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2025-05-08

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FICCIÓN: BETTER MAN, DE MICHAEL GRACEY: SER DISTINTO

El director australiano llevó a la gran pantalla la historia del cantante y compositor Robbie Williams, mostrándolo de una manera muy particular.

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Better Man (Michael Gracey – 2024). El protagonista tiene la voz de Robbie y el motion capture de Jonno Davies: “Su trabajo fue fundamental para la película. Además de la voz, que obviamente es de Rob, la actuación es toda de Jonno, y es impresionante. Su estudio de los matices y los pequeños detalles que realmente definen a Robbie fue perfecto. Jonno es un genio en cuanto a la evolución del adolescente Robbie hasta el final de la película”

Tras el rotundo éxito de la película biográfica musical El Gran Showman (The Greatest Showman – 2017) y el documental P!nk: All We Know So Far (2021) y la producción de Rocketman (Dexter Fletcher – 2019), sería comprensible pensar que el director australiano Michael Gracey tiene debilidad por las películas sobre músicos. Ahora regresa con Better Man, un musical sobre el ascenso de Robbie Williams. ¿Qué es lo loco de esto – o, mejor dicho – lo especial de esto? Que Robbie es interpretado por un mono animado por CGI.

Arranca Michael: “En realidad, todo empezó con una serie de grabaciones. Cuando estaba en Los Ángeles, iba a su casa (tiene un estudio de grabación) y nos sentábamos a charlar. Normal, le hacía preguntas sobre su vida. A veces terminaba la historia, a veces se iba por las ramas. Pero fueron conversaciones muy fluidas las que formaron la base del primer borrador del guion. En esa etapa, no se trataba específicamente de hacer una película. Disfruté mucho, no solo de las historias, sino de cómo las cuenta Rob. Por eso mantuve la voz en off en la película; creo que es lo que me encantó de la narrativa original. Es la forma en que las presenta. Después de un año y medio, creo que tenía suficientes fragmentos para cortarlos y convertirlos en una obra de radio. Esa fue la grabación que Simon Gleason, Oliver Cole y yo convertimos en el guion.”

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El pequeño Robbie y su abuela (Alison Steadman) en Better Man (Michael Gracey – 2024). Dice Robbie: “Me pareció raro que a la gente le parezca raro que esté dispuesto a decir: ‘Mirá, acá tenés mis hemorroides’. Supongo que vivo en un espectro donde no capto las señales, donde no se supone que uno diga todas estas cosas sobre sí mismo, pero estoy informando en vivo desde dentro de mi cabeza en todo momento. Esto es lo que está pasando y esto es lo que estoy descubriendo sobre mí mismo. Por favor, ayúdenme a entenderlo”

La película no explica por qué el intérprete es mostrado como un mono. Dice Gracey: “Porque es simplemente la forma en que él se ve a sí mismo. No le explicás algo a alguien si no lo ve. En una sesión de terapia, podrías decir: ‘Así es como me imagino’. Pero, de la misma manera que esas versiones de él mismo no están en el público mirándolo con asco, todo está en su cabeza. Todo eso está en su cabeza. Nunca quise explicarlo, solo quería que fuera lo que es. En las primeras escenas, uno se lo cree, y mucha gente dice que se olvida de que es un mono. Aceptás que ese es el personaje, estableciste un contrato con el público y te vas. Algunos decían que pensaban que en la última escena pasaríamos al verdadero Robbie Williams, y yo siempre les decía que no, porque él todavía se ve así. No es que el tipo haya llegado a un punto en su vida en el que diga: ‘Estoy completamente a gusto conmigo mismo’. Sigue lleno de dudas. O sea, está en un punto muy diferente, y no se automedica con drogas ni alcohol. Pero la sigue peleando.” Y agrega: “A diferencia de mi película anterior, este es un reto más interesante, ya que, sin duda, se trata de la perspectiva de Rob. Como en muchos films, hay que integrar momentos para que funcione dentro del tiempo. Por ejemplo, cuando Rob dejó Take That, fue durante un ensayo, y había una mesa con una sandía encima. Después de que los chicos conversan, en un momento muy incómodo, se gira hacia la mesa y dice: ‘¿Les importa si me llevo eso?’ (en inglés, “Do you mind if I Take That’ . Y ellos responden que todo bien, y al irse, la levanta y dice: ‘Este. Es. El. Fin’. Y sale flotando por la puerta. Siempre me encantó la sandía en esa historia, es incómoda y no tiene sentido, pero es lo que hacés cuando no sabés qué decir. Y después lo de estar sentados mientras Rob se hamacaba en casa de Gary. Eso era lo que solían hacer cuando comentaban lo mal que lo estaba pasando. Cuando ves la película, debe haber sido muy difícil estar en una banda de chicos y ver a Gary intentando controlarlo todo, mientras que Rob era un desastre. A los dieciséis años pensabas: ‘¡Pará! ¡Es increíble que lo estés arruinando una y otra vez!’. Así que habría habido mucha frustración con eso, y una de las formas en que lidiaban con esa frustración era sentarse a hablar con Rob y decirle cómo necesitaba mejorar. Y Rob, siendo quien es, en lugar de sentarse a escuchar lo que decían, se sentaba en la hamaca, se balanceaba de un lado a otro y al final decía: ‘¿Ya está?’. Y cuando respondían que sí, él decía ‘¡Yuju!’ y saltaba. Así que en la película es cuestión de unir esas cosas.”

