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2025-02-06
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FICCIÓN: CÓNCLAVE, DE EDWARD BERGER: ENTRE DUDAS Y CERTEZAS
El director alemán presenta su nueva película, basada en una novela de Robert Harris y protagonizada por Ralph Fiennes, con ocho nominaciones al Oscar este año.

Ralph Fiennes protagoniza este thriller religioso basado en la novela homónima de 2016 de Robert Harris. El dos veces nominado al Oscar – por La Lista de Schindler (Schindler’s List – Steven Spielberg – 1993) y El Paciente Inglés (The English Patient – Anthony Minghella – 1996) obtuvuo su tercera nominación este año por interpretar al cardenal Lawrence, el hombre encargado de supervisar uno de los acontecimientos más antiguos de la historia mundial: el aislamiento de los cardenales del mundo mientras eligen a un nuevo papa. Con guión de Peter Straughan, lo que se desarrolla es una visión apasionante del funcionamiento interno del proceso en la Casa Santa Marta en la Ciudad del Vaticano: un grupo de hombres, algunos de los cuales están a la caza del poder, mientras que otros, incluido Lawrence, están cada vez más preocupados de que el honor caiga en manos equivocadas. El personaje de Fiennes lidia con la tensión, el escándalo y su propia lucha con la fe mientras sus compañeros cardenales interpretados por Stanley Tucci, John Lithgow y Sergio Castellitto no hacen nada para facilitarle las cosas. La actriz Isabella Rossellina también está nominada al Oscar por encarnar a la decidida hermana Agnes.
El director, Edward Berger, estuvo nominado al Oscar por el Guión Adaptado de su película Sin Novedad en el Frente (Im Westen nichts Neues – 2022) que ganó 4 Oscars, incluido Mejor Película Extranjera.
Arranca Edward: “Lo que me hizo hacer Cónclave es ese viaje interior que Ralph atraviesa. Es un tema maravilloso para un thriller político, no solo para un thriller religioso. Esto podría suceder en cualquier lugar. Podría pasar en Washington, D.C., o en Downing Street, o en una gran corporación donde el puesto de director ejecutivo está vacante. Así que creo que es interesante en la superficie, pero en un nivel mucho más profundo, me conecté con lo que Ralph está pasando. Él dice: ‘Tengo dificultades con la oración’, y si la oración es el núcleo de su trabajo, si es la esencia… es casi como si yo estuviera diciendo que tengo dificultades para creer en lo que hace la cámara, en el núcleo de lo que hago. Superar eso, atravesar esta crisis y refinar la creencia en lo que hacés, creer que tiene algún propósito… pienso que muchos de nosotros pasamos por eso en algún momento u otro de nuestra vida. Refinar la pureza de tu trabajo y refinar la pureza de tu propósito es una lucha constante. Es un camino interesante para seguir recalibrando. Y muy saludable también.”

