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2023-03-10
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FICCIÓN: THE WHALE, DE DARREN ARONOFSKY: UN EJERCICIO DE EMPATÍA
Brendan Fraser vuelve al ruedo listo para el Oscar gracias al nuevo trabajo del director neoyorquino, una dura historia basada en la obra teatral de Samuel D. Hunter.

Darren Aronofsky es conocido por dirigir películas oscuras, provocativas y divisivas como Requiem por un Sueño (Requiem for a Dream – 2000), El Cisne Negro (Black Swan – 2010, por la que estuvo nominado al Oscar por Mejor Director) y Madre! (Mother! – 2017), pero en La Ballena The Whale ve esperanza, “conexión humana y fe en el espíritu humano”. Ha pasado mucho tiempo desde su primera obra, Pi (1998), y él admite que “el negocio cambió mucho. Es casi irreconocible desde que comencé, sin plata, tratando de hacer una película como esa, literalmente hace 25 años. En ese entonces, necesitabas recaudar dinero para comprar película, y la distribución cambió por completo. Cuando salió Pi, era un estreno en salas o nada, pero ahora hay tantas formas diferentes de contar historias, en distinta duración, que creo que es un momento muy excitante.”
El director muchas veces se ha referido a sí mismo como un cineasta independiente, manifestando que las limitaciones que encuentra muchas veces lo llenan de energía: “El arte no existe sin un marco. Necesitás un límite. Hay que prestar mucha atención a los bordes de tu marco. ¿Qué puedo hacer con esto que sorprenda a la gente, que interese a la gente, que conmueva a la gente, con suerte? Ese es el desafío. Madre! pasaba en una sola casa, y ahora The Whale pasa en una sola habitación. Pero, ¿cómo hacer que una habitación individual sea cinematográfica? Ese fue, para mí, el desafío.” Y agrega: “El peor día en la vida de todo cineasta, y cualquier cineasta que escuche esto se va a sentir identificado, es el día en que su editor le muestra el montaje. Básicamente, estuviste en el set, ocupado trabajando miles de horas, tu editor trabajó muy duro para armar las escenas lo mejor que pudo, y luego te presentan el resultado de todo el trabajo que hiciste. Y es el día más deprimente de tu vida. Pero por primera vez en The Whale, sentí que fue un gran día para mí porque vi una versión extra larga que no era mi corte, pero pensé: ‘Bueno, la película no es claustrofóbica. Todavía hay mucho trabajo por hacer y me va a llevar el próximo año ponerla en forma. Pero creo que de verdad va a conmover al público’”.

Aronofsky cuenta que la religión siempre le fascinó “como mito”: “Encuentro la mitología extremadamente poderosa, el poder de la historia. Todos sabemos que la historia de Ícaro no sucedió, que es un mito. Sin embargo, si menciono esa historia, todos entendemos lo que significa. Y ese es el poder que tienen, son increíblemente antiguas y todos las conocen. No peleemos por a quién pertenecen o si realmente pasaron. Son mucho más poderosas cuando decimos: ‘Bueno, ¿cuál es el significado detrás de esta historia, por qué la contamos y cómo se relaciona con nosotros como humanos del siglo XXI? ¿Cómo podemos aprender de esto para seguir adelante?’ The Whale tiene mucho de religión, y eso viene mucho de la educación de Sam Hunter. Yo honré eso como honré muchas cosas en el guión que no eran mi historia. Provenían del alma y el espíritu de Sam, y pasé mucho tiempo con él hablando de eso, tratando de entenderlo.”
¿Cómo llegó esta idea a él, antes de hacerla cine?: “Me acuerdo haber leído la reseña de la obra en el New York Times y haber dicho: ‘Guau, qué historia tan extraña y loca para llevar al escenario. Qué personaje único’. Así que me fascinó ir a verla. Cuando comenzó, eran solo personajes que yo, en la superficie, nunca pude entender o empatizar, pero al final de la obra, tenía el corazón roto y conocía a estos personajes como conocía a los miembros de mi familia. Y esa es la gran escritura de Sam Hunter, que va pelando lentamente las capas de una cebolla. Esto lo avergonzaría, pero es como ver Tolstoy o algo así, donde en cada escena aprendés un poco más sobre un personaje y las relaciones y todo comienza a juntarse en tu cerebro, que va construyendo y construyendo. Me conmovió profundamente la obra. Y así, al día siguiente, contacté a Sam y nos juntamos. Sabía que sería un desafío convertir esto en cine, pero lo increíble de las películas, lo que realmente me encanta de esto es que es un gran ejercicio de empatía, podés ver una película sobre cualquier persona en el mundo, y si es una representación honesta y veraz, vas a ser incluido en su vida, en su circunstancia. Porque todos somos humanos.” Dice que el proyecto estuvo con él unos diez años: “hice otras películas en ese tiempo, trabajé en otros programas, pero a veces solo se necesita el momento y el lugar correctos para que suceda. George Clooney casi la hizo, yo iba a ser su productor y eso me emocionaba mucho. Algunos otros directores iban y venían mientras desarrollábamos el guión. Pero siempre había algo en la parte de atrás de mi cabeza que decía: ‘Me encanta este proyecto’, y me iba a ser muy difícil darlo a otro. Pero para mí, donde todo cambió fue con Brendan Fraser. Ningún actor que haya considerado o en el que haya pensado me entusiasmaba para sacarme de la cama todos los días y darle vida a Charlie porque Charlie es el corazón y el alma de la película. Necesitaba encontrar un Charlie. Honestamente, no sabía mucho de su trabajo. Fue más ver sus ojos y su alma. Vino a mi oficina, nos conocimos, nos sentamos, y yo estaba como ‘Guau, qué caballero, qué tipo tan dulce, claramente tiene mucho que contarle al mundo sobre lo que puede hacer y no ha tenido la oportunidad’. Para mí, eso es lo más grande. Un actor hambriento es lo más, porque conozco los desafíos de hacer una película, especialmente un papel como el de Charlie, que es emocionalmente muy difícil. Hay tristeza, hay alegría, hay desesperación, hay esperanza. Es un personaje muy, muy difícil de interpretar. Pero también, sabía que técnicamente iba a ser complicado. Resultó que este flaco pasó cinco horas en una silla de maquillaje todos los días, y está en todas las escenas excepto en una pequeña secuencia en el medio. Es muy difícil de lograr lo que hizo. Imaginate tratando de llorar o reír frente a una cámara y actuar con naturalidad, pero de repente tenés un montón de cosas colgando de vos, pegadas en tu cara. Es muy, muy difícil ignorar eso y que no te moleste. Debajo de todo ese traje, usaba lo mismo que usan los pilotos de F1 para mantener sus cuerpos frescos en esos motores en llamas. Teníamos tubos de agua fría fluyendo a través de su cuerpo. Fue una maratón. Le mandé a Brendan un chaleco de lastre y pesas para brazos y piernas. Porque tenía que estar en una forma especial para hacer esto. Pensá en alguien que realmente pesa 270 kilos, cada vez que se para, son 270 kilos. Brendan tuvo que crear esa ilusión. Teníamos a una mujer, Beth Lewis, que es una increíble entrenadora de movimientos, una gran ex bailarina. Estudiamos un montón de videos y tuvimos que enseñarle a Brendan cómo crear esa ilusión. No es solo una actuación emocional, ni técnica, también es una danza física para crear ese personaje y dar vida a la ilusión.”

