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2016-08-08
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INDUSTRIA: COLOMBIA Y REPÚBLICA DOMINICANA: MODELOS EXITOSOS DE DESARROLLO
En los últimos años, las industrias cinematográficas de ambos países crecieron de forma significativa, consecuencia de las políticas de fomento implementadas en sus territorios.

En el marco de la entrega de los premios Platino edición 2016 llevada a cabo en Montevideo, se realizó un encuentro organizado por EGEDA Uruguay, ICAU y ASOPROD, entre la delegación de República Dominicana integrada por Yvette Marichal, Directora de DGCine, y los productores Luis Arambillet (AA Films) y Gilberto Morillo (BKT); y la delegación colombiana, representada por Adelfa Martínez, Directora de Cinematografía, Andrea Afanador, Directora de Programas del FDC en Proimágenes y el productor Diego Ramírez (64-A Films).
Ambas representaciones hicieron hincapié en los dos elementos que han permitido que sus procesos de diseño e implementación de sus modelos prosperen: voluntad política y trabajo intersectorial. Esa combinación logró facilitar en ambos casos el desarrollo de medidas integrales para el fortalecimiento del sector, que incluyen fondos públicos de fomento, atractivos incentivos fiscales para la inversión nacional y las producciones internacionales, mecanismos para el análisis de sus políticas y herramientas para la capacitación de profesionales. En el caso de República Dominicana, desde la implementación de la Ley de Cine en 2011 y hasta 2015, se filmaron 106 películas, frente a las 101 que se realizaron desde 1922. Por su parte, el crecimiento también fue exponencial en la última década en Colombia: si en 2005 se produjeron 6 largometrajes, el año pasado fueron 57.

En Colombia, la creación del Fondo Mixto Proimágenes Colombia fue el puntapié de la década de crecimiento. “Pensamos en cómo desarrollar una industria cultural que trascendiera y que fuera sostenible. Lograr la reglamentación fue un gran esfuerzo, sobre todo porque significa entregar a nuestro sector cinematográfico la posibilidad de narrar, de crear identidad, de construir memoria y patrimonio para Colombia”, explicó Martínez. La Ley de Cine (Ley 814 de 2003) creó dos herramientas: los estímulos de inversión cinematográfica con deducciones del 165%, medida a través de la cual se inyectó al sector en torno a 58 millones de dólares; y el Fondo Cinematográfico, que se alimenta de ganancias de la taquilla, con el que se ha recaudado alrededor de 53 millones de dólares, destinándose el 70% a la producción, y el 30% restante a fortalecer procesos de formación, patrimonio, promoción internacional y administración del fondo.

En el territorio caribeño, la Ley 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica en la República Dominicana ofrece incentivos a productoras nacionales e internacionales, así como a exhibidores y al establecimiento de nuevos estudios cinematográficos. Estos impulsos le han significado al Estado una inversión de 50 millones de dólares desde la implementación de la Ley en 2011, monto que se ha ido recuperando anualmente a través del pago de impuestos -en torno a unos 15 millones-. A esta cifra hay que sumarle las entradas que se reciben a través de la inversión extranjera, con la que solo en el primer semestre de 2016 se han recaudado 52 millones. “Gracias al artículo 39 (de la Ley 108-10) para la inversión extranjera, hemos logrado que lo que le invirtió el Estado en cinco años en el cine nacional, lo logramos con inversión extranjera en apenas un semestre, y eso es lo que hace que valga la pena”, apuntó Yvette Marichal.
Sin embargo, el dinamismo del mercado global también genera incertidumbres a medio plazo. En ese sentido, el productor Luis Arambillet se refirió a la necesidad de que la industria sea autosustentable. “Los incentivos de fomento no son eternos, si bien las leyes tienen duración, están determinados por los vaivenes económicos y políticos. La industria cinematográfica debe convertirse en una actividad económica responsable y ética”. Por su parte, Diego Ramírez señaló la importancia de proyectarse hacia el mercado global “cuando otros países empiecen a desarrollar sistemas de atracción de rodajes internacionales vamos a empezar a perder, y lo que tenemos que lograr es desarrollar nuestro contenido propio para poder llegar a mercados globales, es ahí donde tenemos la capacidad de sobrevivir”.
En relación a los desafíos de las políticas públicas, la asignatura pendiente para Colombia, según afirmó Martínez, pasa por conectar al público con los contenidos nacionales. Si bien en 2015 el número de espectadores alcanzó los 59 millones, solo 3,43 del total fue de cine colombiano. Para salvar esa brecha, se está invirtiendo en el acompañamiento de desarrollo de guiones, así como en la implementación de programas de circulación alterna y en el apoyo al parque exhibidor, el cual está digitalizado en su totalidad y ha aumentado en un 72% entre 2009 y 2015 gracias a la ley de deducciones fiscales.
Por su parte, la República Dominicana mantiene una particularidad privilegiada en relación al principal escollo de los mercados regionales: el promedio de 20 estrenos anuales dominicanos cautiva el 30% de la cuota de pantalla, y un mínimo de cinco películas nacionales logra insertarse en el top ten anual por encima de los blockbusters.







