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2021-09-22
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DOCUMENTAL: IN THE SAME BREATH, DE NANFU WANG: IMÁGENES DEL FIN DEL MUNDO
La directora china radicada en Estados Unidos revela en su nuevo trabajo los comienzos de la pandemia de COVID-19 en su país de origen, bajo la censura.

Nanfu Wang es productora y directora. Nació en China, pero hace varios años que vive en Nueva York, Estados Unidos. In the Same Breath (HBO Max) es su cuarto documental, en el cual exhibe los terribles comienzos de la pandemia de COVID-19 en un país que se esforzaba por mantener lo que ocurría completamente oculto. La película sirve como un faro no solo de la verdad, sino también de una habilidad que es tan crucial para la supervivencia de nuestra especie: la empatía.
Ganador del Premio del Público este año en SXSW, el documental narra cada paso destructivo realizado por los gobiernos y autoridades tanto en China como en Estados Unidos, cuando el brote de coronavirus envolvió al mundo durante los primeros meses de 2020. El 1 de enero de ese año, todos los canales de noticias en China informaron que la policía de Wuhan ‘arrestó a ocho personas por difundir rumores sobre una neumonía desconocida’, a pesar de que la primera evidencia del virus se remonta al 1 de diciembre de 2019. Trabajadores de salud fueron despedidos de sus puestos simplemente por estar atentos en protegerse a sí mismos y a otros del virus antes del cierre. Incluso Anthony Fauci, el asesor médico en jefe del presidente Biden, les decía a los periodistas que los ciudadanos estadounidenses no necesitaban usar tapabocas el 8 de marzo de 2020, solo unos días antes de que la sociedad como la conocíamos se paralizara. La película de Wang refleja escenas desgarradoras, como cuando un padre afligido en China llora después de que lo despiden de la habitación del hospital de su hijo moribundo. Sin embargo, la mirada lúcida que provee es lo que hace que la experiencia de ver el film sea tan atractiva como esencial.
Nanfu comienza relacionando In the Same Breath con sus anteriores obras: “Es interesante porque todas vinieron a mí de diferentes maneras. Me vi obligada a hacer cada película por una razón en particular, ya fuera un personaje, un problema o una circunstancia muy específica. Así que no fue como si estuviera buscando activamente hacer una película que sirviera como continuación de lo que había hecho anteriormente. Solo cuando las miro hacia atrás, empiezo a ver las conexiones temáticas entre ellas. Muchas de ellas tratan con la libertad o responsabilizan a los que están en el poder, mientras tienen compasión y empatía hacia las personas comunes. Esos son los temas centrales de todas mis películas.” Y agrega: “Creo que definitivamente se pueden establecer más paralelismos entre One Child Nation e In the Same Breath, como los temas de propaganda y desinformación y cómo las autoridades dan forma a la narrativa mediante el uso de ciertas tácticas. In the Same Breath lleva todo esto un paso más allá. One Child Nation examina la historia que ocurrió a lo largo de treinta y seis años y el impacto que dejó en la actualidad. Mi último trabajo documenta nuestro momento actual, mientras presenciamos cómo las figuras de autoridad en el poder, tanto en China como en Estados Unidos, han dado forma a la narrativa y escriben su historia. Refleja lo que está pasando no solo en los dos países que aparecen en la película, sino en todo el mundo. Casi podés imaginar cómo se escribirán la versión estadounidense y la versión china de la historia en los libros. Me di cuenta de que había grandes diferencias entre lo que dicen que sucedió y lo que realmente sucedió. Esa fue una de las principales motivaciones para comenzar a hacer esta película.”