El cineasta dice que “lo que me encanta de Charlie es que no hay ni una pizca de cinismo en él. Hay una criatura tan hermosa dentro de él tratando de hacer el bien en el mundo, de amar en el mundo. Pero es un personaje muy defectuoso. Es egoísta. Cometió muchos errores en su vida. Pero ahora quiere devolver algo. Todo se reduce a la pregunta de: ¿deberíamos contar historias que permitan al público entrar en el corazón y el alma de los personajes que la mayoría de nosotros juzgamos en el momento en que los vemos? La primera vez que ves a Charlie en esta película, es muy difícil para mucha gente. Pero dentro de los cinco o diez minutos, empezás a entenderlo. Hemos recibido buenos comentarios de la OAC, la Coalición de Acción contra la Obesidad, que también estuvo con nosotros todo el tiempo. Ellos sienten que esto les va a abrir los ojos a mucha gente. Pensá que las personas de esta comunidad son juzgadas por los médicos cuando buscan ayuda médica. Son juzgados dondequiera que van en el planeta, por la mayoría de las personas. Esta película muestra que, como todo el mundo, todos somos humanos y que todos somos buenos, malos, defectuosos, esperanzados, alegres y tristes, y que hay diferentes colores dentro de nosotros.”
La película cuenta con un elenco genial, además de Brendan, está Ellie, la hija de Charlie (Sadie Sink): “Fue la primera en unirse. En el momento en que apareció, dije: ‘¿Quién es? Es súper talentosa’. Además de ser una gran actriz, por cierto, es un gran ser humano, y su carrera puede ser lo que ella quiera. Es muy dotada, talentosa, especial, única. Si todos vamos a 90 kilómetros hora, ella va a 230. Cada vez que veo la película, encuentro colores distintos en su actuación.” Está la amiga de Charlie, Liz (Hong Chao, quien también aspira a un Oscar por su actuación): “Fui su fan desde que la vi en Downsizing (Alexander Payne – 2017). Tiene una forma de trabajar el texto impresionante, podría ser una gran directora.” Samantha Morton es Mary, la madre de Ellie: “Una leyenda, sabía que su aparición llevaría la película a otro nivel.”
¿Qué más tenemos de Darren Aronofsky para ver?: “Hay una cosa que estuvo ahí durante 22 años que estoy tratando de hacer ahora. También está la serie documental Limitless, ahora en todo el mundo, en Disney+, con Chris Hemsworth. The Territory es un documental que produje que también está en Disney+, una película increíble de un joven cineasta llamado Alexander Pritz. Y tratando de descubrir mi próxima película.”







