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2025-12-11

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FICCIÓN: FUE SOLO UN ACCIDENTE,   DE JAFAR PANAHI: FILMAR BAJO AMENAZA

Fue Solo un Accidente (Yek tasadef sadeh – Jafar Panahi – 2025): “Este régimen lleva más de cuatro décadas intentando imponer a los iraníes la tragedia, las lágrimas y el sufrimiento, pero los iraníes siempre encuentran humor y chistes. Es algo realmente asombroso. No importa qué nuevo desastre ocurra en la sociedad iraní, al minuto siguiente, la gente inventa los chistes más ingeniosos al respecto. Para mí, esto es un reflejo de la mentalidad iraní. Quiero que mis películas reflejen todas las complejidades del alma iraní”

Fue Solo un Accidente (Yek tasadef sadeh) sigue a Vahid, un mecánico de garaje, interpretado por Vahid Mobasseri, que cree que el hombre de familia que busca ayuda con su auto es Eghbal, apodado Peg Leg, el oficial de seguridad del gobierno que lo torturó cuando fue encarcelado por defender los derechos de los trabajadores. Eghbal es secuestrado, encerrado en una caja de madera y subido a una camioneta blanca mientras Vahid busca confirmar la identidad de su opresor. Pronto, un grupo decidido y diverso se propone poner a prueba la intuición de Vahid.

El director iraní Jafar Panahi obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes este año por este drama. Es la segunda vez que un director iraní consigue este máximo galardón, ya que el primero fue Abbas Kiarostami en 1997 por El Sabor de las Cerezas (Ta’m e guilass). Por esos días de festival, permaneció en contacto con su amigo Mehdi Madmoudian, el periodista político iraní y activista de derechos humanos que fue encarcelado (una de varias veces) porque un comentario suyo sobre las chinches en las cárceles molestó a las autoridades iraníes. Panahi cuenta que su amigo Mahmoudian estaba en libertad cuando escribió el guion y filmó, pero posteriormente fue encarcelado de nuevo. El propio director fue encarcelado dos veces por la República Islámica y, en un momento dado, se le prohibió rodar películas en su país natal. Fue Solo un Accidente fue un rodaje clandestino tras la liberación de Panahi. Había iniciado una huelga de hambre y salió en 48 horas.

Hay múltiples maneras en que Panahi utiliza el arte del cine para exponer las severas restricciones que el régimen iraní ha impuesto, no solo a artistas, periodistas y activistas, sino a cualquiera que se atreva a alzar la voz. Y esto también pasa cada vez más en las democracias occidentales. Arranca Jafar: “Es lo que es… Y con el tiempo te acostumbrás. Pero también te acostumbrás a encontrar maneras de decir lo que querés decir. En el cine, todavía somos capaces de encontrar la manera de hacer películas con todas las limitaciones. Y a pesar de todas estas situaciones que ven, hice esta película con la motivación de responder a la pregunta: ‘¿Qué pasará en el futuro?’. ¿Continuará el ciclo de violencia en el futuro o llegará a su fin en algún momento? Será entonces cuando ambos puedan hablar y, por cualquier otra razón, no tendrán estos obstáculos. Lo importante es llegar a un entendimiento de que no se puede eliminar la violencia con violencia.” Agrega: “Esta es una experiencia compartida y vivida en países con regímenes autoritarios. Las personas que cooperan con ese sistema no importan. Lo que importa es el sistema en sí, que está roto.”

Mariam Afshari es Shiva en Fue Solo un Accidente (Yek tasadef sadeh – Jafar Panahi – 2025). Existe una importante observación cultural sobre la norma obligatoria de que las mujeres iraníes se cubran el rostro con un velo. Hay casos en los que Shiva aparece sin hiyab. Pahani menciona las horribles agresiones de las autoridades iraníes contra las mujeres que intentaron revocar la normativa sobre el hiyab: “Mucha gente murió, mucha gente recibió disparos directos en el ojo, y mucha gente pagó un alto precio por ello, lo que significa que estaban atacando directamente la belleza de las mujeres. Las cegaban intencionalmente. Incluso multaban económicamente a quienes se sentaban sin hiyab en sus autos. Pero al día siguiente, las mujeres volvían a las calles, y ahora se ven mujeres con y sin velo en las calles. Si solo mostráramos mujeres con el velo, estaríamos comprometiendo el realismo de nuestra obra”

