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2022-02-03
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FICCIÓN: tick, tick… BOOM!, DE LIN-MANUEL MIRANDA: LO EFÍMERO DE LA VIDA
El actor, compositor, dramaturgo y productor neoyorquino ofrece en su ópera prima un retrato intenso del creador de Rent, Jonathan Larson.

Lin-Manuel Miranda es un todo terreno del espectáculo. Compuso la letra y la música de la obra estrenada en 2008 In the Heights (haciendo referencia a Washington Heights, popular barrio latino de Manhattan) que recibió varios premios Tony y Grammy. Es autor del libreto, música y letra de Hamilton (2015) – que también protagonizó – uno de los sucesos teatrales más importantes de Broadway, que ostenta el récord de nominaciones al Tony (16). También escribió la banda sonora de Moana (Ron Clements – John Musker – 2016) y de la animación de Disney de este año, Encanto (Jared Bush – Byron Howard). Lo vimos actuar en un montón de lugares, como por ejemplo la serie His Dark Materials, o la película El Regreso de Mary Poppins (Mary Poppins Returns – Rob Marshall – 2018). Ahora, por primera vez, se pone tras las cámaras para dirigir los momentos previos del autor teatral neoyorquino Jonathan Larson a la creación de Rent, su icónico musical rock basado en la ópera La Bohème de Giacomo Puccini.
¿Cómo comienza la historia de este proyecto? Cuenta Miranda: “Comienza viendo Rent en mi cumpleaños número 17 con mi novia de la escuela secundaria, Meredith Sommerville, quien me consiguió entradas como regalo. Rent era el musical más contemporáneo, más diverso, que jamás había visto. Fue el espectáculo lo que me hizo pasar de admirar los musicales, como se puede admirar una obra de arte, a pensar que podría hacer uno. Se sentía posible. Se sentía casero. Era como si estuviera preocupado por las mismas cosas que me preocupaban a mí. Entonces, voy a la universidad, me especializo en teatro y cine. Me doy cuenta de que es muy caro meterse en cine, y básicamente me limito al teatro. Después, en mi último año de universidad, veo la versión off Broadway de Tick, Tick… ¡BOOM! porque se convirtió en un espectáculo de tres personas del monólogo original de Jon por David Auburn y Scott Schwartz. Ver eso cuando tenés 21 años y estás tratando de hacer lo que Jon estaba tratando de hacer… Tener este manifiesto semi-autobiográfico tipo, ‘Es más difícil de lo que pensás. Todos tus amigos van a crecer, y ¿estás preparado para lidiar con eso?’. Fue muy clarificador para mí.” Y continúa: “Durante un tiempo, quise hacer ese show porque significaba mucho para mí y tuve la suerte de hacerlo en 2014. Mi increíble buena suerte es que Julie Oh, mi productora, vio esa producción y vio lo que significaba para mí. Creo que escribí un artículo en el Times sobre eso, y sobre el efecto de Jonathan en mi vida, en la época en que ocurrió la producción. Julie había leído el artículo y fue a ver el espectáculo. Sin que yo lo supiera, ella fue y obtuvo los derechos de la película por su cuenta. Nos conocimos brevemente en su calidad de joven productora, tuvimos un par de reuniones. Y luego me puse a trabajar en El Regreso de Mary Poppins porque quería ver a Rob Marshall dirigir un musical original. Sabía que algún día quería dirigir un musical, y él es uno de los mejores. Hacia el final de la filmación, recibí un mail de Julie diciéndome que tenía los derechos de la película. Tiré todo lo demás de mi escritorio y dije: ‘Soy la única persona que puede dirigir esto.’ Cada proyecto que elegí en el ínterin tenía que ver con prepararme. Trabajar en la serie Fosse/Verdon no se trataba solo de ver a Tommy Kail luchar con el fantasma de Bob Fosse. No fue solo ver a Tommy y Steve Levenson hacer ocho minipelículas. También era meterse en la mente de las personas que habían hecho Cabaret (1972). Creo que es la mejor adaptación musical cinematográfica que existe. Y All That Jazz (1979) es alucinante. Por supuesto, el curso de nivel superior fue ver a Jon M. Chu dirigir In The Heights (2021) y ver a alguien adaptar mi propio trabajo. Las decisiones que tomó y la forma en que descubrió qué momentos cortar y cuáles dilatar hasta el tamaño de Hollywood, fue una masterclass.”

