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2024-09-19
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FICCIÓN: LONGLEGS, DE OZ PERKINS: ALMAS EN PENA
El director estadounidense trae a las salas un perturbador thriller del estudio A24 donde una agente del FBI persigue a un intrigante asesino en serie.

Longlegs, escrita y dirigida por Oz Perkins (hijo del recordado Norman Bates – en la vida real, Anthony Perkins), sigue a la intuitiva agente del FBI Lee Harker (Maika Monroe), quien tiene la tarea de investigar una serie de horripilantes asesinatos sin resolver que abarcan desde la década de 1970 hasta la actual era Clinton de la década de 1990, llevados a cabo por una posible entidad sobrenatural conocida como Longlegs (Nicolas Cage). El film, que ya lleva recaudados más de 100 millones de dólares en la taquilla, ha logrado asustar, o perturbar, a más público de lo esperado.
Arranca Oz, como disculpándose: “Comparto la misma ideología de ‘no fue mi intención’. Y lo digo casi en serio, como un chico que rompe algo y dice: ‘No quise hacerlo. Fue un accidente’. Solo me propuse hacer que la gente se sintiera bien. Nunca fue la idea hacer que la gente se sintiera mal, y no sé si algún director de cine lo hace, pero sé que yo no. Creo que la gente no se siente mal. Al público le gusta la sensación que está teniendo, así que eso es genial. Pero mi intención era hacer algo que me pareciera genial. Eso es todo.”
La película, como dijimos, está ambientada en los años 90’s. Cuenta Perkins: “Cuando sos un cineasta independiente en el mundo de las películas, la televisión, el streaming y todo lo que competís, es una atmósfera muy ruidosa. Y si sos como yo, vas a querer intentar perforar eso, abrirte paso y ser visto solo para darte la oportunidad de hacer una película que alguien vea, incluso que sepa que existe. Tenés que encontrar formas de mejorar un poco tu situación, ¿no? Encontrar formas de ayudarte a vos mismo desde el principio, qué atajos podés usar para llegar a una audiencia y permitir que la audiencia acceda a vos. Entonces, si mirás todo esto como un crucigrama, como si abrieras el New York Times, decís: ‘Uh, no sé la respuesta a ninguna de estas. Es súper difícil… Ah, de hecho, sé 12 respuestas. Sé que Jack Kerouac escribió En la carretera’. Mi punto de acceso para Longlegs fue El Silencio de los Inocentes (The Silence of the Lambs – Jonathan Demme – 1991). Pensé: ‘Bueno, hace tiempo que no veo una de esas. Es lo mejor que se puede hacer. A todo el mundo le gusta. Empecemos por ahí’. Entonces puedo empezar a hacer conjeturas: ‘Ah, es una protagonista femenina. Está en el FBI. Tiene un jefe. Hay una especie de pared con pruebas. Ah, están buscando a alguien. Me pregunto quién es’. Así que todo empieza a desarrollarse de esa manera. Los años 90 fueron una época de formación para mí. Me estaba graduando de la escuela secundaria, se estrenaban grandes películas, mi padre murió, estaban pasando cosas, muchas cosas. Fue esa transición de la infancia a la estúpida adultez joven, donde no sabés nada y estás en el mundo. Así que esos elementos hicieron que fuera una buena época para estar ahí. También se ve bien.”

El director tiene en su carrera dos películas, I Am the Pretty Thing that Lives in the House (2016) y The Blackcoat’s Daughter (2015) que se centran en mujeres que experimentan una tragedia o un trauma combinado con elementos sobrenaturales. ¿Qué importancia tiene para él la perspectiva femenina?: “Creo que siempre me siento atraído por expresar alguna verdad de mi experiencia. No sé si mi experiencia es mejor, peor, más privilegiada o más dañada. Solo sé que es mi material lo que estoy mostrando y a lo que trato de ceñirme cuando escribo. Me mantiene honesto, interesado y hay un cierto nivel de verdad, sin importar cuán fantástico se vuelva todo. Entonces, siempre me propongo hacer algo que sea sobre mí. Elijo protagonistas femeninas porque eso crea una capa adicional de curiosidad, ¿no? Crea una capa adicional de romanticismo porque estoy inventando cosas. Todo lo que hago es sobre mí, pero toda la portada es maquillaje, es fantasía, todo es jugar con muñecos de acción, es pintar, es tomar fotografías, es crear cosas que no existen. Entonces, estar en el asiento de una protagonista femenina, para mí, crea una distancia útil con el material, una curiosidad útil. No puedo saber lo que una mujer está pensando, no tengo idea todo el tiempo – lo digo en el mejor sentido posible – y quiero glorificar ese misterio en las películas que hago dándole el centro del escenario a una mujer que probablemente sea más sofisticada, sensible e intuitiva que yo.”
A pesar de la historia que eligió contar, Oz no se confiesa amante del género: “En realidad no lo veo. No es algo que busque. Sé que puede sonar raro para la gente, pero no veo las películas de terror que llegan a los cines. De vez en cuando, alguien me dice: ‘Tenés que ver Talk to Me (Danny y Michael Philippou – 2022)’, y yo le digo: ‘Dale, la veo’. Pero en general, no veo ese tipo de cosas. Los true crime me resultan aborrecibles y casi peor que eso es que la gente pretenda hacer true crime. Estoy seguro de que están muy bien hechos, pero no tengo ningún interés en ese tipo de cosas. Solía ver bastante deporte, pero ya no tengo mucho tiempo para eso. Intento ver películas antiguas que nunca he visto. Nunca había visto Sorcerer de William Friedkin (1977). Ves cosas y pensás: ‘¿Esto existe?’ y es increíble. Intento ponerme al día con las cosas que son geniales.”

