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2013-04-08

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ENTREVISTA: ABBAS KIAROSTAMI: “NO SOY UN NARRADOR DE CUENTOS”

Por Zachary Wigon

El último trabajo del realizador, “Like Someone in Love” se estrenó en Cannes en mayo, con diversas opiniones. Aquí, reflexiona sobre su cine y el público, entre otros temas.

Douglas Trumbull. http://www.in70mm.com
El director Abbas Kiarostami y su mirada al público (http://www.douban.com)

Hay una suavidad al tacto que tranquiliza en los films de Abbas Kiarostami. En momentos donde muchos maestros del cine actual exhiben un violentamente firme comando de su trabajo (Lars Von Trier, Michael Haneke), Kiarostami parece felizmente inclinado a liberar a sus espectadores a través de los suaves laberintos de su cine, alentándolos a sacar sus propias conclusiones.

Su última película, “Like Someone In Love”, fue saludada con iguales aplausos y abucheos en Cannes 2012. Los abruptos puntos de apertura y cierre del film dejan claro que el director no bromea cuando explica que no es un narrador de cuentos; pero lo que hay entre esos puntos en la historia hace que el film sea tan satisfactoriamente desafiante.

Cuando trabajás en diferentes idiomas – árabe, japonés, inglés, etc – me pregunto si se aprende algo sobre las distintas culturas, con respecto a un denominador común.

Esa es una pregunta perfecta, porque, a pesar de que ese no sea mi propósito, empecé a preguntarme sobre el desafío de trabajar en otras culturas. Lo que logré fue el súbito conocimiento del aspecto universal de la realización. No es que nunca sentí la necesidad de probar que los seres humanos sufren de la misma forma, se alegran de la misma manera, pero me pasó. Me doy cuenta que las lenguas y especificidades culturales no son más que obstáculos simples que se pueden superar fácilmente. Es obvio que los seres humanos son iguales en cualquier lugar.

Evento de “Bugsy Malone” (A. Parker) de Secret Cinema
“Like Someone in Love” – 2013, último trabajo de Abbas Kiarostami, presentado en Cannes 2012

¿Cuáles son tus sentimientos con respecto al concepto budista de atención y conciencia plena? Sentí que en este film, como en “Copia Certificada” (Copie conforme – 2010), estaba esa idea de que lo que existe en el momento es el único modo real de existencia, sin tener en cuenta el contexto de ese momento.

Creo que ves eso en mis películas por mi convicción, o al menos mi formación. Este concepto que referís al budismo es algo con lo que he sido nutrido a través de la historia de mi país por 700, 800 años – los poetas persas y los filósofos no han dicho nada diferente con respecto a la experiencia de vida en el momento, a diferencia de la creencia de la permanencia. No somos nada más que un eslabón entre nuestra cultura y lo que podemos producir; solamente puedo mostrar de lo que fue nutrido, esta visión del mundo que se ha convertido en mi opinión. Si aparece algo diferente de él en mi trabajo, no me merezco este patrimonio.

Leí una entrevista tuya donde decías que sos incapaz de ser un narrador de cuentos, y que en tus películas la historia frecuentemente empieza antes del comienzo y termina después del final. Entonces, ¿cómo sabés cuando un film está terminado?

Los puntos de comienzo y de final son nada más que decisiones arbitrarias. Las hacés como en un partido de fútbol, donde eligen que dure 90 minutos, ni más ni menos. Ellos son arbitrarios, pero supongo que está basado en el lapso de atención de los espectadores, de partidos y de películas. Pero las decisiones son responsabilidad del director. Tenés que elegir unir la historia en un punto arbitrario, y dejarla en un punto arbitrario.

Evento de “Bugsy Malone” (A. Parker) de Secret Cinema
Abbas Kiarostami y Juliette Binoche, en “Copia Certificada” (Copie Conforme – 2010), su segunda colaboración juntos

Pero, ¿hay una suerte de componente intuitivo con respecto a esas decisiones?

Por supuesto, desde que tomo la responsabilidad de la decisión, tengo que hacer que sea lo más correcta posible. De cientos de puntos de entrada y salida que se me ofrecen, tengo que elegir el que sienta menos erróneo, menos falso. Es falso, es un momento que elijo para estallar la historia, pero lo hago tan fluido como pueda. Lo que me permite hacerlo es la habilidad de hacer cine. La primera línea del film es algo que se elige cuidadosamente, y pongo un especial significado detrás de ella. Quizá el 99% del público no lo capta, pero si la primera oración es: “No estoy mintiendo”, vamos a descubrir que el personaje está mintiendo.

Tengo entendido que preferís las películas que contienen menos información, y que la audiencia tenga que trabajar más para entender lo que pasa. ¿Hay una especie de retención, a fin de darle al público espacio para participar?

Está en mi convicción, así es como yo veo a las audiencias en el mundo. La gente tiene curiosidad, inteligencia, interés en entender a sus compañeros. Pero los productores y directores de cine han decidido que los asientos en las salas están hechos para transformar las mentes de las personas, haciéndolas perezosas. Tan pronto como entran a un cine, deben convertirse en consumidores tontos que tienen que ser alimentados con información. Esas mismas personas, cuando dejan la sala, cuando miran tras la cortina son curiosos sobre sus vecinos, a qué se dedican, su edad, etc. Sienten curiosidad sobre el otro y pueden entenderse sin tener información. ¿Por qué debería ser diferente en el cine? En mis films, trato de darle a la gente la menor información posible, que es más de la que se obtiene en la vida real. Si fueran tan inquisitivos cuando vienen a ver mis películas como lo son en la vida real, me harían la vida más fácil.

FUENTE: FILMMAKER MAGAZINE