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2018-03-05
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FICCIÓN: ¡HUYE!, DE JORDAN PEELE: EL COLOR DEL MIEDO
El comediante devenido director obtuvo un Oscar por el guión de su ópera prima, un film inquietante y perturbador.

Mientras construía una carrera ganadora de un Emmy en comedia, quienes conocían a Jordan Peele no se sorprendieron cuando se lanzó con un tema polémico para el género de terror en su debut como director ¡Huye! (Get Out). Peele creció como un, según él mismo se describe, nerd de películas, portando un conocimiento enciclopédico sobre films de terror, y después de que ¡Huye! se convirtiera en una de las películas más rentables de las que se tiene memoria, con una recaudación global de 253 millones de dólares, y un presupuesto original de 4.5 millones, el ingenioso juego del film sobre las relaciones raciales en Estados Unidos hacen de Peele un raro cineasta de género, figurando en la temporada de premios. A pesar de que la última película de terror que ganó un Oscar fue El Silencio de los Inocentes (The Silence of the Lambs – Jonathan Demme – 1991), ¡Huye! tuvo méritos suficientes como para volverse un contendiente viable.

“Varias cosas me tomaron por sorpresa, en cuanto a qué tan bien funcionaron”, analiza el director. “Una fue la cantidad de conversación que inició. Siempre me entero que hay gente que deja de ver ¡Huye! y luego tienen una conversación de dos horas con la persona con la que la estaba viendo.”
Otro aspecto que agradó a Peele es el tono del proyecto. Se propuso protegerlo, dice, del hecho de que “En el papel, lo que tenés es algo inherentemente desagradable: la victimización de los negros, los villanos son blancos. Básicamente, tenés una conversación racial incómoda, y una realidad que enfrentamos de una manera muy incómoda, una realidad horrible”. Peele hizo una película que fue universalmente relacionable para el público. “La idea de que podía vender esta película a todo el mundo, independientemente del color de la piel y de dónde venís”, explica, “el hecho de que las personas blancas y negras pudieran meterse en la historia, ver las cosas desde diferentes perspectivas; pero a la mitad de la película, todos reaccionan como si fueran Chris. Fue más una experiencia unificadora.” Pero Jordan no siempre confió que el resultado sería así. “Tuve pesadillas de peleas [en el cine] y de estar creando más animosidad que unidad. Simplemente habla sobre el poder de la historia. Si se cuidan la actuación y el guión, el público eliminará cualquier noción preconcebida y solo sentirá las emociones del protagonista y verá a través de los ojos de ese protagonista”.

También existió la decisión de Peele de desechar su final original, el que mostraba al protagonista siendo llevado a la cárcel. Se puede ver en el DVD, pero el realizador decidió que era incorrecto invocar su propia política a expensas del final satisfactorio que sentía que el público del género querría. “Gracias a Dios” dice, “pero estaba claro para cuando se hizo el corte con ese final original, que estábamos en una Norteamérica diferente de la que era en el momento en que escribí la película. Estaba bastante claro que la nueva Norteamérica se encontraba lista para participar en esta conversación. En lugar de negar el racismo, lo hemos estado abordando más. Con el movimiento Black Lives Matter y la atención puesta en la brutalidad policial, estaba claro que la gente tenía cierto cansancio por esos horrores, y necesitaba un héroe, un escape, así como una manera de enfrentarlo. Parece que las cosas han empeorado con la conversación racial. La gente se anima a ser más abiertamente racista, pero en realidad, siempre ha existido un sistema de opresión racial.” Jordan continúa: “Siento que la elite liberal que comunica que no somos racistas de ninguna manera es tan problemática como cualquier otra cosa. Esta película trata de la falta de reconocimiento de que el racismo existe. En la era Trump, es mucho más obvio que existe el racismo extremo. Pero todavía hay muchas personas que piensan: ‘no tenemos un solo hueso racista en nuestros cuerpos’. Debemos enfrentar el racismo en nosotros mismos. Sin embargo, soy optimista de que estamos entablando una conversación al respecto, empujándonos en la dirección correcta.”

Mientras se concentra en su próxima película – otro thriller políticamente consciente a través de la compañía que lanzó con un gran trato con Universal – que comenzará a producirse a principios del próximo año, Peele se resiste al movimiento usual del género para secuelizar, diciendo que no imagina una segunda parte que se sienta tan fresca como ¡Huye! “Todavía no he decidido nada y estoy permitiendo que la parte creativa brote, sin forzarla” dice. “Sé que si hay una secuela destinada a suceder, así será. Estoy abierto a descubrir de qué se trata. Pero tampoco quiero defraudar al original y sus fanáticos. Simplemente no haría algo así por el dinero.”