Con respecto al tratamiento del asesino, Perkins analiza: “La forma en que íbamos a tratar su presencia en la película iba a ser de dos maneras. El monstruo perseguido que, aunque nunca lo ves realmente, tiene un poder real. Porque es capaz de ser omnipresente, afectar a todo el mundo y hacer cosas terribles, y nadie puede entender cómo, y no podés encontrarlo. Ni siquiera podés verlo. Es como el poder sumatorio, la mano invisible. También queríamos yuxtaponer eso con el hecho de que, sí, claro, él es eso, pero también es una persona de mierda, y es una persona de mierda que ha pasado por todo. No es interesante que alguien que ha trabajado para el diablo diga: ‘Ah, ¿sabés lo que me encanta? Trabajar para el diablo’. Creo que es más como ‘Estuve trabajando para el diablo, a veces es excitante y a veces es una mierda’. Como la vida, ¿no? Como si pensara ‘Perdí el color de mi pelo, me arruiné con la cirugía plástica, estoy re triste, y solo trato de ser amable con esta chica en una ferretería, y ella piensa que soy un maldito pervertido, porque soy un pervertido, y soy asqueroso, y estoy solo, y soy el monstruo, pero también estoy solo y triste”. Y para mí, eso siempre tiene que ver con Darth Vader. Como personaje central, mitológico, mítico. No necesitamos ir a Hércules, Medusa y todas esas cosas, que obviamente son increíbles, para encontrar la cosa de Darth Vader, que es como ‘Sí, ese es el monstruo’. También es como un padre triste y lleno de cicatrices.”
Con respecto al trabajo con Maika Monroe, el director manifiesta: “Los personajes son solo expresiones de lo que hemos pasado, ¿no? Como las cosas que elegimos decir, la forma en que miramos a las personas, cómo interactuamos con el mundo, es solo una manifestación de nuestras primeras experiencias como chicos y los mensajes que recibimos de nuestros padres y el mundo, cómo modelamos y lo que experimentamos. Y después lo resolvés constantemente. Lee Harker había sido secuestrada por este tipo a una edad muy temprana, había perdido una conexión con su infancia, es como si la conexión se hubiera cortado, por lo que ni siquiera se conocía a sí misma. Tenía habilidades especiales por eso, pero casi como alguien en el espectro, no tenía una conexión adecuada con el mundo exterior. Entonces, cuando esa caracterización es un resultado de la historia, podés verlo claramente. Maika simplemente lo supo, algunos actores sólo saben cómo hacerlo.”
Oz se enorgullece del trabajo en equipo en general: “La primera vez que Lee sale con su compañero, intuye que el sospechoso está en la casa y entonces el policía va y recibe un disparo, y ella tiene que ir a hacer el arresto. Esa escena no estaba en mi imaginación original para la película. No la tenía. Partía de su experiencia con Longlegs cuando era chica, y luego lo siguiente que veías era la prueba de percepción. Y los productores, mis hermosos, comprensivos, inteligentes y sensibles productores, me dijeron: ‘Necesitás algo más. Una cosa más de que ella sea especial, algo que suba la apuesta, una movida más antes de llegar a la prueba de percepción’. Yo decía: ‘No quiero. No quiero tiroteos, no quiero que ella dispare un arma, no quiero que se dé cuenta, no necesito ver esto, es aburrido’. Y ellos: ‘No, lo necesitás’. Así que lo escribí, lo filmamos y realmente funciona, a la gente le gusta mucho y aporta una sensación adicional que yo no había visto. Por eso una película es una experiencia colaborativa; tenés que escuchar porque otras personas saben más que vos, muchas veces.”







