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2020-02-03
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FICCIÓN: PARASITE, DE BONG JOON HO: EL OLOR DEL CAPITALISMO
La comedia negra surcoreana que revoluciona Hollywood y arrasa en las entregas de premios expone con crudeza el clasismo y las diferencias sociales

“No sé cuándo o como entró la idea en mi cuerpo” dice Bong Joon-ho sobre su nueva película, la multiaclamada y multipremiada Parasite (Gisaenchung – 2019). “Me tomó años y continuó desarrollándose y creciendo a través del tiempo. Como un parásito.”
La candidata al Oscar 2020 a Mejor Película (por partida doble, ya que también aparece en el rubro Mejor Película Extranjera) es un thriller tenso que evoca vívidamente la aguda desesperación del capitalismo tardío, todo envuelto en una capa de humor negro. Se trata de dos familias, una excesivamente rica y la otra miserablemente pobre, que se mezclan inexorablemente cuando el hijo mayor del clan que habita en el sótano es contratado como tutor de inglés para los residentes ricos de una mansión. Ese elemento particular parece haber estado incubándose por largo tiempo: “Cuando estaba en la universidad trabajé como tutor, y fue una experiencia bastante divertida y extraña”, dice Bong. “Realmente sentí que estaba espiando a esta familia rica”.
A diferencia de sus trabajos anteriores, Snowpiercer (2013) y Okja (2017), este film no es hablado en inglés, y Bong explica que “sucedió muy naturalmente. Como tengo mi base en Seúl, quería contar la historia de las personas que me rodean en los vecindarios que encuentro a diario. Ahí es donde comenzó el pensamiento. Quería profundizar en la realidad que me rodea, como si la estuviera mirando a través de un microscopio; algo más pequeño pero también más profundo. En lugar de volver a Corea, fue más importante que volviera a películas de este tamaño, como Madre (Madeo – 2009) y Memorias de un Asesino (Salinui chueok – 2003), porque Okja y Snowpiercer fueron películas de presupuesto mucho mayor.”

