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2022-03-17
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FICCIÓN: LICORICE PIZZA, DE PAUL THOMAS ANDERSON: SUEÑOS DE VINILO
El director californiano vuelve a la carrera de los Oscar, esta vez con una comedia romántica ambientada en los 70’s, de la que también es guionista y productor.

Paul Thomas Anderson se mueve a su propio ritmo, al igual que sus películas. Licorice Pizza (expresión slang que hace alusión a los discos de vinilo) llega cuatro años después de El Hilo Fantasma (Phantom Thread), que llegó tres años después de Vicio Propio (Inherent Vice). Su estilo es a la vez juguetón y misterioso y, sobre todo, impredecible; al romance melancólico de un sastre británico le sigue un relato sobre la mayoría de edad en los años 70 con un adolescente obsesionado con una mujer de unos veinte años. La marca PTA es un proceso constante de exploración. Inspirada en parte por una idea inicial propia y en parte por las anécdotas de su viejo amigo y productor, Gary Goetzman, retrata a un adolescente problemático (Cooper Hoffman) y su amistad poco convencional con una chica igualmente rebelde (Alana Haim). A medida que la pareja atraviesa una serie de extraños trabajos mal concebidos en el contexto del Valle de San Fernando, la película se convierte en un retrato inmersivo e introspectivo de la juventud imprudente como solo Anderson podría concebirlo.
Gran parte de la industria admira la forma en que este director ha trabajado en sus propios términos durante más de 25 años, y la Academia tiende a recompensarlo con nominaciones al Oscar. Licorice Pizza obtuvo tres: Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión Original (una categoría en la que muchos expertos esperan que gane por primera vez, ya que lleva nominado 11 veces). Anderson pone más energía en promocionar sus campañas de estreno en cines que en ganar premios, pero esta vez esos objetivos se alinean. Y arranca opinando sobre algunas contendientes: “He visto la mayoría de ellas. Vi uno de los documentales, y lo que se convierte en mi favorito, el corto documental. Siempre son los más ingeniosos e interesantes. Además, tengo muchas ganas de ver Drive My Car (Ryusuke Hamaguchi). La única razón por la que no la vi todavía es porque no voy a empezar esa película después de las seis o las siete de la tarde, que es cuando estoy libre. Entiendo que es bastante larga y no quiero dividirla en dos partes. No oculto el hecho de que La Peor Persona del Mundo (Verdens verste menneske – Joachim Trier) es una película absolutamente divertida, brillante. Es algo así como la Licorice Pizza en la época actual. Comparten muchas cosas, particularmente asombrosas actuaciones principales de actrices de las que nunca antes habías oído hablar. Al menos, yo nunca había oído hablar de esa actriz y es totalmente increíble. Me atrapó. Otra película: Spencer (Pablo Larraín), no solo por la actuación de Kristen Stewart, que es impresionante, sino que, en general, está increíblemente bien hecha. Pero no es diferente a todas las otras categorías. La mierda buena nunca gana.”

Con respecto a cómo le impactó la pandemia con este trabajo, Anderson explica que “tuve suerte porque tenía una idea completamente formada que estaba en medio de intentar ejecutar cuando tuvimos que dejar nuestros lápices. La misión era ver si era posible reiniciar esa idea, la visión, en términos de escala, alcance y la historia, volviendo al ruedo con testeos y barbijos. ¿Qué tuvimos que dejar atrás para que eso pasara? Nada, pero no fue por ingenio ni nada por el estilo, aunque me doy una palmadita en la espalda y digo que hicimos un trabajo increíble al montar todo eso y que nadie se enfermara. Había tantas cosas que se interponían en nuestro camino, porque era la naturaleza misma de cuántas personas involucradas en el proyecto, que estaban íntimamente vinculadas con cada persona en el equipo, toda gente que conocés. Sabés dónde viven, quiénes son sus familias, cuál será su comportamiento. Eso era lo que nos asustaba a todos: alguien que saliera fuera de esa burbuja que todos creamos hace solo unos pocos años, aunque se siente como si fuera hace un millón.”
Sobre su proceso de escritura, advierte: “Este definitivamente no es un caso de escribir y ver adónde te lleva. Este es un caso de tener toneladas y toneladas de municiones y piezas individuales en las que pensé durante mucho, mucho tiempo y traté de pensar mucho antes de comenzar a escribir algo al respecto, lo que puede ser una forma bastante saludable de comenzar si podés disfrutar de la paciencia. Fui disciplinado y esperé, dejándolo estar hasta tenerlo bien pensado. El truco es que todavía tenés que tener algo de espacio para el descubrimiento, porque sino, ¿cuál es el punto? me aburriría. Realmente, no lo esbozo y me siento y escribo. Trabajo desde la memoria y el pensamiento. Recuerdo lo que tiene que pasar: tengo que llegar de acá a acá, hay un episodio que creo que es interesante, ¿hacia dónde me dirijo?”

