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2015-12-15
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FICCIÓN: “STAR WARS: EL DESPERTAR DE LA FUERZA”, DE J.J. ABRAMS: EL ARTE DE REINVENTAR MITOS
Tras haberle dado nuevos aires a la franquicia de “Star Trek”, JJ Abrams se involucra esta vez en una aventura más épica aún: reinventar la saga “Star Wars”.

La carrera de J.J. Abrams comenzó de forma oficial en 1990, cuando participó del guión de la comedia “Millonario al Instante” (Taking Care of Business – Arthur Hiller) con James Belushi. De ahí en adelante no paró, sumando créditos en la producción de películas como “The Suburbans” (Donal Lardner Ward – 1999) mientras creaba fenómenos televisivos como “Alias”, la pionera “Lost” y “Fringe”. También se hizo tiempo para debutar como director de largometrajes en el año 2006, sumándose a la franquicia de las misiones imposibles con la tercera entrega protagonizada por Tom Cruise. Entre esta saga y la de la nave Enterprise, dirigió la entrañable “Súper 8” (2011), compartiendo producción con Steven Spielberg.
Siempre bien rodeado, J.J. ahora está de lleno metido (como director, productor y guionista) en una de las franquicias más queridas por los espectadores de todos los tiempos: La Guerra de las Galaxias. En octubre de 2012, su creador George Lucas vendió Lucasfilm – y los derechos de su criatura más exitosa – a Disney, por 4 billones de dólares. Así fue como Abrams se hizo con ella. La trilogía original había terminado con el episodio VI, “El Regreso del Jedi” (1981). J.J. deja de lado las precuelas que vinieron después y se vuelca a crear su propia trilogía, comenzando con el episodio VII “El Despertar de la Fuerza” (The Force Awakens), continuando con “Episodio VII: Rogue One” (escrita y dirigida por Rian Johnson – “Brick”, “Looper”) a estrenarse en 2017, y un film dedicado al héroe Han Solo sin título aún, dirigido por Colin Trevorrow (“Tintin”) para 2019.

“El Despertar de la Fuerza” se sitúa 30 años después del episodio VI. Al elenco original compuesto por Mark Hamill, Carrie Fisher, Harrison Ford y Peter Mayhew se le suman los “nuevos”: John Boyega, Oscar Isaac, Daisy Ridley y Adam Driver, entre otros.
Habla J.J. Abrams: “Todo lo que van a ver se sostiene sobre lo que estaba antes. Sobre todo en cosas como: ¿cuál es el legado de Darth Vader? Estábamos en la habitación cuando su máscara cayó, pero había sólo dos personas en aquel espacio que conocemos de cuando él salvó a su hijo. ¿Quién reportó eso? ¿Él es visto como algo que resentís, o como un mártir? ¿Él es alguien para admirar? Esa idea de lo que estaba antes, y cómo ha decaído o ha sido distorsionado. Lo fascinante para mí era lo que ha ocurrido entre lo que sabemos, y lo que es ahora. Hay una generación joven de personajes en esta película que no ha visto ‘Star Wars’. Con esto quiero decir que pueden vivir en un lugar que se le parece, y tener algún conocimiento de eso, pero nunca la han visto. Y era la idea de ¿qué pasa con los personajes jóvenes que se encuentran en el medio de una aventura de ‘Star Wars’? Personajes que no están preparados para esto, pero están tan desesperados como cualquier personaje conocido; esa desesperación es para mí la clave que tiene cada personaje de ‘Star Wars’. ¿Qué es más divertido que la desesperación? C-3PO podría ser el personaje más desesperado de la película. Han Solo está desesperado por hacer dinero. Luke, para largarse de aquella granja. Leia, para obtener los planos de su padre. Vader, para recuperarlos de la Rebelión; todos están desesperados. Y esa desesperación logra los momentos más graciosos de la película. Cuando me preguntaban una y otra vez sobre el elemento fundamental de ‘Star Wars’, mi respuesta era siempre que es un film con un increíble humor. El corazón de aquella película es tan notable. Si, la música fue increíble, los efectos impresionantes, la tecnología también. Sin embargo, el humor fue la entrada a todo eso”.