Jonathan Larson no tuvo la oportunidad de ver su obra en el teatro, porque murió de un aneurisma la noche anterior a la presentación, a los 35 años. El director manifiesta que “Es una locura. Se convirtió en un desafío muy interesante para nosotros, no solo por la expectativa de cómo sería una historia como esta, sino que en nuestras primeras proyecciones de prueba, teníamos personas que conocían la historia de Jonathan Larson y personas que no tenían idea de quién era. No habíamos dado con la forma correcta de lograr que ambas audiencias estuvieran en sintonía desde el comienzo de la película. En el corte original, revelábamos que él era el creador de Rent justo al final de la película. Entonces, la gente decía: ‘¿Por qué no fue esta la historia de la creación de Rent?’. Era una división interesante porque a las personas que conocían la historia de Jon, aunque sea un poco, les encantó la película en esa forma. Para las personas que no, era una película sobre un hombre blanco cis que se quejaba de cumplir 30 años sin que el mundo descubriera su genialidad. Por lo tanto, nos incumbía hacer entender a la gente que Jon nunca cumpliría 40 años, para que entendieran lo profético que era todo lo que estaba escribiendo. Necesitabas ese contexto. Y poner todas esas cosas al frente tuvo el efecto secundario de despachar esos clichés sobre biopics, y el texto blanco sobre negro al final. Hemos visto esas películas antes. No quería jugar con esos tropos.”
Lin-Manuel agrega: “Originalmente, la película comenzaba con él sentado al piano y empezando a contar su historia. Proyecté la película para todos mis amigos cineastas; uno de ellos fue muy inteligente y dijo: ‘Si ves a alguien actuando en un escenario en una película, debe estar rompiendo la casa o comiendo mierda. Y acá, sale y comienza a hablar y el público no sabe cómo sentirse por él’. Hay una división porque el público de la película no es el de la representación teatral, por lo que debemos saber cómo sentir lo que siente ese público. Fue una nota muy perspicaz y no algo que se me hubiera ocurrido. Entonces, la forma en que funciona ahora es que lo vemos aparecer en algunas imágenes de VHS/Betamax, que son las imágenes que tenemos del verdadero Jonathan. Lo conocemos un poco. Y luego tenemos a Susan (Alexandra Ship) diciéndonos quién era: ‘Esta es la historia de Jonathan Larson en sus propias palabras, en su propia música. Y todo es cierto, excepto por las cosas que inventó Jonathan, que es bastante’. Simplemente nos da un marco sobre quién era para que todos comiencen en la misma página.”

Un inspirado Andrew Garfield (quien podría tranquilamente ser candidato al Oscar por su actuación) le da vida a Larson en la película, poniéndose al hombro – y a la garganta – las canciones. Dice Miranda: “A pesar de que me dijo que podía cantar, yo sabía que no lo había hecho de forma profesional. Sin embargo, también sabía que lo resolvería, porque he visto su trabajo. Me senté en el National Theatre de Londres todo el día y lo vi abrirse paso ante nosotros en Angels in America. Eso es lo que necesitaba que hiciera Jonathan. Si ves imágenes de Jonathan, es un cantante bastante tosco, aunque es un músico increíble. Pero está abierto. Eso es lo más importante. Sabía que Andrew traería esa intensidad y nunca nos perdería. Incluso lo amaríamos por todos sus defectos. Recuerdo haber leído un artículo sobre lo que hizo en Silence (Martin Scorsese – 2016) y lo lejos que llegó, y pensé: ‘Va a ir a donde necesite ir para llegar a donde necesite estar’. Entonces, no estaba preocupado por eso. Solo se trataba de darle el tiempo y los recursos para llegar allí. También sabía que lo reuniría con Liz Caplan, que fue la coach vocal, y ella es una auténtica maga. Algunos solo te enseñan una técnica para cantar, y todos los que trabajan con ellos cantan con la misma técnica. Liz no hace eso. Ella dice: ‘¿Qué te impide cantar?’ Ella hará lo que sea necesario para sacar esa mierda del camino y abrirte. Lo hizo, y todos nos beneficiamos de eso.”







