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2024-08-08
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FICCIÓN: TORNADOS, DE LEE ISAAC CHUNG: TERROR DE LA NATURALEZA
El director y guionista nominado al Oscar por Minari (2020) encabeza este trepidante thriller de acción estadounidense que se puede ver en los cines argentinos.

“Creo que estamos perdiendo la noción de dónde nos encontramos en nuestra relación con la naturaleza”, arranca Lee Isaac Chung, director de origen coreano criado en una granja rural en Arkansas. “Me encantaría ver más historias en las que nuestra identidad se defina en relación con la Tierra. Sentía que esta película era una oportunidad para hacerlo”.
Mientras que la misión de los protagonistas de la película Twister original (Jan de Bont), que recaudó casi 500 millones de dólares en todo el mundo en 1996, era recopilar datos del interior de un tornado para aprender a anticiparlos, la secuela – nuevamente de Universal, Warner Bros. y Amblin – avanza con la premisa con un nuevo equipo que prueba una hipótesis sobre cómo “domesticar” los ciclones cuando golpean. Aunque actualmente esta teoría sigue siendo más ciencia ficción que realidad, Chung dice que espera que la película inspire a la gente a considerar a los científicos del clima como verdaderos superhéroes: “Cada vez que Hollywood hace algo con el cambio climático, creo que tenemos que mantener una actitud positiva y dejar que el público se divierta. Como producción, queremos inspirar a la gente a abrazar el mundo natural. Eso puede contribuir en gran medida a influir en las personas para que tomen buenas decisiones en su relación con la naturaleza, estudien lo que está pasando en la Tierra y descubran cómo podemos convertirnos en mejores cuidadores del planeta.”
¿Cómo es que de realizar Minari, aquel drama sobre la familia coreana en búsqueda del sueño americano que se llevó en 2020 un Oscar a la Mejor Actriz de Reparto (Youn Yuh-jung) y varias nominaciones, ahora se ha puesto a la tarea de dirigir tornados? El director explica: “Hice un episodio de The Mandalorian y otro de la próxima serie de Star Wars de Disney+ Skeleton Crew. Kathleen Kennedy, productora de la Twister original, fue una referencia para mí para Frank Marshall, su esposo, quien tomó las riendas de la producción en la nueva película. Una de las productoras de Kennedy/Marshall Company, Ashley Jay Sandberg, se puso en contacto conmigo para ver si me interesaba hacer este film. Y a mí, como estaba buscando un proyecto, Tornados me pareció perfecto. Era lo que quería hacer. Así que la primera parte que me tocaba fue básicamente convencer al estudio de que, a nivel técnico, sé cómo hacer una película de acción, porque si ves Minari, ese aspecto no está necesariamente demostrado. Lo segundo fue lo que quería hacer con los personajes, con los arcos argumentales, cómo se unen, y el tema de volver a casa y lidiar con los propios miedos. Quería aportar una sensación más profunda de lugar, de Oklahoma (crecí justo en esa frontera de Oklahoma con Arkansas) y esta idea de un personaje que se va a la gran ciudad y después tiene que volver a casa. Sentí una profunda conexión personal porque había hecho eso, yo había dejado Arkansas.” Agrega que “al principio, el estudio pensaba que teníamos que filmar en Georgia porque nuestro presupuesto alcanzaría para más, pero acepté este proyecto porque quería volver a casa con él, y de eso trata esta historia. Así que tuve que hacer una serie de concesiones en términos de presupuesto y de calendario para que eso pasara, pero para mí volver a Oklahoma era una gran prioridad. Oklahoma tiene paisajes inmensos, mucho cielo, los horizontes son muy lejanos, y eso era algo que no veía en Georgia cuando explorábamos el terreno. Había hecho Minari en Oklahoma, así que sabía lo que podría lograr en ese lugar. Una de las cosas locas que hicimos fue filmar en Oklahoma durante la temporada de tormentas, y eso terminó haciendo que nos sintiéramos muy pequeños, porque nos quedamos encerrados bastante debido a los vientos, las tormentas eléctricas y los tornados que se aproximaban. Tuvimos que someternos mucho a la naturaleza, pero fue apropiado para esta producción.”

