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2023-02-23
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FICCIÓN: TÁR, DE TODD FIELD: SINFONÍA DE UNA ANTIHEROÍNA
El director californiano vuelve a los cines con la historia de Lydia Tár, encarnada por una intensa y avasallante Cate Blanchett.

El primer largometraje del director y guionista Todd Field desde Little Children (2006) es lo que se dice un vehículo de actuación para la estrella australiana Cate Blanchett, que interpreta a la reconocida (y ficticia, aunque no lo parezca) directora de orquesta Lydia Tár. A diferencia del trabajo anterior de Field, esta película es una inmersión lenta en el mundo de Lydia que a menudo raya en el documental cuando no es un thriller psicológico inquietante. “Le mandé el guión a Cate y lo escribí para ella. Realmente no tenía ningún idioma para darle. Comenzó una conversación rica e inmediata entre nosotros dos en septiembre de 2020 y diría que todavía la estamos teniendo” arranca Todd. Y quedó un poquito fascinado con ella: “La enormidad de su oficio, de su arte, es tan impresionante. No hay un momento en el que decís: ‘Ahí está haciendo esa gran cosa otra vez’. Nunca te acostumbrás. Todos los días decís ‘Dios mío, ¿de dónde vino eso?’ Y no es que camina en el personaje, como Lydia Tár. Ella camina como Cate Blanchett, la compañera de cena más divina que alguien podría tener, muy cortés, amable y preocupada por todos los que trabajan en la película. Y luego, cuando la cámara rueda, algo pasa. Hubo momentos en esta película en los que el equipo se quedó en silencio. Y, en algunos casos, algunos machos alemanes muy endurecidos se derretían. Todos acabábamos de ver algo juntos que nunca vimos venir y que nunca habíamos visto antes. Y que sabíamos que nunca volveríamos a ver. Los sets de filmación pueden ser lugares muy ruidosos y es difícil mantener a la gente callada. Pero hubo algunos momentos en esta película en los que, cuando dije ‘corte’, podrías haber escuchado caer un alfiler durante 10 minutos.”
El cineasta dice que Lydia como personaje “se me apareció hace unos 10 años. Entiendo, en cierto modo, por qué la gente piensa que ella es real porque es muy real para mí y lo fue durante mucho tiempo. No estaba seguro de poder compartirla con nadie porque todo lo que estuve adaptando durante muchos años se basó en material subyacente, donde los personajes han sido imaginados por otros.”

Hay una escena en la que Lydia es profesora invitada en Juilliard, donde reprende a un joven estudiante por resistirse a Beethoven y Mozart porque eran hombres blancos con vidas personales cuestionables. Dice Field: “Tengo amigos que enseñan y esa es una de las inspiraciones detrás de escena. Además hay otra idea más grande en esto, que es lo que le dirías a tu yo más joven. El estudiante es representativo de quién era Lydia Tár cuando salía de Harvard a los 24 años, con ganas de traspasar los límites, de hacer música experimental, de reventar el establishment, pero ya lo superó. Está en otro momento de su vida. Es como si estuviera diciendo: ‘Sí, existe esto, pero no es mutuamente excluyente’. En términos de hablar sobre el poder de una manera más completa, lo que es potencialmente problemático es cuando la conversación se extingue y no tenemos la capacidad de ponernos en el lugar del otro. No necesito ser zapatero para saber si mis zapatos me quedan bien o no. Todos tenemos la capacidad de tratar de ver el punto de vista de otra persona. Mi hijo mayor quería estudiar retórica en Berkeley, que es una de las escuelas más antiguas de Estados Unidos donde podés hacer eso. La idea del debate como una parte saludable del discurso social es súper fundamental para la civilización occidental y la idea de que sea extinguido o neutralizado de alguna manera es aterradora. Son los tiempos que vivimos. Esto no es un tratado social sobre el momento que estamos viviendo. Es una conversación interesante para tener. Esa escena en el salón de clases es solo la realidad en la que vivimos. La parte importante de ella para ese personaje es tener una conversación consigo misma que no logra tener.”
El director estuvo 16 años sin encabezar largometrajes, dedicándose mayormente a la publicidad: “Esos años me permitieron sobrevivir, criar a un hijo. Pero también me convirtieron en un cineasta técnico mucho más fuerte. Trabajé con los mejores técnicos y artistas de cine que hay en el planeta durante 15 años, y filmé en todo el mundo. Así que creo que desarrollé un tipo particular de músculo al hacer publicidad que no tenía antes. Me sentía mucho más intrépido acerca de lo que estaba haciendo. Pero la única diferencia es que cuando trabajás en publicidad, capaz tratás con autos o con personas que no son actores. Y el primer día que filmamos en Dresden en la Filarmónica, las primeras escenas que hicimos fueron las del después del ensayo con Nina Hoss y Cate Blanchett y Noémie Merlant, y tener tres actrices de ese calibre de repente jugando una escena… ahí es cuando tu corazón se eleva y decís, ‘Uhh me acuerdo cómo era esto. Pasó un largo tiempo’. Eso me pegó como una ola.”

En cuanto al rodaje en sí, Todd cuenta: “Intentamos ser muy ágiles, pero había mucha intención detrás de la película y las elecciones colectivas. Nos dio la oportunidad de invertir completamente algo o darle la vuelta si no funcionaba. Rodamos la mayor parte de la película, a excepción de las secuencias orquestales, en continuidad por esa razón. Podíamos llegar a la escena 65 y ver que tal vez estábamos haciendo lo mismo que hicimos en la escena 23, así que hagamos otra cosa. Como anécdota, creo que la más grande sería la escena del acordeón, donde Cate está cantando. Eso pasó al final de un día. Al principio le había mencionado a mi primer asistente, Sebastian Fahr-Brix, algo vagamente sobre esa idea. Estábamos filmando en noviembre y él se me acercó muy temprano ese día y me dijo: ‘La profesora de acordeón está acá’. Dije ‘¿qué?’ Seguía diciendo que pedí un profesor de acordeón, y le dije: ‘¡Eso fue en junio!’. Pero ella estaba ahí con el acordeón, así que fui a ver a Cate en su motorhome y le dije que la profesora de acordeón estaba ahí, y ella dijo: ‘¿Qué?’ Habíamos estado experimentando con muchas cosas diferentes en la película, así que le dije que podíamos probar algo. Le hablé de la escena con los vecinos y le dije que capaz podría estar cantando una canción o algo así. Hizo esa escena en una sola toma. Nunca fue planeado. Se suponía que pasaría algo más, pero no fue hasta que estábamos en la sala de edición y Monika Willi, la editora, dijo: ‘Creo que tenemos algo acá con esta escena’”.
La película tal vez no da respuestas claras sobre lo que presenta, y antes eso Field declara: “A veces pienso que la gente se enoja y se molesta a menos que haya una narrativa igualitaria y que debe haber una expectativa clara en la toma de decisiones. Lo entiendo, pero fui al American Film Institute por una razón, porque me encantan ciertos tipos de películas que me dan espacio como espectador para ser el cineasta final y tomar algunas de mis propias decisiones. Ese es el cine que me interesa. No está bien o mal; ese es el tipo de cosas que me gustan. Y especialmente con Tár, donde se habla de cómo juzgamos. Mi esposa me dijo que sigo haciendo películas sobre cómo juzgamos las cosas, y realmente nunca pensé en eso. Pero creo que es muy cierto acerca de mis películas. ¿Quién es inocente? ¿Quién es culpable?”.







