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2023-06-15
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FICCIÓN: ANATOMÍA DE UNA CAÍDA, DE JUSTINE TRIET: EL PODER DEL PREJUICIO
El intenso thriller de la directora francesa fue la ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes de este año, mostrando a una novelista acusada de asesinato.

El género del true crime toma una actualización aguda, matizada y decididamente feminista en Anatomía de una Caída (Anatomie d’une chute), la nueva película de la directora francesa Justine Triet, que cautivó a la crítica y al público por igual en su estreno mundial en la edición del Festival de Cine de Cannes este año. El thriller está protagonizado por la actriz alemana Sandra Hüller, famosa por su actuación en la nominada al Oscar de 2016 Toni Erdmann (Maren Ade) y que tuvo un papel secundario en el drama Sibyl de Triet de 2019. Aquí es Sandra Voyter, una exitosa novelista alemana juzgada en Francia por el asesinato de su esposo Samuel (Samuel Theis) un escritor también, aunque menos exitoso que su mujer. El único testigo de la muerte es el hijo ciego de 11 años de la pareja, Daniel (Milo Machado Graner). Todo parece apuntar a un thriller de misterio tipo ‘si lo hizo o no lo hizo’, pero Triet está menos interesada en una novela policíaca que en interrogar al sistema legal por su uso de ficciones narrativas: cuando no hay hechos, la acusación teje fantasías sobre los motivos y las suposiciones conservadoras, a veces sexistas, que forman la base de esas historias.
“Conocí a Sandra hace 10 años, cuando me entregó un premio en un festival” comienza Justine. “Y, por supuesto, como casi todos, vi Toni Erdmann. Me impresionó mucho esa película y ella como actriz. Así que la tenía en mente, por eso le di el papel en Sibyl. Era chico para ella, pero inmediatamente conecté con la relación que tiene con la actuación. Tiene un enfoque muy artístico y su recorrido es muy diferente de lo que podés ver en Francia. Comenzó con el teatro y tiene un compromiso muy profundo, incluso físico, con lo que hace. Fue durante la realización de Sibyl que tuve la idea de crear un papel para ella. La primera idea fue escribirlo principalmente en inglés. Al final se me ocurrió esta historia sobre una escritora alemana que vive en Francia porque decidí que esta cuestión del idioma no iba a ser solo algo para deshacerse porque querés trabajar con una actriz extranjera, sino que ese idioma debería estar en el centro de este personaje extranjero que está siendo juzgado en un país extranjero y no puede defenderse en su lengua materna. El lenguaje se convierte en un aspecto clave de la trama.”

