahora hay una cantidad de películas que se producen al margen del apoyo estatal, principalmente comedia y terror, que incorporan actores de televisión y que esperan un retorno de taquilla rápido en ese mismo año. Cuando ocurrió vimos que era un fenómeno, pero continuó y ya van cuatro años, así que es algo que podemos llamar una tendencia. En cuanto a los estrenos, estamos por encima de las 20 películas desde hace dos años: trece (2013), diecisiete (2014), treinta (2015) y veintitrés (2016). Este año esperamos estar por encima de las veinte nuevamente y con una tendencia similar: en los últimos años ha habido un tercio de películas que cuentan con financiación del Estado, son títulos de cine de autor.”

Un hecho desconocido por muchos es que Perú no tiene sólo como lengua oficial el español, sino que también se enorgullece de la preservación del quechua, la lengua indígena del poderoso imperio inca que, a pesar de estar en peligro de extinción durante los casi tres siglos del largo período colonial español, todavía es hablado por un 13% de la población y llegó a ser lengua cooficial del Perú en 1975. Aunque es mucho menor en cuanto al número de hablantes y no disfruta del reconocimiento oficial del gobierno, el aimara, otra lengua nativa altamente apreciada en el país, a menudo agrupada con el quechua y el español cuando se habla del notable patrimonio lingüístico de la nación, todavía goza de gran prestigio en el país, dado su papel como el tercer idioma más hablado. Sin embargo, lo que sin duda hace que Perú sea tan único y extraordinario es la convivencia estimada de más de 150 lenguas nativas.
Dice Vandoorne: “Se identifican alrededor de 200 películas producidas en el interior del país desde 1996. Eso es interesante y desde el Estado buscamos maneras de impulsarlo. En el reciente Festival de Lima se estrenaron varias películas regionales que cuentan con el apoyo del Estado, en la sección Cine del Mañana, dos de tres ficciones fueron producidas en regiones del interior y en la muestra Hecho en el Perú está “Wiñaypacha” (Oscar Catacora – 2017), la primera filmada en aymara en Perú. Mantener la existencia de estos idiomas es mantener una parte del espíritu humano, es muy importante generar creación contemporánea en lenguas indígenas, porque no es solo el reflejo de la lengua, sino de toda una cosmovisión. Esto lo empezamos a pensar en el Ministerio de Cultura en su relación con el cine hace algunos años, y por la iniciativa de la Dirección de Cultura de Cuzco se creó un concurso nacional de ficción de lenguas indígenas que ya ha apoyado dos proyectos de largometraje que acaban de terminar su rodaje y también han doblado películas al quechua.”

La animación es un género que está creciendo en la región, resultando “un fenómeno interesante para nosotros, ya que en los dos últimos años por primera vez, hemos premiado en el concurso de ficción nacional largos de animación.” Y agrega: “El apoyo empezó con un diálogo con productores de animación; nos reunimos y les preguntamos qué hacía falta para desarrollar sus proyectos con más fluidez. Identificamos que en el estado actual de financiamiento con el que cuenta la institución, no era viable financiar proyectos de largo por sus largos procesos de producción. Entonces empezamos por apoyar lo que podíamos, el desarrollo, garantizando que ese proceso sea con mejores condiciones. Le vemos mucho potencial a la animación por dos motivos principales: la producción audiovisual infantil es muy escasa en nuestro país y por otro lado, el hecho de que la animación por naturaleza siempre es doblada, da enorme capacidad de trascender esas barreras lingüísticas que hay en nuestro país. Hay animaciones que les ha ido bien en espacios internacionales, como Nuna, la Agonía del Wamaní (Jimy Carhuas – presentada en Cannes este año) o Mochica (de los hermanos Luigi y Mauricio Esparza), que se vinculan de una forma muy profunda con la cultura popular y ancestral. Han recibido apoyo nuestro, pero han recorrido un largo trecho previamente. Para eso sí requerimos acuerdos adicionales, porque, además, si queremos ser coproductores mayoritarios hay que generar recursos para serlo, tanto desde el Estado como desde la inversión privada.”
En relación al documental, Vandoorne especifica que: “Nos parece importantísimo; es un ámbito de producción fundamental y falta mucho por hacer y hay que diversificar, pero sobre todo hay que ver cómo hacerlos circular. Y ahí quiero mencionar Retina Latina. Los resultados que nos da la plataforma es que la mayor parte de los usuarios ven más documentales que ficción. En otras plataformas como Netflix, sorprende la relevancia que han cobrado los documentales, son producciones muy destacadas y consumidas online. Yo creo que ahí hay una reflexión que hacer, y si en las salas de cine comerciales no están tan abiertas a la exhibición de documental, parece que en las plataformas digitales sucede lo contrario. Respecto al posicionamiento internacional, este fue el primer año que el país contó con una amplia delegación en Cannes.”







