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2017-01-27
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FICCIÓN: “LA LLEGADA”, DE DENIS VILLENEUVE: LA DELGADA LÍNEA ENTRE LOS MUNDOS
La historia de una especie extraterrestre que llega a la Tierra y se contacta con los humanos compite por 8 premios Oscar este año; entre ellos, Mejor Director.

“La Llegada” (Arrival) está basada en una historia del escritor de ciencia ficción Ted Chiang, un premiado autor que primero reaccionó ante la idea de los productores Shawn Levy, Dan Cohen y Dan Levine con cierto escepticismo. Le habían mostrado “Incendies” (2010), el intenso drama de Denis Villeneuve nominado al Oscar como Mejor Película Extranjera. A su vez, le llevaron la historia corta de Chiang a Villeneuve, titulada “Historia de tu Vida”, sobre comunicación alienígena. Finalmente ambos autores accedieron a desarrollar la historia mientras Denis se puso a filmar “La Sospecha” (Prisoners – 2013) y “Sicario” (2015) y el guionista Eric Heisserer empezaba a escribir el libro, infundiendo a la historia cerebral y no lineal de una tensión dramática narrativa, fortaleciendo el hilo emocional: los sentimientos de una madre por su hija. “Cuando Denis estuvo listo para filmar, nos encontramos durante mes y medio para hablar de filosofía, política, tiempo y ciencia” dice Eric.
Luego contactaron a la actriz Amy Adams. Dice Villeneuve: “Amy tiene una ventana en su alma. Le da acceso a tanta profundidad, tantas capas. Ella necesitaba poder contar diferentes historias: tratar de entender un lenguaje alienígena, ser también una mujer en contacto con la cultura militar, una mujer en proceso de duelo. Ella parece estar deprimida al comienzo. Hay un montón de historias al mismo tiempo. Yo necesitaba un actor capar de interpretar un personaje que pareciera volverse loco lentamente a la vez que siente lógica en su desorientación”.

El director le pidió a Heisserer que investigara los protocolos reales de situación del Pentágono sobre qué haría Estados Unidos si fuera contactado por aliens; también encontró otras evoluciones de los heptápodos con forma de calamar en la recientemente descubierta vida acuática del mar profundo. “Llevó meses de pensar y meditar e investigar” cuenta Villeneuve. “Yo buscaba un diseñador de concepto que ayudara a diseñar los aliens. Teníamos varios portfolios, pero me quedé impresionado con el trabajo de Carlos Huante, por cómo había dibujado almas, seres reales, no sólo criaturas. Trabajamos durante meses y fue un proceso largo, muy difícil para mí. Tengo mucho respeto por los directores que crean un mundo nuevo. No es fácil definir una nueva especie, una forma de pensar, una cultura, un lenguaje”. Con la influencia del artista James Turrell, el director y su diseñador de arte de larga data Patrice Vermette desarrollaron diseños de aliens sin rostros, la nave espacial ovalada, y la compleja caligrafía. “La idea en la historia de Chiang es de un lenguaje que no tiene comienzo ni final. Explorando, la diseñadora Martine Bertrand apareció con el logograma que es más orgánico y pesadillesco. Estábamos buscando que no tuviera relación con ningún idioma humano, nos enamoramos de esta idea y empezamos a trabajar con ella. Tuve que pensar como producir estos logogramas de mis aliens sin ser extenso ni aburrido. Necesitábamos algo que luciera eficiente. Entonces pensamos que podrían producir tinta en la atmósfera de plasma, vivir en esa niebla blanca y crear un logo flotante. Eso permitía que el lenguaje apareciera rápido. Los sonidos eran una expresión de sus emociones, con más intelecto proveniente de los signos. Esta especie hermosa usa el lenguaje escrito como su primera forma de expresión en lugar de movimientos o gestos. Producen palabras desde sus cuerpos”.

Villeneuve quería un director de fotografía que no tuviera experiencia en películas de ciencia ficción. Y encontró a Bradford Young: “Necesitaba un DF que fuera flexible y capaz de crear intimidad. Él no temía ir al límite de luz para jugar con la oscuridad. Quería un DF que fuera capaz de crear un laboratorio con dos tipos de luz – luz natural y luz humana – para abrazar la luz cotidiana y salir de ella, hacer que una nave extraterrestre luzca real, que pareciera estar saliendo de una mala mañana de martes”.
La película cambió mucho en la sala de edición. Villeneuve luchó con el enigmático final, que aún confunde a algunas audiencias, pero también les da razones para debatir y revisitar el film. “Fue un largo y doloroso proceso de edición. Joe Walker y yo estábamos preocupados por encontrar un equilibrio entre la tensión, el misterio y el juego del rompecabezas. La idea era crear vértigo en enfrentar lo desconocido, pero no crear frustración en el espectador. Fue difícil, pero encontramos el equilibrio correcto para asegurarnos que la película funcione”.







