Mirá las entrevistas y últimas novedades del Audiovisual en Argentina y el mundo.
2020-07-08
Compartir esta página
FICCIÓN: 7500, DE PATRICK VOLLRATH: NO ABRAS LA PUERTA
Amazon presenta este thriller en tiempo real protagonizado por Joseph Gordon-Levitt, donde un piloto debe mantener el control de un vuelo asaltado por terroristas.

7500 es la ópera prima del director alemán Patrick Vollrath, quien en 2016 estuvo nominado al Oscar por su corto Everything Will Be OK (Alles Wird Gut). La película, que se puede ver por la plataforma Amazon Prime Video, transcurre en el tiempo real de un vuelo Berlín-París que es asaltado por terroristas. Joseph Gordon-Levitt se pone en la piel del piloto Tobias Ellis, e intentará por todos los medios no ceder el control del avión. Y de la cabina.
Al igual que en su corto, Vollrath exhibe aquí un estilo trepidante que deja lugar a la improvisación, sobre todo, en las escenas de mayor tensión: “Traté de meter mucha presión durante la filmación, porque cuando estas escenas suceden, todo, incluso los golpes en la puerta, son reales. Los actores del otro lado de la puerta están allí. No es solo algo que Joseph tenía que imaginar; estaban allí y podían interactuar entre ellos. Lo dejábamos correr 30-40 minutos. Sabía que teníamos escenas muy intensas, y traté de hacerlo aún más intenso, para realmente dejar que los actores a ambos lados de la puerta de la cabina sientan estos momentos, que sientan de verdad las amenazas y teman el peligro de lo que está sucediendo. No solo imaginarlo; realmente poniéndolos en la situación.”

La mayor parte de la película está filmada en espacios reducidos. La producción compró un Airbus real destinado a chatarra, y lo cortó para que pudieran manipular el tercio delantero del avión para la cámara. El segmento del avión utilizado para la filmación incluía la cocina delantera (área de preparación de alimentos) y las primeras ocho filas de asientos, pero no tenía instrumentos de vuelo. El techo se levantó unos 10 cm para permitir que los actores y la tripulación se pusieran de pie y la cabina se alargó en un grado similar solo para permitir un poco de espacio extra. Patrick explica: “Tenía la intención de poner a los actores, y a la audiencia con el actor y la cámara, en este espacio confinado. En realidad es un avión que compramos, por lo que es tan grande como en la película. Y es de verdad claustrofóbico; quería transmitir esta sensación al público a través de la cámara, encerrar a la audiencia con el personaje dentro de esta cabina y no darle la oportunidad de irse. Si mirás la película, no podés salir de la cabina, no podés irte de allí. Este es quizás un desafío para ver.”
Durante la filmación, un operador de un tablero de iluminación y un gaffer veían el monitor y desvanecían la luz de acuerdo con los movimientos de cámara del director de fotografía, Sebastian Thaler, para que no arrojara sombras sobre los actores. Además, en una vuelta a los efectos especiales antiguos, izaron el avión en una plataforma neumática que permitió que se sacudiera a mano para simular las vibraciones del aparato cuando encuentra turbulencias o hace ascensos o descensos empinados.

Cuando tenía doce años, Vollrath vio Titanic (James Cameron – 1997) y después de eso, quiso ser actor. Al día siguiente, comenzó a estudiar teatro en la escuela, llegando a actuar y dirigir al mismo tiempo. A los dieciséis años se compró una cámara, y descubrió la edición. Estudió cine en la Academia de Cine de Viena, y luego llegó a estudiar con el director Michael Haneke. Sus cortos recibieron numerosos premios, hasta llegar a la nominación al Oscar con Everything Will Be OK, sobre un padre separado que secuestra a su propia hija. “El cine es un lugar donde podés llorar si querés, un lugar donde podés ponerte emocional y sentir cosas.” Para lograr esto, las películas deben contarse con credibilidad, dice: “Quiero hacer películas honestas con sentimientos honestos”.
Mientras la acción de 7500 (el código que se utiliza en aeronáutica para avisar del secuestro de un avión) sucede casi en tiempo real, el director también permitió que se jugaran secuencias largas sin editar. Esto es indicativo de su objetivo de ser lo más realista posible, y presenta un gran desafío para los actores. “Los diálogos en nuestros guiones están ahí para orientarse. Pero les pido a los actores que encuentren sus propias palabras, su propio enfoque auténtico”. Para él, esto crea libertad. “Veo que los actores pueden involucrarse emocionalmente en situaciones durante un largo período de tiempo, aunque también soy consciente de que es muy agotador, tanto física como mentalmente.” Y todo es tan realista, que incluso Carlo Kitzlinger, quien interpreta al capitán, es un piloto devenido en actor.

En el final de la película, (si no la vieron paren acá) la última toma muestra a Tobias saliendo del avión, desde la cabina. Patrick explica: “Creo que era importante dejar la cabina al final, no solo para Tobias, sino también para el público. Él es libre de nuevo, ya no está encerrado físicamente, puede regresar al mundo exterior, pero todo lo que sucedió dentro de la cabina cambiará su vida para siempre. Y vemos que este lugar donde minutos antes pasaron tantas cosas, se siente muy tranquilo ahora.”







