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2013-11-15
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FICCIÓN: “CAPITÁN PHILLIPS” DE PAUL GREENGRASS: “HAY QUE METERSE DENTRO DE LA ACCIÓN”
Por Cheryl Eddy
El último film de acción del gran director inglés, famoso por su estilo cámara en mano, es protagonizado por Tom Hanks.
Paul Greengrass, director de películas como “La Supremacía de Bourne” (The Bourne Supremacy – 2004), “Bourne: El Ultimátum” (The Bourne Ultimatum – 2007) o “Vuelo 93” (Flight 93 – 2006) charla sobre el uso de la cámara en mano (o “shaky cam”) mientras da una visión general sobre su propia filosofía sobre hacer cine.

“Cuando hacés cine de manera auténtica, si estás en un barco, los barcos se mueven. Y son espacios pequeños. Si estás en un bote salvavidas… Jesucristo. Es el peor paseo de Disney que te puedas imaginar. ¿Cómo filmás en un bote salvavidas, y te mantenés firme? Es imposible. De hecho, todo el tiempo, yo decía, ¡“Mantenelo firme“! Si querés estar en un espacio real, querés que las imágenes que estás capturando reflejen el ambiente en el que estás filmando; si estás corriendo se tiene que sentir como una corrida. Si estás en un bote salvavidas, vas a sentir que estás en el mar. Es una regla fundamental de la simplicidad cinematográfica. Creo que la shaky-cam no es efectiva cuando los directores la usan cuando no la necesitan, y es sólo un tic estilístico que en un sentido general quiere significar inmediatez cuando en verdad no lo es. Es como un accesorio de moda. Pero en verdad no estás desarrollando momentos. No estás capturando el detalle. Es solamente un desorden discordante. Cuanto más rápida sea tu secuencia, cuanto más intensamente complicada y simultánea es la acción, más imperativo es que como director entregues detalles. El detalle es lo que te da aceleración. Es como jugar a la rayuela; te vas moviendo paso a paso, pero seguro, con cada pisada cayendo en un detalle significativo que lleva al próximo, y al siguiente; entonces tenés un sentido de aceleración y foco. ¿Qué es el movimiento? ¿Quién está haciendo qué? Tenés que meterte dentro de la acción y tu realización debe liberar las dinámicas internas en una forma que sea clara.

Eso lleva un número de cosas: una cantidad intensa de planeamiento, absoluta atención al detalle cuando estás filmando, momento por momento; tenés este momento y este fragmento particular. Requiere un supremamente riguroso proceso de edición. Y por último, pero lo más importante, tenés que conocer siempre toda la acción; lo que sea que la lleve, tiene que transmitir carácter. Y el carácter tiene que involucrar tu punto de vista. Esto es abstracto, pero lo que quiero decir, es que cuando sos un director joven – a menos que seas un genio, y hay directores que son genios, aunque son pocos y lejanos entre sí – querés ser un artesano. Querés aprender tu arte y desarrollar un punto de vista, porque el punto de vista tiene que ver con tus experiencias en la vida, y tu sentido de la madurez, y la confianza interior, que llega lentamente. Es difícil. Tenés que decir, “¿Qué canción solamente yo puedo cantar? ¿Cuál es el film que solamente yo puedo hacer? ¿Y por qué? ¿Qué es lo que quiero decir?” Fundamentalmente, tenés que averiguar qué es lo que no conocés, ya que la película va a ser una exploración de eso. Si tomás “Capitán Phillips”, por ejemplo, tenés una historia muy simple, increíblemente dramática pero fuerte y simple. Sucede en altamar, en el borde lejano de la economía global, que es lo que son las rutas de navegación. Cuatro jóvenes desesperados, armados hasta los dientes, atacan un barco portacontenedor con bandera americana, tomando al capitán y a un grupo de sus hombres como rehenes en el puente, mientras el resto de la tripulación se esconde. Ellos se las arreglan para tomar a uno de los secuestradores como rehén y hacen un intercambio, pero los piratas los traicionan y toman al capitán. Encaran para Somalia, pero antes de llegar, la marina americana los intercepta. ¡Esa es la historia! Es casi antigua en su simplicidad. Asombrosamente fuerte.

Y todo ese torbellino de acción en la película te conduce a esa escena final en la enfermería, porque solamente ahí ves la fragilidad de la humanidad. Pienso que esa es la brillantez de Tom Hanks en el film, porque te lleva en ese viaje cada tramo del camino. Y terminás en ese cuarto chiquito, y lo que ves, lo que sentís – creo que lo sentís con él, porque es un momento muy emotivo. Eso es lo que no podías conocer de la historia de Phillips de las noticias, porque lo estás mirando de afuera. Tenías que estar adentro para saberlo. Eso es lo que te da un compromiso profundo con el personaje, y – en esto soy parcial- fue una gran, gran actuación. Porque este hombre de pocas palabras, trabajador – mi padre era marino mercante, una de las razones por las que hice la película; conozco como son estos tipos – pasa por esta extraordinaria experiencia, y el público va con él”







