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2013-03-03
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FICCIÓN: “AMOUR” UN ACTO DEL CORAZÓN
Por Peter Debruge
La película “Amour” representa un cambio en el distópico mundo del director Michael Haneke.

El director austríaco viene shockeando al correcto público del Festival de Cine de Cannes desde 1989, cuando presentó su primera película, “El Séptimo Continente” (Der siebente Kontinent), en la que una familia aparentemente normal rechaza a la sociedad moderna, destruyendo sistemáticamente todas sus posesiones antes de cometer un suicidio colectivo.
En mayo, la mente detrás de “Horas de Terror” (Funny Games – 1997), “Caché: Escondido” (Caché – 2005) y otras similares exploraciones del mal, se las arregló para shockear nuevamente a Cannes, esta vez, con un relato de tal humanidad y compasión, que algunos se preguntaron si el provocativo realizador se estaba poniendo blando.
Su último film, “Amour”, hace foco en un matrimonio mayor (las leyendas octogenarias Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva). En la historia, el marido ayuda a su esposa a terminar con su vida. ¿Qué piensa Haneke sobre este controvertido acto, en este contexto diferente de su obra?
“Siempre es una cuestión de interpretación” explica el director, famoso por no mostrarse muy dispuesto a ahondar sobre sus intenciones. “Alguien podría decir que él lo hace como un acto de amor, para sacarla de su sufrimiento; mientras otro podría pensar que lo hace porque está superado por la situación. En verdad, ambas explicaciones podrían ser ciertas”.

Estilísticamente, “Amour” adhiere al espíritu de ambigüedad que define la obra de Haneke. El film se desarrolla principalmente a través de tomas estáticas, negándose con frecuencia a los primeros planos o movimientos de cámara que podrían revelar sus intenciones. Los personajes escuchan música en un concierto público o en un CD en su propio estudio, pero Haneke no agrega nada en la forma de una banda sonora convencional. En las películas de Hollywood, esos elementos sirven para estandarizar la experiencia para que los espectadores en todo el mundo puedan compartir la misma reacción emocional hacia la historia. El director alienta lo contrario, esperando que el público pueda personalizar cómo el film los afectará.
“Pienso que el deber de cualquier forma de arte, ya sea novelas o drama, es siempre plantear preguntas en una forma suficientemente útil para que las audiencias puedan conectar directamente con el trabajo” dice Haneke.
El director ha sido bastante abierto sobre su inspiración para este film en particular, revelando que tuvo una tía quien, enferma de reumatismo, y sufriendo grandes dolores, había decidido quitarse la vida. Esto lo movilizó profundamente.
“Me hizo pensar en el hecho de lidiar con el sufrimiento de alguien que amás” reflexiona. “Podía también haber hecho una película sobre una pareja en sus 40s que tiene un hijo de 5 años con cáncer, aunque un caso como ese sugiere una tragedia muy específica. Por contraste, la vejez es algo que nos afecta a todos”.