Con respecto a la autenticidad técnica del guion (escrito por Mark L. Smith) cuenta Lee: “Ese fue uno de los elementos más desafiantes de esta película, hablar sobre la ciencia de lo que pasa con los tornados de una manera que sea comprensible dentro de un blockbuster que dura dos horas. En la Twister original, la idea de poner estas bolas de sensores de Dorothy en un tornado es completamente ciencia ficción, pero inspiró a una generación de personas a querer hacer investigación científica sobre las tormentas. Y con esta película, el esfuerzo que Kate (Daisy Edgar-Jones) hace para ver si puede alterar la dinámica de un tornado, también se basa en mucha ciencia ficción. Solo teorizamos, y definitivamente no es algo que deseemos que la gente haga, pero la idea era que la película rindiera homenaje a la ciencia, la investigación y la realización de grandes ideas. Entonces nuestros productores trajeron a Kevin Kelleher, quien fue el asesor técnico en la original. Kevin trabajó con Mark y conmigo en los borradores posteriores del guion, estuvo presente en las reuniones de efectos visuales y en todas esas discusiones sobre, en teoría, ¿cómo colapsaríamos un tornado? Todo eso se basa en la ciencia real. Y luego el truco, una vez que teníamos la ciencia en su lugar, era ¿cómo comunicárselo a los espectadores? Eso es lenguaje cinematográfico, como hacer que el actor Anthony Ramos describa lo que están haciendo con los paquetes de manteca en un café, o tener una interfaz gráfica en su vehículo que explica dónde van a colocar los radares y qué van a hacer. Lo que pensaba mientras leía el guion y planificaba la película era que cada vez que personalmente tenía una dudar en la que me preguntaba ‘¿Qué significa eso?’, era cuando asumía que teníamos que decirle algo al público.”
“La tecnología ha avanzado muchísimo. Industrial Light & Magic se encargó de los efectos visuales de la película original, y uno de sus artistas en ella, Ben Snow, fue nuestro supervisor de efectos visuales. Estaba muy emocionado porque sabía lo lejos que habían llegado en ILM en términos de cómo pueden incorporar mucha física a lo que sucede dentro de un evento natural. Son capaces de tomar entornos y no solo mostrar tornados con un detalle increíble, al nivel de cada brizna de hierba, básicamente. Pero creo que lo que Jan de Bont hizo en los años 90 para que esa película pareciera muy real fue que utilizó muchos efectos especiales prácticos. Eso es algo que todos queríamos hacer para mantenernos acordes, así que trabajamos con Scott Fisher, que es un artista de efectos especiales espectacular. Suele trabajar con Christopher Nolan, por lo que viene de esa escuela donde solo se usan efectos visuales si es absolutamente necesario. Scott siempre estuvo involucrado en las conversaciones entre Ben Snow y yo para averiguar cómo hacer que cualquier entorno que estemos filmando se sienta de verdad como si un tornado lo estuviera arrasando. Tenía un motor a reacción, tenía muchos ventiladores increíbles y poderosos alineados, cubriendo más de 30 metros de espacio, los actores corriendo por estos túneles de viento gigantes, a los que les lanzábamos un montón de cosas.”

Tornados es una de las primeras producciones en incorporar el programa de sustentabilidad GreenerLight. Chung manifiesta: “Queríamos hacer cosas de sentido común en este rodaje. Las películas pueden terminar siendo una de las actividades que más residuos produce, y quisimos ser responsables en términos de, por ejemplo, no tener demasiados residuos de alimentos. Entregamos las sobras a los bancos de alimentos locales, no los tirábamos a la basura. Teníamos un comité que se aseguraba de que tomáramos decisiones de sentido común para no tener un exceso de residuos y consumo de combustible. Me gusta pensar en esas cosas como si fueran de sentido común. Donde crecí, intentábamos no desperdiciar cosas, y eso es lo que quisimos hacer en esta producción.”