PTA también fue el DF de su película, a la que influyó mucho American Graffiti (George Lucas – 1973): “Fotográficamente, amo, amo, amo ese film. Me encanta lo que sucedía en ese momento cuando los cineastas hacían cosas en Cinemascope pero claramente no tenían plata para la iluminación. Escuchás estas famosas historias de Haskell Wexler que viene a ayudar con la fotografía de la película. Si ves alguna foto detrás de escena, el mínimo absoluto con el que trabajaban para hacer esas hermosas imágenes todavía me sorprende. Traté de decir: ‘¿Qué pasa si trabajamos con dos luces para tener la luz de American Graffiti?’ Y no puedo hacerlo. Es una de esas cosas mágicas que descubrió Haskell Wexler. Me encanta fotográficamente. El diseño de sonido también. Nunca vale la pena repetir lo hermoso que es el diseño de sonido. Muy único.”
Cooper Hoffman, el protagonista, es hijo del recordado actor Philip Seymour Hoffman, gran amigo y frecuente colaborador de Paul en sus trabajos: “Este es un tema común, ¿no?, en este maravilloso negocio en el que estamos. El padre de Ron Howard era un doble, un vaquero. Ahí está la llegada de la segunda generación. Pienso en Jason Robards, con quien trabajé, cuyo padre también era un Jason Robards. Todos los maravillosos artistas de la familia Douglas. Es algo común y está bueno cuando llega otra generación para continuar el trabajo de las anteriores. Es emocionante para mí, especialmente cuando su trabajo se destaca individualmente.” Y continúa: “Después de que le pedí que lo leyera y audicionara y lo hiciera varias veces, su ventaja fue que tendría más tiempo de audición que cualquier otra persona porque yo me acercaba a él. La primera vez que lo leyó fue la primera vez que lo leyó en voz alta. Iba a ser un trabajo desordenado, incompleto y muy duro, que es perfectamente saludable y maravilloso. Ahora hagámoslo de nuevo al día siguiente, y al día siguiente, e improvisá con lo que puedas recordar. Yo buscaba el potencial para crecer, la naturalidad, la comodidad y la emoción de seguir haciendo este trabajo. Cooper tenía un afecto genuino por esto y lo estábamos pasando bien explorando y haciendo pequeños ejercicios de actuación. Llegamos a un lugar que fue cómodo y emocionante, pero estresante en el buen sentido.”

Alana Haim tampoco es una actriz profesional, sino que es cantante y compositora. Cuenta el director: “Mi instinto era bastante fuerte de que no había duda de que ella sería capaz de hacerlo. Hicimos una prueba de la primera vez que se conocieron en el restaurante Tail o’ the Cock. Grabamos eso como una prueba. Interactuaban entre ellos, hablando, y era muy natural. Me di cuenta de que ella no entendía el principio básico que tendría su personaje, que es que sospecha de él. Pero sentí que no tenía que corregir eso de inmediato. Lo importante era que hablaban, se miraban y escuchaban. Ese ya es el mayor desafío en la actuación cinematográfica. Puedo ajustar eso más tarde, lo que este personaje de Alana está pensando versus lo que está haciendo Alana Haim. Una vez que ella entendió ese tipo de cosas, entonces vimos ese crecimiento increíble.”
Licorice Pizza es una de las pocas películas que disfrutó de un estreno en cines a largo plazo durante la pandemia, con muchas proyecciones de 70 mm, nada menos. Dice Paul Thomas: “Estamos en medio de una muy buena racha que comenzó en términos de mantener vivos los proyectores, mantener vivos los 70 mm, entre lo que hicimos con The Master (2012) y lo que Quentin (Tarantino) continuó con Los Ocho Más Odiados (The Hateful Eight – 2015) y Chris Nolan, que se lo ha puesto sobre los hombros. Estábamos en una muy buena posición al menos consiguiendo lanzamientos semestrales. Hubo muchos problemas mayores, y fue un poco difícil reiniciar el auto en un par de lugares. Pero podés ir a un lugar especializado como el cine DGA, donde siempre se han cuidado esos proyectores. Estar más tiempo en salas fue un poco desafiante, pero bueno; solo tenés que ponerlo en marcha de nuevo y volver a salir.”