El capitalismo parece ser temática recurrente en sus films, a lo que el director responde: “Creo que todos los creadores, todos los artistas e incluso cualquier persona, siempre estamos interesados en las clases sociales. Me parece que en realidad sería extraño si no lo hiciéramos. Cuando vemos gente en el subte, en las calles, completos extraños, nos preguntamos, ¿qué tan ricos son? O las personas que encontramos en los aeropuertos, ¿viajaron en clase económica, clase ejecutiva? Siempre nos preguntamos estas cosas, porque vivimos en la era del capitalismo. Pienso que todos tenemos antenas muy sensibles a las clases, en general. Fijate en Nosotros (Us) de Jordan Peele (2019), Shoplifters de Hirokazu Kore-eda (2018), Burning de Lee Chang-dong (2018), que hablan sobre las clases. Estas películas explotaron en los últimos años. No es como si todos nos reuniéramos para discutir cómo deberíamos hablar sobre las clases, simplemente sucedió de manera muy natural. Todos vivimos el mismo país llamado capitalismo.”
Con respecto a la riqueza de la familia rica de Parasite, Bong cuenta que “esta gente quiere mostrar que ‘tenemos dinero, pero también somos sofisticados. No somos ostentosos, no somos cursis al respecto’. Por eso viven en esta casa diseñada por un famoso arquitecto. Quieren decir: ‘Sé de arte. Tengo gusto artístico’. Quieren confirmar en todo momento que no son como personas ricas baratas. Pero lo que realmente quieren, y esto es algo que dice el Sr. Park en la película, es trazar una línea sobre su mundo sofisticado, y no dejar que nadie la cruce. No están interesados en el mundo exterior, el subte y las personas que tal vez huelen. Quieren empujar a todos fuera de esa línea y quieren permanecer a salvo detrás de ella. Justamente con el tema del olor, sucede que los trabajos que toman estos personajes (tutoría, limpieza y conducción) presentan un momento raro en el que los ricos y los pobres están juntos en un espacio muy privado y tan cerca uno del otro que pueden olerse. Fue una especie de dispositivo perfecto en la historia.” El director continúa: “Si lo pensás bien, mis películas siempre se basan en malentendidos: el público es el que sabe más y los personajes tienen dificultades para comunicarse entre sí. Creo que la tristeza y la comedia provienen de ese malentendido, así que, como miembro de la audiencia, te sentís mal, querés aparecerte ahí y reconciliarlos. Como cineasta, siempre trato de filmar con empatía. No tenemos villanos aquí, pero al final, con todos estos malentendidos, terminan lastimándose mutuamente.”
La familia rica se convierte en un target rápido para la familia del sótano: “Más que cualquier otro, es la madre rica quien es el personaje realmente crédulo. Pero nunca pensé en ella como alguien tonto o idiota. Ella es inteligente. Probablemente le fue bien en la escuela. Es solo que ella confía en las personas con demasiada facilidad porque nunca le ha pasado algo malo. Ese personaje con toda seguridad se casó muy joven en el marco de una familia rica, llevó una vida muy protegida bajo sus padres y nunca tuvo problemas. Creo que necesitás que te pase algo malo para empezar a dudar de la gente.” El clan del sótano también fue pensado en su estética propia: “La gente de arte visitó vecindarios programados para ser reconstruidos y demolidos. Fueron a casas abandonadas por personas que solían vivir allí para llevarse objetos, puertas, ventanas y platos y poder usarlos como materiales para construir el set. Realmente tiene esa textura realista de un barrio familiar pobre. La estructura era relativamente simple. Pero si la casa rica se siente como un castillo aislado, la casa pobre no podría tener privacidad, porque esta brecha entre ricos y pobres realmente se basa en el acceso a la privacidad. Todos los peatones y los autos que pasaban tenían que poder ver el interior del hogar del semisótano de la familia pobre. También está relacionado con el estado del protagonista: el semisótano significa que estás mitad sobre el suelo, mitad debajo. Todavía quieren creer que están sobre el suelo, pero tienen el temor de que poder caer por completo. Es ese limbo el que refleja su estado económico.”

En cuanto a las reacciones de públicos diferentes frente a la película, Bong cuenta que “he tenido algunas oportunidades de ver la película con una audiencia internacional en los festivales de cine de Cannes, Toronto y Nueva York. He notado que el público generalmente reacciona igual: se ríen y jadean en los mismos momentos. Por supuesto, hay detalles triviales muy sutiles que algunos públicos no podrán entender. Por ejemplo, hay una pastelería taiwanesa en esta película; si sos coreano o taiwanés, inmediatamente sabés de qué se trata. Muchas personas que perdieron sus trabajos reunieron dinero para abrir estas franquicias de pastelerías, y fue una gran tendencia durante un tiempo, pero todas las empresas fracasaron, casi al mismo tiempo. Así que mucha gente sufrió estos fracasos; fue un gran incidente económico en nuestra sociedad que el público occidental no entendería.”
Entre tantos premios y reconocimientos, hay que mencionar que Parasite es la primera película coreana en ganar la Palma de Oro en Cannes: “Es un proceso muy loco. Todo fue tan repentino, es como, ‘¡mierda! ¿Qué está pasando?’ Pero después de eso, seguís un formato muy establecido. Tenés que venir acá para hacer esto, tenés que sacarte una foto con tu trofeo de esta manera, así que solo vas siendo arrastrado. Luego hay una fiesta y tomás, y es realmente a la mañana siguiente cuando te levantás y Cannes está tranquilo y el sol de la mañana brilla en tu habitación. Ahí es cuando las emociones reales comienzan a entrar en acción.”
¿Próximos proyectos? “Tengo dos películas, una en coreano que se filmará en Seúl. No se si se la puede catalogar como terror o acción o thriller, pero está basada en un incidente terrorífico que sucedió en la ciudad. La otra será en inglés, también basada en un hecho real, en un artículo de 2016. Todavía estoy pensando la historia; ignoro donde me llevará.”