Hay una secuencia muy importante en la historia que involucra el éxito de Williams Rock DJ. El director cuenta: “¡Dios mío! Fue tremendo. Un año y medio de planificación. Cerrar Regent Street durante cuatro noches, como ninguna otra producción lo había hecho. Solo gracias a Crown Estate y al Ayuntamiento de Westminster pudimos lograrlo. Dan Weldon, de Partisan, a través de quien grabo publicidades, hizo todo el trabajo preliminar para que fuera una realidad. Solíamos ir ahí a mitad de la noche y grabarlo con nuestros iPhones con bailarines para intentar calcular el tiempo y ver qué partes de la calle necesitábamos. Antes, hicimos una semana entera de ensayos con el micro de dos pisos, los taxis, todo el equipo, los quinientos bailarines. Grabamos las cuatro secciones de la calle que necesitábamos en un estudio y las ensayamos una y otra vez. Porque teníamos que saber que después de ciertas horas podríamos preparar el equipo, rodar y retirarlo todo para las 6:00. Porque si alguna noche nos pasábamos, a la noche siguiente nos impedían filmar. Estábamos literalmente contrarreloj para asegurarnos de que la planificación se ajustara al tiempo asignado. Llegamos al final de la semana, todos estábamos contentos, y Dan recibe una llamada diciendo que la Reina había fallecido la noche anterior y que no íbamos a filmar. Literalmente dos noches antes de empezar a rodar, la Reina muere y hubo diez días de luto, y no rodamos. Tuvieron que organizar el funeral y la coronación, y a todo esto, tuvimos que volver a recaudar todo la plata, porque lo perdimos todo. Es una película independiente, no es que tuviéramos un estudio extendiéndonos un cheque. Nos llevó otros cinco meses volver a Regent Street. Así que, por difícil que parezca, la realidad fue mucho más difícil. Obviamente, durante esos cinco meses los productores te dicen: ‘No necesitás ese número, ¿no?’. Y vos respondés: ‘¡Sí que lo necesitamos!’. Es el número de baile más grande que filmé en mi vida, y filmé varios importantes. Me alegra mucho que hayamos persistido, porque sí, es increíble.”

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El director Michael Gracey (con gorro) y Jonno Davies en el set de Better Man (2024). El cineasta tiene amplia experiencia también en los efectos visuales: “Eso me dio mucha confianza en esa parte de la película. Hay muchos aspectos, después de haberla hecho, en los que pensé que necesitaba mejorar mucho, pero me siento muy cómodo con los efectos visuales y la animación. Además, trabajar con WÄ“tā es lo mejor de lo mejor. El equipo que formaron en esta película y la pasión que demostraron esos artistas es uno de los mejores trabajos que vi en el mundo de los efectos visuales. Para mí, fue emocionante”

En la historia de Robbie, su abuela es una parte vital. Y eso está muy reflejado en el film: “Todo el espectáculo, los números de baile, el descaro, que Rob sea Rob, el consumo de drogas, no significa nada a menos que te importe. Y te importa porque a la abuela le importa. Le da a este chico un amor incondicional. Cree en él, lo tranquiliza, y sabemos que cuando falleció la verdadera abuela de Rob, lo devastó. Así que necesitábamos a alguien que en escenas muy cortas te hiciera importar, y Alison Steadman lo consigue sin esfuerzo. Es una maestra, también es una maestra de reírse en el momento justo. Si le decís que se ría, va a hacer que todo el equipo se parta de risa de lo creíble que es.”

¿Qué se viene para Michael Gracey?: “Me encanta la narrativa musical. Pero eso no significa necesariamente un musical. Las películas de Tarantino son narrativas musicales, están muy impulsadas por la música. La Misión (The Mission – Roland Joffé – 1986) no sería La Misión sin esa banda sonora, y es inherente a ella. Me encantan las piezas musicales, no necesariamente con todo el mundo cantando y bailando. Así que no sé qué será lo próximo, pero estoy seguro de que, sea lo que sea, tendrá un componente musical.”

FUENTE: www.filmhounds.co.uk | www.screenrant.com