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2021-05-13

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DOCUMENTAL: EL AGENTE TOPO, DE MAITE ALBERDI: LA OTRA PANDEMIA

La directora chilena propone una curiosa mezcla entre lo real y lo ficticio en esta película que refleja, con humor y ternura, un mundo donde la soledad es protagonista.

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El Agente Topo (Maite Alberdi – 2020): “Tenía 300 horas de material. En ningún momento me vi forzada a imponer nada porque había tanto… al revés, me vi forzada a sacar. Aprendí que los documentales tratan mucho más sobre lo que se saca que sobre lo que queda. O sea, las decisiones más complejas son las 299 horas que tuve que quitar para armar la película. Entonces claro, después me hacía la pregunta de cómo me voy a hacer cargo de todo, cómo voy a resumir todo lo que está pasando”. La película estuvo nominada al Oscar este año, como Mejor Documental

Sergio Chamy es un anciano que, recientemente viudo, busca algo diferente para salir de su rutina. Un día, se topa con un extraño anuncio en el diario chileno El Mercurio: “Se necesita adulto mayor hombre: jubilado entre 80 a 90 años. Autovalente, de buena salud, discreto y con manejo de la tecnología”. A pesar de apenas arreglárselas con un celular, el hombre responde al mensaje, que resulta ser de un detective privado buscando a un viejo que pudiera infiltrarse como espía en un hogar de ancianos, e investigar allí si el personal abusaba o no de una mujer (cuya hija, o “clienta”, sospechaba que algo malo estaba sucediendo). Sergio es elegido para la misión, que, además, será filmada, todo el tiempo, por un equipo de realizadores comandados por la directora Maite Alberdi, que ya se había infiltrado en este hogar, pensando que su nuevo largometraje terminaría en una gran denuncia sobre el maltrato a los viejos.

Pero no fue exactamente así.

Cuenta Maite: “El proceso de filmación de El Agente Topo tomó alrededor de cuatro meses y fue un proceso en el que nos hicimos parte de este lugar, nosotros estamos todo el día allí con la cámara. Primero grabamos todo el entrenamiento de Sergio en la oficina. Después entramos nosotros a grabar al hogar antes de que él entrara, con la excusa de que estábamos haciendo una película sobre ese lugar. Y luego, cuando él entra, nosotros hacíamos como si no lo conociéramos. Él estuvo tres meses adentro y nosotros estuvimos todos los días ahí, entonces todo el mundo estaba consciente de que lo estábamos grabando. Interactuamos, pero de una manera como se ve: estamos acompañando a Sergio en este proceso en el que él logró establecer unos vínculos, que si no lo hubiese tenido a él como personaje probablemente esos vínculos no existirían.

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El Agente Topo (Maite Alberdi – 2020): “En este film estudiamos muchas referencias del cine negro y tratamos de ver qué se podía hacer con el cine negro en la realidad. Eso fue como el principal desafío. O sea, cómo llevar esta forma a un documental y a un hogar de ancianos. Y cómo lograr los contrastes de luz, los ángulos, los colores, la música… todo eso de manera transversal en la película. Fue un estudio de referencia y, sobre todo, de cómo aterrizar esa referencia a lo que efectivamente se podía hacer en la realidad, que no podía tener grandes máquinas: a ver, éramos cuatro personas. Éramos un equipo súper chiquito tratando de homologar ficciones gigantes, que tienen todos los recursos para hacer esos efectos. Lo nuestro era como la versión real y documental del estereotipo de cómo hacer películas de detectives”

Y agrega: “Lo que él hace con estas personas, como regalándoles tiempo, creo que es lo mismo que hicimos con la cámara. Es una cámara que está allí, que está ahí con paciencia, que no está dirigiendo escenas. Hubo días que no grabamos nada y que la cámara estaba esperando. Entonces es esta cámara que espera, y que también acompaña. Hay señoras que están solas, que a veces están todo el día solas, y ahora empezó a estar la cámara ahí. En ese acompañar siento que ellas empezaron a construir una confianza que llega hasta una escena, por ejemplo, donde alguien con inicio de Alzheimer tiene la confianza para llorar frente a su amigo, y llorar frente a una cámara, muy consciente de que estábamos ahí. Pero no es solo una cámara, es un grupo que la ha acogido, y que la ha escuchado, que le ha hecho compañía por un par de meses. El documental está hecho desde un espacio de acogida y de relaciones espontáneas que se dieron, vínculos que se fueron construyendo, y que no se podían dirigir. Pasa desde la espera, la paciencia, y el tiempo.”

Como Sergio está infiltrado, los habitantes del hogar desconocían su verdadera misión, pensando que era uno más de ellos. ¿Qué dilemas pudo provocar esto, una vez terminada la película? La directora responde: “Por supuesto que hay un dilema ético grande. Ellos no sabían la historia específica del Agente Topo, en el sentido en que no sabían la sinopsis. Pero el tema que nosotros les presentamos, yo creo, es el tema de la película. Les dijimos que iba a ser un documental de la tercera edad y de todo lo que pasara allí, y que queríamos filmar lo bueno y lo malo, y que les íbamos a filmar todo el día. Claro, ellos no saben que estaba filmando a un espía, y yo siento que entré como sin ser transparente con la historia. Ahí se me planteaba un dilema ético. Pero al mismo tiempo, ellos sentían cuando vieron la película, que los representaba súper bien. Eso tiene que ver con que en realidad sí mostramos lo que era ese cotidiano. Partí desde el prejuicio de que algo malo estaba pasando ahí adentro, porque lo estábamos investigando. Eso también, de alguna manera, inconscientemente, como que me habilitaba para hacer esta mentira. Cuando me empecé a dar cuenta de que este lugar es bueno, claramente tuve un dilema de ‘yo no conté que esta era una película de un espía, y no fui transparente, y en realidad entré con otra excusa a este lugar’. Pero desde el momento que ellos la ven, y que les fascina, y que la promueven, y que sienten que los representa, ese dilema también se diluye.”

