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2019-09-16

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FICCIÓN: BLANCO EN BLANCO, DE THÉO COURT: CIVILIZACIÓN Y BARBARIE

El drama histórico del realizador chileno se convirtió en la única producción latinoamericana galardonada en el Festival de Venecia 2019.

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El actor Alfredo Castro se mete en la piel de un fotógrafo en Blanco en Blanco (Théo Court – 2019). Castro fue premiado en el Festival de Venecia con el galardón Starlight International Cinema Award por su destacada trayectoria, primera vez que este reconocimiento fue recibido por un artista latinoamericano: “Fue un placer contar con Alfredo para la película, a mí me gustaba ese silencio, esa ambigüedad que él genera para el personaje de Pedro”

El largometraje hispano-chileno Blanco en Blanco, de Théo Court, obtuvo el Premio al Mejor Director de la Sección Orizzonti -otorgado por el Jurado compuesto por Susanna Nicchiarelli, Álvaro Brechner, Mark Adams, Rachid Bouchareb y Eva Sangiorgi- en la 76 edición de la Mostra de Venecia. Esto se suma al Premio FIPRESCI de las Secciones Paralelas (al que optaban las películas de Orizzonti y la Semana de la Crítica), anunciado por el jurado de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica. “Es una película inspirada en los primeros intentos de capturar imágenes en películas, y también utiliza este medio para explorar una parte trágica de la historia que ha sido ignorada pero que tiene ramificaciones en todo el mundo”, argumentó el jurado. “Y lo hace innovando artísticamente en un territorio inexplorado”.

La historia del film se sitúa en el preludio del siglo XX. Pedro (Alfredo Castro) llega a Tierra del Fuego, un territorio hostil y violento, para fotografiar el matrimonio del poderoso latifundista, el señor Porter. La futura esposa, apenas una niña, se convierte en su obsesión. Tratando de capturar su belleza, traiciona al poder que domina el territorio. Descubierto y castigado, Pedro no puede escapar y acaba siendo partícipe y cómplice de una sociedad que convive con el genocidio de los nativos selknam.

Como el protagonista es un fotógrafo, la película se permite jugar con diferentes formatos. Court explica que quería usar el daguerrotipo, típico de la época, para crear un vínculo y un contraste entre la fotografía y el cine: “Me interesaba la distancia entre realidad y ficción, pero también quería que los espectadores participaran en el proceso de creación de la fotografía con el protagonista. Puedes entender la subjetividad de su mirada y sus obsesiones, así como experimentar su forma de crear su propia realidad. En aquella época, la gente tenía que quedarse quieta, sin moverse durante mucho tiempo para que se pudiera captar la imagen, así que el momento captado era falso. Quería encontrar la mentira detrás de la imagen.” Y agrega: “El protagonista sólo puede expresar sus deseos prohibidos a través de su mirada. Él tiene esa sensibilidad y apreciación por la belleza, que era algo muy común en aquella época. Por ejemplo, Lewis Carroll deseaba captar una inocencia que puede interpretarse como ambigua en la actualidad. Pero después, vende su alma y su arte para convertirse en un esclavo de los poderosos y ser cómplice de sus crímenes. Alfredo es un actor maravilloso, que supo captar a la perfección el sufrimiento y la desesperación del personaje. Trabaja muy bien con el silencio y no necesita mucho diálogo. Todo está en sus ojos.”

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El director chileno nacido en España Théo Court con su premio al Mejor Director en el Festival de Venecia de este año por su film Blanco en Blanco. La historia retrata el genocidio del pueblo Selknam cometido durante la conquista de Tierra del Fuego: “Es un genocidio muy reciente, de hace 120 años, hay una cercanía con ciertos elementos que hoy en día están ocurriendo también y creo que es una película que está hablando del pasado pero hay muchos temas que hablan del presente”

El director recuerda que conoció esta historia a través de una serie de antiguas fotografías del colonizador de Tierra del Fuego, el rumano Julio Popper, que dan fe de la violencia que se empleó con los moradores de estas zonas en su conquista. “En ese vértice o línea un tanto fina entre el horror, la muerte y la belleza quería relacionar un poco esos temas desde la mirada del fotógrafo y sobre cómo participamos de ello, del error, cómo manipulamos las imágenes para dar determinados elementos y falsificar un poco los hechos.”

La crítica ha catalogado a Blanco en Blanco – grabada íntegramente en los agrestes y fríos parajes de Tierra del Fuego (Chile), pero también en las laderas del Teide, en Canarias – como un western, a lo que Théo comenta que “en realidad, descubrí que iba a ser un western mientras la hacía. Fue por la fuerza del paisaje y lo pequeño que te hace sentir, especialmente cuando intentas sobrevivir, enfrentarte a su enormidad. Nadie ha reconocido esos crímenes. Nunca se han disculpado con la población indígena, su sufrimiento nunca ha formado parte de la historia oficial. Pero todos lo saben. El gobierno quería convertir sus tierras en granjas, así que tuvo una motivación financiera. Es un tema que ha sido investigado a fondo pero los políticos todavía prefieren esconderlo bajo la alfombra. Vi una fotografía hecha por un hombre que estuvo allí. Es como si todas esas imágenes gritasen: ‘Mira a esos salvajes y a nuestros valientes colonos que lograron dominarlos’. Tierras donde nieva, un símbolo de pureza, cubiertas de todo ese horror. Empecé a preguntarme quién era él y cómo pudo hacer algo así. ¿Qué tipo de persona puede estetizar así una muerte? Esta película demuestra que cuando vemos imágenes que muestran sufrimiento, también somos culpables. Estamos participando en ello con nuestra pasividad.”

FUENTE: www.cineuropa.org | www.cinelatinoamericano.org