En algún punto la película plantea que un líder debería ser alguien que no quiere liderar. Dice Berger: “Es interesante. No puedo hablar en nombre del Papa, soy demasiado ignorante para eso. Pero sí sé que si, a mi alrededor, siento que la gente quiere algo demasiado y que la ambición tiene un motivo egoísta… La ambición puede ser saludable en términos de ‘quiero seguir explorando cosas diferentes’. Si un Papa que es elegido lo hace por esas razones, para seguir creciendo y tratando de ayudar a otros, pienso que es una ambición saludable. Pero si tiene la ambición de hacerse famoso, de tener éxito y de ser más poderoso que otros, entonces es probablemente peligroso ser el líder espiritual de una gran parte del mundo. Así que creo que eso tiene cierto valor, ese sentimiento de ‘¿Cómo mantenemos la pureza de mi congregación?’.”
Agrega: “La película trata de la duda y la certeza, y creo que el péndulo de hacia que lado va, políticamente, también oscila en ambos sentidos. No significa que cada cardenal, cada personaje de la película, actúe según lo que le dicta su conciencia. Pero están seguros de sus creencias, o creen que lo que piensan es correcto. Bellini, el personaje de Tucci, tiene la certeza de que este tipo está equivocado y eso también es una certeza. Siempre pienso que, en cierto modo, la certeza crea antagonismo y eso solo va a hacer que el otro lado sea más fuerte. Así que hay una manera de tratar de entender por qué el otro lado es así y tratar de tender una mano y quizá convencerlo a través de la diplomacia. Pero estar demasiado seguro… lo veo en las noticias estadounidenses. Obviamente, cuando llego a Estados Unidos, me interesa lo que dice Fox News, porque no puedo creerlo. Pero luego cambio a la CNN y no es mucho mejor. Es porque está llena de polémica y trata de ridiculizar al otro lado en lugar de tratar de informar noticias objetivas. No puedo ver ninguna de las dos cosas.”
Con respecto a la investigación realizada para poder reflejar lo más exactamente posible el evento en cuestión, el director manifiesta: “Investigamos mucho. Obviamente, tenemos un libro en el que se basa; el autor, Robert Harris, es muy bueno investigando, y nos lo contó. También contamos con el guionista Peter Straughan, que investigó mucho. Hice muchas visitas guiadas. Traté de ver cómo es realmente. Tenía un maestro espiritual, básicamente un maestro de religión, al lado mío y de Ralph. Queríamos hacerlo bien en términos de lo que se sabe. Porque los católicos de todo el mundo, los sacerdotes de todo el mundo, se toman en serio lo que hacen. No quiero que vean a Ralph y digan: ‘Es una película estúpida’. Quiero que digan: ‘Guau, representan mi vida. Puedo estar de acuerdo o no, pero lo hicieron bien’. Quería crear un mundo que representara el viaje de Ralph. Así que construimos la Casa Santa Marta, por ejemplo, y la diseñamos de manera que nos pareciera que se veía bien para la película en lugar de la realidad. En la vida real, es bastante infilmable. Creo que no es cinematográfica. Parece un hostel. Quería que simbolizara el viaje de Ralph. Entra en un cónclave, está aislado y no tiene ninguna pista del mundo exterior. Fue maravilloso diseñar una habitación para él que se siente oscura. Es un poco opresiva, las persianas se bajan, no hay luz, nunca hay luz natural en su habitación, y todo lo que se oye es el zumbido de la luz de neón, esa luz fluorescente sobre su cama y su respiración. Eso es todo. Está solo con sus pensamientos y consigo mismo. Sin teléfono, sin noticias, sin nada. Ese es el propósito del cónclave, estar con vos mismo, con tus colegas y encontrar al Espíritu Santo para determinar quién es el próximo líder espiritual. Al final, cuando las persianas se levantan, él abre la ventana y oye risas femeninas desde afuera, la vida vuelve a la habitación y a su vida. Eso crea una reacción positiva en él y en el público. Uno se toma esas libertades para darle forma a una película.”

En cuanto a la elección final del Papa, sin spoilear, Edward analiza: “Puedo decir eso de forma más general. Creo que la película habla del papel de la mujer en la iglesia a través del rol de Isabella, y de cómo eso puede resultar, para algunas personas, un poco extraño. Cuando habla, creo que dice lo que piensa, la verdad, y queremos aplaudirla porque finalmente alguien lo dice de forma tan obvia. La relación entre la feminidad, la masculinidad, la duda, que tal vez se vea como una debilidad, tal vez como una cualidad femenina. Así que esa feminidad versus masculinidad tiene un papel importante en esta película. Tenemos un film que se desarrolla en la sociedad patriarcal más antigua del mundo o la institución más antigua del mundo. Y lo que Isabella u otros elementos de la película significan para mí es que esa institución, esa estructura, se agrieta, y tal vez esa grieta deje entrar algo de luz y así es como podría verse el futuro. Podríamos beneficiarnos de esa luz y de esa perspectiva adicional. Y, de nuevo, es una perspectiva de incertidumbre, de estar no en uno ni en el otro, sino entre mundos.”