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El Agente Topo (Maite Alberdi – 2020): “En la película pasan dos cosas. Una es que, en el proceso de grabarla, la gente se abre a la cámara y se abre a contarnos cómo es vivir ahí y nos tratan a nosotros como uno más. Y también pasa que Sergio es una persona mayor que está dispuesta a vivir una experiencia y a escuchar a los otros. Y eso es nuevo para ellos porque son personas que no están siendo escuchadas, entonces cuando llega alguien nuevo, un amigo nuevo a escucharte y a ponerte oreja, todos te empiezan a contar y todos empiezan a crear vínculos. Y Sergio también. Él inició todo este proceso con un prejuicio. Él decía que estas señoras tenían demencia y ‘cómo me voy a relacionar con ellas, me voy a volver loco’ y termina siendo el mejor amigo de estas señoras. En esa vuelta que él da, como que nos regala a nosotros también un impulso para romper los prejuicios y dedicarles tiempo a esas personas para que florezcan y se generen esas conexiones especiales. Y eso es muy bonito”

Alberdi aclara: “Entré al lugar desde el prejuicio para ver una situación de maltrato, y también como que iba a hacer una película de detectives donde el caso era súper importante, y las pruebas, y lo que pasara, y la clienta. Cuando en realidad te das cuenta que lo más importante es la relación y el vínculo que se produce donde hay personas mayores abiertas a la experiencia. Desde ahí, desde el regalar tiempo para que las identidades aparezcan, siento que lo que hace Sergio en la película es que se va a otro lugar y la investigación no importa tanto. Mi película de detectives en realidad es una excusa para ver un tema que, sin esa excusa, quizá nadie vería. Si invitamos al público a ver un documental sobre cuán solas se sienten las personas mayores, yo no lo voy a ir a ver. Pero acá es al revés. Mi excusa, la película que yo quise hacer al principio, al final termina siendo un gancho que toma la mano del espectador para que enfrente temas que no queremos hablar, que no queremos mirar, y que en general no ponemos sobre la mesa. No hablamos de cómo queremos envejecer. Cuando niños hablamos mucho de cómo queremos crecer. Cuando joven pensamos en el adulto que queremos ser. Pero nunca nos preguntan sobre el viejo que queremos ser.

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La directora Maite Alberdi junto al afiche de El Agente Topo (2020): “Fue un regalo trabajar con Sergio, pero a la vez era delicado, porque se trataba de una persona mayor que se está exponiendo, que quedaba muy vulnerable, sin un apoyo familiar porque yo tampoco lo podía cuidar adentro. Era una película arriesgada. El primer día él se quiso ir y llamó al hijo, pero ellos lo convencieron de que se quedara. Le dijeron ‘Tú no te vas a transformar en uno más, porque tú estás acá trabajando y nosotros te vamos a venir a buscar’. Pero más allá de la promesa, a él igual le daba pánico. Y yo creo que con el tiempo él también se dio cuenta de la suerte que tenía, de que tenía hijos que estaban haciéndole una promesa y que efectivamente lo estaban yendo a buscar y se lo estaban llevando a vivir con él. Yo creo que después de la película él valora aún más a su familia. O sea, siempre valora a su familia y tiene una buena relación con ella que él construyó durante largo tiempo, pero también creo que valoró esa relación después de ver los casos en el hogar y compararlos con su propia situación familiar”

La pandemia de coronavirus ha afectado a todas las personas, a nivel global. Sin embargo, la directora manifiesta: “Por supuesto que hubo muchas pérdidas debido al COVID, las personas mayores fueron las más afectadas. Pero lo más fuerte acá para mí es pensar que en este lugar había una pandemia anterior, que era la pandemia de la soledad. Ellos ya estaban aislados socialmente, las puertas de su hogar estaban metafóricamente cerradas antes del confinamiento. Muchos de ellos no tenían visita, hay un personaje que no tiene visita desde hace dos años. O funerales donde no llegaban los familiares. Claro, la pandemia los obligó a confinarse y a cerrar las puertas de manera oficial. Pero acá había un cierre que ya había sucedido simbólicamente. Las personas no estaban entrando y ellos estaban en una burbuja de aislamiento. Para mí el personaje de la Marta, que está ahí en la reja como ‘quiero salir y quiero ir a otro tiempo’, por mucho que tenga demencia, las está representando a todas. En ella está el confinamiento anterior. Entonces, ¿qué pasó con la pandemia? Nos hizo conscientes a los que estamos fuera y nos empezamos a preguntar ‘Uy, ¿hace cuánto no veo a mi papá o mi abuelo o mi abuela?’. La gente empezó a llamar y empezó a pensar hace cuánto que no los veía. Pero la conciencia fue para los otros, no para los que estaban ahí, que ya estaban solos y aislados.”

FUENTE: www.elpais.com | www.bbc.com