Triet continúa: “Leo este tipo de historias de crímenes reales casi a diario y veo, también casi a diario, estas películas y series de juicios. Así que fueron una inspiración. Siempre pensé que algún día haría una película con un juicio en el corazón de la trama, en el corazón de la historia. Pero me pasa que la impresión que tengo como espectadora de estos programas y películas es que las historias son demasiado fáciles y obvias. La resolución es siempre demasiado obvia. No quiero dar spoilers de la película, pero la resolución acá no es obvia. Mi intención al hacer este film es tener algo bastante complejo e, incluso al final, poco claro. Junto con mi coguionista Arthur Harari trabajamos mucho en ese aspecto para crear constantemente preguntas sobre el caso y el juicio. Podés verlo como una novela policíaca, pero creo que es principalmente una película sobre la relación de una pareja. Lo que me resultó interesante fue utilizar este pretexto del juicio por asesinato para diseccionar la relación de una pareja que tiene un hijo en común pero que no tienen un lenguaje común. Para mí ese es el centro de la historia, el juicio es una historia paralela.”
La directora reflexiona: “Veo la corte como un lugar donde se ficcionan nuestras vidas, donde se pone una historia, una narrativa, sobre nuestra vida. Todo el mundo cuenta una historia, crean una narrativa y todo está muy lejos de la verdad. Incluso Sandra y su abogado defensor se distancian de la verdad; distorsionan la realidad para poder defenderla a ella, exactamente lo que hace el fiscal del otro lado para intentar condenarla. El estado se vuelve muy crítico sobre su forma de vida. Investigando para la película, encontré muy interesante que incluso hoy en día, en 2023, donde, al menos en Francia o en otros países occidentales, se supone que las mujeres tienen el mismo estatus que los hombres, las opciones de vida, como elegir una carrera, o ser abiertas sexualmente, son juzgados negativamente. La bisexualidad de Sandra se usa en su contra en el caso. Quería mostrar cómo estos juicios son una especie de pesadilla para las personas porque te quitan la vida, se crea una ficción y no tratan de llegar a la verdad. A mí misma, obsesionada con la verdad y con tratar de buscarla a través de las historias, me pareció muy interesante. Uno de los elementos centrales de la trama involucra una grabación de audio de una pelea que tiene la pareja. Esta grabación cobra mucha importancia en el juicio. Ahora bien, se supone que una grabación como esa es una forma de prueba absoluta, de hechos claros. Pero incluso esta grabación de sonido es utilizada por el fiscal fuera de contexto. Se convierte en material para ficcionar y luego atacar a Sandra. Todos se separan de la verdad de lo que realmente pasó y crean diferentes ficciones a su alrededor.”

Con respecto a esa grabación, Justine cuenta que “fue todo un desafío porque la pelea nos tomó dos días para filmarla. Y, desde el principio, escribiendo el guión con mi coguionista, no estábamos de acuerdo con esta pelea. Escribir esta escena de pelea fue en realidad una pelea entre nosotros dos sobre lo que significaba. Para el rodaje, Sandra quería hacer toda la escena en un día, no quería frenarla ni dividirla. Pero era extremadamente agotador, un proceso difícil de superar. Así que rodamos el primer día. Y después, el segundo día, los estaba viendo y me di cuenta de que aunque incluso nosotros teníamos todo el material que necesitábamos visualmente, ellos no podían dejar de actuar, interpretando la escena completa. Así que seguimos grabando y la tuvimos pelea completa, tal vez de 12 a 14 minutos de duración, con un final muy violento, todo grabado. Fue muy interesante para mí porque siempre me ha fascinado mucho el sonido. Me obsesiona más grabar sonido que imágenes. Porque no se puede engañar con el sonido como se puede con las imágenes. La verdad está ahí. Eso es algo que se ve en las historias de crímenes y juicios que fascina al público por el sonido, sienten este grado de autenticidad en él. Pero hay otro aspecto que es este tipo de poder emocional, esta melancolía que sentís en el sonido que nunca podés crear con imágenes. Una de las primeras decisiones en la película, incluso durante el proceso de escritura, fue que sacaríamos algunas de las imágenes y nos aferraríamos al sonido, que nos daría el material para buscar la verdad de la historia, sin las imágenes para mostrarlo.”
Hay un perro en la película que tiene mucha importancia en la trama. Dice Triet: “Para mí era obvio desde el principio que Snoop sería el doble del marido. No es solo otro personaje o un animal corriendo. En muchos sentidos representa a este muerto, a este ausente. Hubo una escena que filmamos que terminó quedando afuera de la película donde el perro vomita, y estaba muy claro que él era la presencia que había reemplazado a Samuel. Trabajé con animales antes: tengo un mono y un perro en mis películas anteriores, y sé que a veces no es fácil trabajar con animales. Pero tuvimos suerte esta vez de trabajar con preparado. La dueña de Snoop fue una persona realmente clave para que le permitiéramos ser un personaje, una parte tan importante del conjunto de la película como cualquiera de los otros actores. En varias escenas estamos al nivel del perro; vemos las cosas desde su perspectiva. Es tanto un personaje como cualquier otro, y eso fue muy importante para mí.”