La película se rodó de forma encubierta y sin permiso. Antes de una proyección reciente en Londres, su productor Philippe Martin habló con el público sobre lo arriesgado que era rodar la película en Irán y cómo, hacia el final del rodaje, el set fue asaltado. Sin embargo, Pahani y su equipo estaban preparados: “Ya adquirimos suficiente experiencia para rodar la película tomando medidas de seguridad y asegurándonos de que llegara al final del rodaje. Primero, empezamos con secuencias con menos riesgo. Se trataba de escenas en el desierto… o lugares donde no llamábamos mucho la atención. Finalmente, llegamos a la ciudad y, de nuevo, empezamos con secuencias con la cámara dentro del auto. Después sacamos la cámara y tuvimos que acelerar el rodaje. Y ahí fue cuando empezó el problema. Cuando filmábamos una escena de un cajero automático, algunos miembros del equipo y yo nos subimos a la camioneta y nos fuimos a rodar otra cosa, y fue entonces cuando recibimos una llamada diciendo que habían asaltado la escena”. Y continúa: “Fuimos a esconder nuestro equipo y, al regresar, nos dirigimos al set. Vimos que había unos 15 agentes vestidos de civil reunidos alrededor del equipo, esperándonos. Estábamos bastante tranquilos porque no había nada, ningún material, que pudieran conseguir y causarnos problemas. Además, era de noche y nos tuvieron esperando en la calle unas cuatro o cinco horas. Cuando vieron que no podían conseguir nada, nos dejaron ir. Pero a la mañana siguiente, la policía citó a algunos miembros de la producción para interrogarlos. Los amenazaron con que no podían seguir trabajando en el proyecto. Cancelé el trabajo durante un mes, y al final me fui con un equipo mucho más chico; nos quedaban unos dos días de rodaje. Solo filmamos las escenas necesarias y nos largamos.” La posproducción se completó en París, donde el director tiene permiso de residencia: “Las pantallas verdes las habíamos rodado en Irán y realizamos la posproducción en París… Nos llevó unos tres meses y medio hacer la mezcla y la corrección de color.”

La película, dentro del drama, maneja situaciones de humor. Dice el cineasta: “Realmente no hay que buscarlo, el humor surge solo, está ahí. No hay que hacer mucho. Simplemente es parte del conjunto. Y si tuviera que buscar el humor, el público no creería las escenas que ve. Tanto la credibilidad como la tolerancia disminuirían, así que perdería público. Dicho esto, intenté tener humor hasta 20 minutos antes del final de la película. Los últimos 20 minutos se vuelven tan intensos e impactantes que el público no puede irse de la sala sin pensar en la película. Trabajo con mis sentidos y con lo que siento, con mis emociones. Dejo que mis sentimientos y la sensación de realismo fluyan en la película. El público sabe que está viendo ficción, pero se adapta constantemente entre el realismo y la ficción, y así es como puede creer mejor la historia.”

El director Jafar Panahi celebra su Palma de Oro por Fue Solo un Accidente (Yek tasadef sadeh – 2025). Su triunfo, logrado con un film rodado en secreto y que critica al régimen iraní, ha provocado una condena de un año de prisión en su contra por parte de Irán, desatando tensiones diplomáticas y un gran debate sobre la libertad de expresión y el cine de resistencia

Panahi se centra ahora en un momento clave, una escena en la que Vahid ata a Eghbal a un árbol: “A lo largo de la película, se ve a los personajes hablando de una persona ausente. Está en una caja, como si no le hicieran espacio en su propia imagen. Entonces pensé que debía tener una imagen de él en la que no dejara entrar a otros. Y esta fue mi manera de apegarme a la justicia visual, como si esta toma perteneciera a esta persona y fuera su parte. Esto es mientras Vahid camina a su alrededor; a veces se ven sus pies, a veces se sienta, pero cuando se levanta, no se sigue a Vahid. La atención se centra en Eghbal. Esto es para indicarle al público que no tenemos una visión parcial, que tratamos de mantenernos imparciales y de ser justos y equitativos con todos los personajes”. Debería haber sido la parte más fácil del rodaje, pero resultó ser una toma difícil de capturar, dice, “porque estás tratando con un actor con los ojos vendados, las manos atadas, el torso atado a un árbol y sin espacio para maniobrar. Todo tiene que reflejarse en el rostro de Ebrahim Azizi, el actor que interpreta a Eghbal. Cada momento de pausa o silencio. Y cada movimiento afectará su actuación.” Jafar sostiene que si esta toma no hubiera salido bien, “toda la película habría sido un desperdicio. Filmé esta escena consciente de eso. La rodé una noche y no salió bien. Hiciera lo que hiciera, salía falsa”. Fue entonces cuando contactó de nuevo con Mahmoudian: “Le pedí que viniera al set porque pasó 10 años en la cárcel de forma intermitente y sabe cómo actúan estos interrogadores. Le pedí que le diera todos los detalles al actor y le dijera cuándo reírse a carcajadas, cuándo agacharse, cuándo usar la fuerza, cuándo humillar a los demás personajes. Él los conoce muy, muy bien. Mirá y te vas a dar cuenta que no hay ni un segundo de más.”

Panahi tiene permiso para vivir en Irán, pero viajar para apoyar a Fue Solo un Accidente suele ser problemático porque, según él, “tengo que solicitar visas constantemente. Y, ya sea que esté viajando o no, mi pasaporte está retenido en diferentes embajadas, especialmente en la estadounidense, porque a veces tardan unos 20 días en retenerlo solo para otorgame la visa. Y sin mi pasaporte, no puedo viajar a Irán”. Por ahora, se queda en Estados Unidos debido al problema de la visa estadounidense de una sola entrada: “Es muy importante y necesario para mí estar ahí”. Lamentablemente, hace unos días se conoció un fallo del tribunal de Irán donde lo condenaron en rebeldía a un año de prisión por “propaganda contra el régimen”. Tiene prohibido dejar Irán, aunque no se encuentra allí ahora, como dice. Los representantes legales del director de cine, entre ellos su abogado Mostafá Nili, anunciaron la presentación de una apelación tras operar esta decisión judicial. La nueva sentencia reaviva el debate sobre el nivel de control ejercido por las autoridades iraníes en torno a las manifestaciones culturales y artísticas.

FUENTE: www.deadline.com | www.screendaily.com