Como todos sabemos, China es un país complicado a la hora de lidiar con la información real, por lo que Wang y sus operadores de cámara tuvieron que tomar muchísimas precauciones para hacer sus registros: “En términos de eludir la censura y las restricciones en China, esta fue realmente mi película más desafiante. Siento que en el futuro, hacer documentales en China será cada vez más difícil si tocan temas delicados, tanto políticos como sociales. Las razones no son solo porque el gobierno ha endurecido sus restricciones y censura, sino que la gente común, debido a la propaganda y la educación que recibieron, aumentó su resistencia hacia los medios, especialmente si alguna vez escuchan que son extranjeros. El gobierno ha hecho un trabajo bastante exitoso al pintar a cualquier miembro de los medios de comunicación que no sea de las cadenas de televisión estatales como alguien que trata de sabotear al gobierno chino retratándolo negativamente. Las precauciones que tomamos en esta película se basaron en las experiencias que acumulamos al hacer Hooligan Sparrow y One Child Nation. Toda nuestra comunicación estaba encriptada. Nunca hablamos en ninguna plataforma donde la comunicación no fuera segura. También hicimos varias copias de seguridad de nuestro metraje para que pudieran transferirse sin problemas. Este proyecto fue tan colaborativo y, al mismo tiempo, tenía tantas partes móviles, tantos directores de fotografía, productores de campo, asistentes e investigadores diferentes, que se convirtió en el equipo más grande con el que trabajé. Cuando delegamos el trabajo para el equipo, nos aseguramos de que la tarea de cada persona fuera muy autónoma. Viendo el alcance y la naturaleza del trabajo en sí, no se consideraría subversivo o crítico de ninguna manera, ya sea que estén filmando en el hospital o entrevistando a una persona en particular. De esa manera, no habría problemas cuando las imágenes estuvieran bajo examen.” Nanfu explica: “Es la decisión editorial de cómo se combinan todos esos elementos diferentes lo que hizo que el eventual producto final fuera crítico y analítico. No dejamos que ninguno de nuestros colaboradores supiera lo que estaban haciendo los otros miembros del equipo, lo que estaban filmando los demás camarógrafos, o cuál sería el panorama general. La razón de esto fue proporcionar una negativa razonable si las autoridades los interrogaban. En cuanto a las precauciones para la salud, las tomamos muy en serio. Cualquiera que filmara dentro de un hospital tenía un tutorial y los médicos y enfermeras lo capacitaban para usar múltiples capas, que incluían máscaras, guantes y cubrezapatos. Algunos de los camarógrafos con los que me puse en contacto ya habían estado filmando en hospitales y habían aprendido a protegerse. Había instrucciones específicas sobre cómo quitar y cambiar sus capas, así como la manera de desinfectar las cámaras, el micrófono y todo el equipo. Todos los que se sumaban tenían que cumplir con esas reglas.”

La película muestra también grupos de gente protestando contra las cuarentenas y las medidas restrictivas en todo el mundo. La directora cuenta al respecto: “El desafío solo existía en cómo hacer que las personas que miran la película se sintieran de la misma manera que yo. Siempre es difícil cuando tenés comentarios en las proyecciones del tipo: ‘¿Qué estás haciendo? ¿Por qué los mostrás de esta manera?’ El desafío radica en traducir cómo me siento para que otras personas también se sientan así. Por supuesto, este fue el primer contacto cercano que tuve con ese grupo de personas. Quería tratar de entender cómo piensan y por qué lo hacen de esa manera, y de verdad no me tomó mucho tiempo sentir empatía. Después de conocerlos y de tener largas conversaciones con ellos, comprendí que son solo personas, como vos y yo, y todos queremos lo mismo, en última instancia. Todos queremos transparencia y verdad. La diferencia es lo que ellos consideran que son los pasos que se deben dar para lograr la adquisición de esta verdad. La comprensión a la que llegué es que hay una gran diferencia entre las personas que consumen la narrativa y las que tienen el poder de crear esa narrativa. Es posible que que yo no esté de acuerdo con esos grupos de manifestantes, pero la pregunta que creo que tenemos que hacer es: ‘¿Cómo llegaron allí? ¿Qué los influyó? ¿Cuáles son sus antecedentes y cuál es su fuente de información? ¿Quiénes son las personas con las que se vinculan?’ Muchos de estos manifestantes son personas muy brillantes e inteligentes, y no creo que debamos despreciarlos o condenarlos de ninguna manera. En cambio, deberíamos mirar a la gente que está arriba, que crea y da forma a la narrativa que se extiende a los cientos de miles de personas que se convierten en consumidores de esas narrativas.”
En el documental vemos a un activista, Chen Qiushi, que solía registrar lo que se estaba viviendo en el país, y poco tiempo después, desapareció misteriosamente. Dice la directora: “El miedo siempre está. Hace poco, el gobierno chino amenazó a mi familia, y cada vez que sucede este tipo de cosas, no estoy segura de si alguna vez podré hacer otro documental sobre China o si podré volver y visitar el país nuevamente. Si el próximo proyecto fuera un riesgo que potencialmente podría resultar en el arresto de todos los miembros de mi familia que están allá, no sé si podría seguir adelante. Es una decisión muy difícil de tomar, y eso es lo que les pasa a los periodistas ciudadanos como Chen Qiushi. Había sido amenazado varias veces, por lo que cada paso que daba, cada nuevo evento en el que participaba y cada nueva protesta que iniciaba era una apuesta. Sabía que algún día iba a pasar y que el castigo sería realmente malo. Cada vez, las amenazas a mi familia se vuelven más reales. ¿Me hace detenerme y preguntarme si debería continuar con el riesgo? Sí, lo pienso, porque no se trata de mí. Si se tratara solo de mí y no involucrara a las personas que amo, probablemente no me importaría tanto. Soy bastante pesimista sobre el gobierno chino porque creo que no hay equilibrio dentro de él ni en ninguna institución, país u organización que pueda responsabilizarlo. Así que no sé cuál será el futuro.”







