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2013-03-03
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FICCIÓN: “ANNA KARENINA” : JOE WRIGHT DEFINE EL ESCENARIO
Por Leon Forde
Para su nueva versión de la heroína rusa, Joe Wright optó por establecer la épica novela de Tolstoi en torno a un teatro.
Cuando se trata de “Anna Karenina” de Leon Tolstoi, el relato de amor épico ambientado en la Rusia Imperial, el director Joe Wright no se sintió obligado por las expectativas de lo que debería ser un film de época, tomando la inspirada decisión de que la mayor parte de la trama suceda en un teatro.
Aunque la historia ha sido adaptada a la gran pantalla varias veces, Wright (“El Solista” –The Soloist – 2009; “Hannah” – 2011) dice que no cree que alguien se haya acercado a la obra en términos de narrativa multilineal o explorado la idea de “una meditación del amor en todas sus formas”. También quería investigar la ambivalencia del personaje central.

“Pienso que Anna ha sido catalogada como una heroína/mártir en una sociedad patriarcal” explica Wright. “Y en verdad veo que ella tiene bastante rol en su historia, es muy humana, manipuladora, cruel, obstinada, egoísta y equivocada, pero también se rehúsa a ser hipócrita; tiene su propio honor y su propia verdad”.
El proceso de guión fue encarado con el guionista Tom Stoppard (ganador de un Oscar por su trabajo en “Shakespeare Apasionado” – Shakespeare in Love – John Madden – 1998). Y precisamente el amor fue el foco para adaptar la novela clásica de Tolstoi. “Realmente fue así; si había una escena sobre el amor, entonces quedaba; y si había una que fuera de otra cosa, no entraba, porque creo que el público hoy está menos interesado en prácticas de agricultura rurales de 1870” define Wright.

Ambientar la película en torno a un teatro sirve como metáfora de las vidas de la aristocracia rusa francófila en el corazón de la historia. “Me influenció mucho el libro “Natasha’s Dance: A Cultural History of Russia” (Orlando Figes); él habla sobre la sociedad en San Petersburgo donde todos hacen la extraña actuación de vivir el mundo de la cultura parisina… encontré fascinante esta idea de una actuación colectiva porque también me habla de uno de los temas centrales de la novela, la autenticidad personal y cómo tratamos de interpretar roles que pensamos que tenemos que actuar, y cómo a veces esos roles no nos quedan”.

El director puso mucha atención en el movimiento de los actores, queriendo un estilo de interpretación más físico. “Siento que la actuación del cine moderno se ha atrincherado bastante en el realismo y el naturalismo” dice Wright. “Con el coreógrafo (Sidi Larbi Cherkaoui) pasamos 3 semanas ensayando movimientos, además de los bailes, ahí desarrollamos ideas como esta de que la aristocracia nunca movió un dedo para hacer nada, por eso un personaje puede caminar por un pasillo y cambiar su abrigo sin detenerse” relata el director.
El film tiene un look suntuoso, algo que se deriva de la elección de un teatro como primera opción. “Aunque quería algo más minimalista en el sentido de que estamos usando primariamente una locación, no quería que tuviera una estética austera” explica Wright, que reconoce su influencia del teatro de marionetas de sus padres, en Londres.
El director no es extraño en adaptar literatura clásica y entrañable, habiendo previamente trasladado “Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen (Pride & Prejudice – 2005) y “Expiación” de Ian McEwan (Atonement – 2007) para la gran pantalla. “Me encanta hacer films basados en literatura clásica” dice Wright. “Encuentro que aprendo un montón de cosas de ellos y esa es una de las razones por las que hago películas”.