Preguntado sobre su forma de abordar la estética de la película, explica: “Algunas de las primeras inspiraciones me llegaron de conversaciones con Larry Kasdan (productor), Bryan Burk (guionista), Michael Arndt, Kathy Kennedy (productora), Michelle Rejwan y (el diseñador de producción) Rick Carter. Nos sentamos y hablamos sobre las cosas que nos interesaba ver – no había historia todavía. Rápidamente, aparecieron ciertas cuestiones. A veces eran imágenes, un personaje, una situación. La idea de alguien que se encuentra en una situación desesperada usando un traje de stormtrooper. ¿Es un espía? ¿Es un desertor? No lo sabíamos al principio, pero había imágenes que empezaban como “Vamos, eso es difícil de negar”. La idea de un páramo desolado de campo de batalla, donde había habido una pelea titánica entre el Imperio y la Rebelión. Si terminaba en esta película o no, lo ignorábamos. Al momento de pensar una película, siempre es el mismo proceso, aún si es una ‘Star Wars’. El salto de fe que todos hicimos fue que todas esas ideas y sentimientos puedan ensamblarse. En el tiempo, ciertos momentos que nos habían inspirado enormemente se volvieron secundarios o terciarios en la trama”.

La película origina (1977) se caracterizó por ser una de las más innovadoras tecnológicamente. Sin embargo, “El Despertar de la Fuerza” está realizada en 35 mm con efectos prácticos. El director explica: “Yo sabía que habrían miles de tomas CG en el film. El trabajo que Industrial Light & Magic y nuestro supervisor de efectos hicieron es genial; usaron simulaciones y todo tipo de técnicas que no se han hecho antes, en parte hicimos lo más que pudimos sin CG. Queríamos desesperadamente un estándar de realidad y autenticidad. La inspiración fue el sentimiento que Larry, Kathy y yo teníamos al ver las películas originales. Cuando estás en el medio de Tattoine, mirando el atardecer binario, lo sorprendente era sí, pusieron un sol ahí, pero no hay duda de que hay un ser humano real parado en una locación desértica. La brillantez de lo que George hizo fue usar en parte una escala real tan juiciosamente que vos te creías todo lo que era ilusión. Él fue el último mago capaz de saber exactamente donde estaba mirando tu ojo cuando tomara la moneda en la palma, haciéndote creer que estaba en la otra mano”.

Abrams continúa: “Creo que en este caso, trabajar así fue enormemente valorable para los actores, la cámara, el look de la película. Y nos permitió crear personajes, sets, locaciones, utilería y explosiones que agregaron un nivel de autenticidad que no siempre es cuantificable, pero sin duda súper importante. Por ejemplo: si ves la primera película, no tenían sables de luz que se encendieran, porque no había iluminación interactiva. ¿Eso significa que aquellas escenas no están entre las más geniales que se

hayan filmado? No. Pero fue magnífico ver a nuestro departamento de utilería creando esos sables de luz ridículamente poderosos que nos permitiría hacer escenas donde hubiera iluminación interactiva. Y que nos permitiera hacer cosas que nunca podríamos haber anticipado, ni replicado en CG, donde literalmente podés ver la luz no sólo en la ropa y las caras de los personajes, sino también en sus ojos. Es impresionante. ¿Hace buena una escena? No. Pero ¿es una maravillosa arma para tener de tu lado? Sí. Teníamos la cabina de la Millennium Falcon afuera, sobre un gimbal. No teníamos que hacerlo así, pero lo hicimos porque sabíamos que no se puede falsear la luz del sol. Una cosa es tener una luz grande sobre un dolly, moviéndolo adelante y atrás, y otra es tener verdadera luz solar. Cuando ves la secuencia de Daisy Ridley en esa cabina, la luz que interactúa con ella es solar, y luce mucho mejor”







