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2022-03-31
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DOCUMENTAL: SUMMER OF SOUL, DE QUESTLOVE: LA FIESTA OLVIDADA
El baterista de la banda The Roots hace su debut con este documental ganador del Oscar sobre un mítico concierto hecho en Harlem, Estados Unidos, en 1969.

Mientras el resto de Estados Unidos celebraba el alunizaje del Apolo 11 en el verano de 1969, Harlem estaba inundado de sonidos de soul, blues, jazz, gospel y pop. Allí, en Mount Morris (ahora Marcus Garvey) Park, hubo un salto diferente para la humanidad. El Festival Cultural de Harlem, una serie de conciertos que se llevó a cabo durante seis domingos, contó con un Rushmore aparentemente infinito de íconos de la música negra: Stevie Wonder, que entonces tenía 19 años, Nina Simone, Gladys Knight & the Pips, BB King, David Ruffin y The Staple Singers, por nombrar solo algunos. Todo comenzó en las semanas previas a Woodstock. Y, sin embargo, las extraordinarias imágenes del festival permanecieron dormidas durante 50 años antes de que el baterista de la banda The Roots, Ahmir “Questlove” Thompson, las despertara para su debut como director, Summer of Soul. El documental, que tuvo estreno en los cines y en la plataforma Hulu luego de ganar los principales premios en Sundance, funciona como una película de concierto y un vehículo sentido de la música negra en medio del Movimiento por los Derechos Civiles. “No importa la luna”, dice un asistente al festival en el documental. “Consigamos algo de esa plata para Harlem”.
Questlove descubrió por primera vez el Festival Cultural de Harlem en 1997 durante una parada de un tour en Tokio, donde se sentó en el Soul Train Café deslumbrado por un clip pirata de dos minutos del set de Sly and the Family Stone, que se mostró en una pantalla de video. “No sabía que estaban tocando para una multitud de negros. Vi la palabra ‘festival’ y pensé, obviamente debe ser en Suiza o Montreaux”. Dos décadas más tarde, los productores desenterraron 40 horas de metraje perdido del difunto videógrafo Hal Tulchin y recurrieron a Questlove para condensarlo en un archivo de oro. No fue tarea fácil, ya que el corte original registraba tres horas y media: “Cortar 90 minutos fue una de las cosas más dolorosas que hice”, admite. El resultado es una cápsula impresionante de la historia de la música negra que le da tanta energía y peso a las actuaciones como a los recuerdos revividos del evento por parte de los artistas y los asistentes.

Dice el director: “Cuando estaba pasando por ese miedo de ‘uh, no sé si puedo hacer esto’, mi novia me dijo algo como: ‘Esto es más grande que vos. Esta es tu oportunidad de hacer historia. Es más grande que tu nerviosismo de recibir una mala crítica o quedar mal en tu debut como director. Esta es tu oportunidad de corregir un error.’ Es extraño porque el tema principal de las semanas de entrevistas arrancaba el 13 de marzo de 2020. Y en cuestión de días, el mundo se cerró. Durante medio segundo, pensé, ‘bueno, supongo que fue agradable trabajar con ustedes, nos vemos.’ Estás viendo muerte tras muerte tras muerte todas las noches. Camiones de bolsas para cadáveres en la esquina. ¿Quién tiene tiempo para pensar en una película cuando la cosa va de ‘¿mi mamá va a estar viva?’ Después de un período de pánico de dos semanas, lo conseguimos. Descubrimos formas ingeniosas de realizar entrevistas. Mavis Staples es un gran ejemplo. Teníamos un dispositivo con ruedas que era como los rovers de Marte, con un equipo de cámaras en el pasillo de su departamento. Tuvieron que controlar a distancia esta cosa dentro de su casa, e hicimos nuestra entrevista de audio de esa manera. El momento de hacer esta película cambió la película.”
Y continúa: “Era oro. Mantuve esto en un bucle de 24 horas durante unos seis meses seguidos. Dormía con eso. Fue lo único que consumí. No vi ninguna película, programa de televisión. Nada. Si algo me llegaba, quería conseguirlo orgánicamente. Mientras el master se reprocesaba y digitalizaba – lo que tomó como cinco meses – cualquier cosa interesante que vi, lo anoté. Cuando sentí que tenía suficientes momentos de ‘piel de gallina’, lo curé como curo mis sets de DJ o como curo un show. Trabajo al revés. Siempre comienzo primero con el final y luego avanzo hacia el frente.”

Con respecto al ninguneo del Festival y la música negra, Questlove cuenta que “nadie es más sentimental que yo. Soy un archivero coleccionador de VHS y Super 8. Lo hacía por motivos personales. Pero ahora veo que esto es importante. Una vez que terminé, me mandaban mensajes como: ‘Questlove, tenemos 19 horas de metraje de este concierto’. Cosas de las que nunca había oído hablar antes. Entre 9 y 15 otros eventos increíbles de alto nivel fueron filmados para la posteridad y rechazados, por lo que ahora está el material en el sótano de la UCLA o en algún lugar. Estoy atento al Museo Universal Hip-Hop que se inaugurará en el Bronx. Espero que conserven la historia. Pero con demasiada frecuencia, la cultura negra es muy fácil de desechar en todos los aspectos. Creaciones de contenido de TikTok, nuestra jerga, nuestra música, nuestro estilo. Supongo que la actitud siempre fue: no es gran cosa. Es solo un baile; un concierto. Pero es importante. Y me di cuenta de que lo era con nuestro primer entrevistado, Musa Jackson. Inicialmente, estaba preocupado porque tenía 5 años en aquel momento. ¿Qué chico de 5 años tendrá una idea real de la magnitud de lo que está pasando? Pero cuando habló con nosotros, dijo: ‘Este es mi primer recuerdo de la vida’. Tiene 56, 57 ahora. Lo común era que nadie creía. ¿Te imaginás tratar de decirle a la gente: ‘Sí, en Harlem, vi a Sly and the Family Stone y a Stevie Wonder’? Es increíble que esto pueda descartarse tan fácilmente.”
Los medios de música, como Rolling Stone, se han centrado mayormente en los músicos blancos, pasando por alto las contribuciones de los artistas negros. Comenta Thompson: “No quería comparar ni contrastar con el Woodstock original, pero fue solo al hacer esta película que dije, ‘lo entiendo’. Woodstock en sí no fue el evento que cambió la vida. El evento que cambió la vida fue la película de Woodstock. Lo que hizo grande a Woodstock fue el hecho de que nos dijeron que Woodstock era genial. Hay un capítulo en la biografía de Prince en el que habla de que su padre lo llevó a ver a Woodstock y Woodstock realmente le habló. Tiene 11 años, está sentado en la butaca y dice: ‘Esto es lo que quiero hacer’. Me pregunto, si esta película hubiera salido y se hubiera presentado con la misma luz e importancia, ¿habría hecho una diferencia en mi vida?”







