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2013-11-22

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FICCIÓN: WILLIAM FRIEDKIN: CÓMO HICE “EL EXORCISTA”

Por Gregg Kilday

Con el Blu-ray del 40 aniversario a punto de salir, el director recuerda en estas memorias recién publicadas el proceso de la icónica película que revolucionó el terror en la industria.

“Estaba en San Francisco en mi última noche del tour de prensa de “Contacto en Francia” (The French Connection – 1971). Había terminado mis entrevistas, cuando vi el paquete con el nombre “William Peter Blatty” que tenía en mi valija. Lo abrí y empecé a leer la novela. Después de 20 páginas, cancelé mis planes para la cena.

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Una imagen lo dice todo: “El Exorcista” (The Exorcist – William Friedkin – 1973)

Me había cruzado con Blatty unos años antes. Cuando lo llamé, me comentó que había hecho un trato con Warner Bros. para escribir el guión y producirlo; entonces me pidió que lo dirigiera. No había visto mis trabajos anteriores, pero pensaba que conmigo iba a lograr que la historia se hiciera como a él le gustaría. Pero el estudio tenía otros nombres en mente: Stanley Kubrick, Arthur Penn y Mike Nichols. Blatty, que en ese momento era una especie de celebridad en el circuitio talk-show, amenazó con ir a Johnny Carson a contar que el estudio no quería contratar al director que él quería. Entonces, salió “Contacto en Francia” y Warner dijo: “Lo queremos más que vos ahora”.

El casting fue mío. Jason Miller (el Padre Karras) nunca había aparecido en un film, era dramaturgo. Para el rol de la madre de la hija poseída, el estudio quería a Audrey Hepburn, Jane Fonda o Anne Bancroft. Me hubiera encantado tenerlas, pero Audrey tenía un rodaje en Italia, Anne estaba embarazada y Jane mandó una nota diciendo: “¿Por qué querría aparecer en una mierda capitalista?” (cuando le recordé esto, hace poco, me dijo: “Guau, ¿dije eso? Parece que fuera otra persona”). Mientras tanto, crucé llamadas con Ellen Burstyn. No había protagonizado aún, pero algo en su tono de voz me atraía. Cuando me encontré con ella, me preguntó: “¿Creés en el destino? Porque estoy destinada a interpretar este rol”. Me habló sobre su niñez católica y su mala experiencia con la iglesia, pero lo que más me importó fue su inteligencia. Ella entendía la historia.

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Las fuerzas del bien, en los perfiles de Max Von Sydow (Padre Merrin) y Jason Miller (Padre Karras) en “El Exorcista” (The Exorcist – William Friedkin – 1973)

Uno de los modelos para el Padre Merrin fue Pierre Teilhard de Chardin, el filósofo francés. Cuando vi fotos de él, vi a Max von Sydow, uno de los actores más grandes del mundo. Le mandamos el libro y aceptó inmediatamente. Su naturaleza innata aparece en todos los personajes que interpreta; es un hombre de una gran fuerza interior.

Miles de chicas audicionaron para el rol de Regan, pero parecía imposible. Por lo que empecé a hacer audiciones con jovencitas de 16 o 17 que parecieran más chicas. Pero una tarde, en mi oficina, mi asistente me dijo: “Hay una mujer afuera, Elinore Blair, con su hija de 12 años. No tiene cita, pero pregunta si te puede ver”. El destino me hizo decir: Ok. Cuando entró, supe que era la elegida. Era brillante, efervescente. Nunca había actuado, pero no estaba temerosa ni intimidada.

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Linda Blair (Regan), antes de convertirse en el instrumento del mal en “El Exorcista” (The Exorcist – William Friedkin – 1973)

La traje a Los Angeles para hacer una prueba con Ellen Burstyn, donde se compenetraron enseguida. Me volví un padre adoptivo con ella. Pero nunca la traté como una nena. Confiábamos el uno en el otro, y era brillante. Hice parecer todo como un gran juego para ella. A veces le decía: “Ahora tenés que decir esto, pero yo voy a poner otra voz en la pantalla, para que no seas vos”. El texto tenía palabras obscenas que se referían a su madre. Y ella decía: “No puedo decir esto”. Entonces me ponía cerca de ella y lo convertía en un juego porque no podía pasar por semejante cosa seriamente.

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Una concentrada Ellen Burstyn (Chris) junto al director, William Friedkin, en el set de “El Exorcista” (The Exorcist – 1973)

Hice el film con una fuerte creencia en la veracidad del material y su profundo significado. Lo hice con el sentido de que si el mundo es feo y violento y al final, destructivo, controlado por demonios, eso esté en “El Exorcista”. Por otra parte, si creés que hay una fuerza del bien que a veces puede hacer retroceder a las fuerzas del mal, eso también está en la película. Esa era mi intención original. En esto diferíamos un poco con Blatty. Él quería que el film simplemente convirtiera la iglesia. Pero pienso que es un balance bastante bueno entre los dos. Compartimos la noción de que “El Exorcista” no iba a ser una película de terror o una parodia, sino un film sobre el misterio de la fe y la existencia del bien y el mal en cada uno. Establecí la historia más en línea documental, no en el terror. A través de los años, entiendo que la gente la considere una película de terror, y así vive en la conciencia del público. Pero nunca lo fue así para Blatty ni para mí.”

FUENTE:THE HOLLYWOOD REPORTER