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2014-10-22
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AVANCES: LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS REVOLUCIONAN EL LENGUAJE DEL CINE ESPAÑOL
“10.000 Km”, de Carlos Marqués-Marcet; “Hermosa Juventud”, de Jaime Rosales y “Open Windows”, de Nacho Vigalondo: tres películas españolas de 2014 que apuestan por nuevos modelos.

En 1895 nació un invento que revolucionaría el mundo del arte y del entretenimiento: el cine. Desde la proyección de la “Llegada del Tren a la Estación de la Ciotat”, de los hermanos Lumiere, hasta la actualidad, muchos avances tecnológicos, y muchos visionarios, han ido modificando y actualizando el lenguaje cinematográfico.
Los trucos de Georges Méliès, el montaje paralelo de Edwin S. Porter en “Asalto y Robo de un Tren” (The Great Train Robbery – 1903), la madurez del lenguaje de D.W. Griffith, el montaje de atracciones de Sergei Eisenstein, la llegada del sonido, del color… Puntos de inflexión del séptimo arte.
Si bien estos cambios se produjeron en los primeros coletazos del cine, los últimos veinte años también han traído momentos como la primera película creada completamente por computadora (Toy Story, 1995) o la popularización del 3D gracias a films como “Avatar” (James Cameron, 2009).
La democratización en el uso de aparatos como celulares de última generación y computadoras han modificado la forma en que nos comunicamos entre nosotros. Aplicaciones como WhatsApp o Skype reconfiguraron las relaciones personales, y el cine ha decidido que es momento de plasmar este cambio.
El propio lenguaje del cine se modifica para abrir la puerta a este terremoto tecnológico. 2014 es el año en el que tres directores españoles decidieron usar estas innovaciones dentro de sus películas. No como un elemento secundario, sino como parte de su historia y de su manera de trasladarlo a la pantalla.

Carlos Marqués-Marcet (“10.000 KM”) considera que esta tendencia supuso un “cambio de paradigma”. “Igual que la incursión del sonido cambió la forma de hacer cine ahora están cambiando los formatos, el tipo de fotografía que se utiliza…”. Su film, una historia de (des)amor con 10.000 kilómetros de separación entre sus personajes (Natalia Tena y David Verdaguer), fue una revelación por su manera de hablar sobre lo difícil de las relaciones a distancia de una forma fresca y novedosa.
Marqués-Marcelt considera que el uso de WhastApp, Skype o del celular modificó el lenguaje del séptimo arte “igual que la popularización de la birome modificó de alguna forma la escritura”, aunque todavía no “tengo claro en qué sentido“.
A pesar de resultar innovador, el realizador incide en que al final están jugando con la misma materia prima: las cámaras. “Todos somos cineastas en potencia que construimos una historia en función de las imágenes y los vídeos que captamos con nuestros pequeños dispositivos”.
“En la actualidad hay una voluntad de contar cómo las imágenes construyen nuestro día a día. Creamos nuestra historia a través de fotos, somos directores de nuestra propia historia eligiendo nuestra foto de Twitter, de Facebook, nuestro fondo de pantalla. Y eso hemos querido trasladárselo al espectador. En el fondo estamos haciendo algo muy cinematográfico. Estamos creando un metacine cotidiano gracias al uso de cámaras o del celular” apunta.
Para su film tuvo claro que cada tecnología tenía su función narrativa, y que la forma de usarlas no podía ser la misma. “La videoconferencia tenía que jugar con el punto de vista, estar con un personaje o con el otro. Potenciar el fuera de campo. Había que ser muy preciso con la planificación y con la estructura. Por su parte, WhatsApp simboliza el dramatismo de la espera, mientras que Facebook son las intenciones, es el espacio ideal para los celos” explica.

El director de “Hermosa Juventud”, Jaime Rosales, no cree que la cinematografía mundial, ni la española, “vayan a integrar sistemáticamente esos lenguajes”, sino que se seguirá investigando sobre ello y dependerá más de lo que se quiera contar: “Las cuestiones importantes siguen siendo las mismas: a qué distancia filmar, cuánto tiene que durar un plano…” cuenta Rosales.
Su película, un retrato de la juventud española actual, utiliza el teléfono móvil y sus diferentes aplicaciones e imágenes para contar el embarazo de la protagonista (Ingrid García Jonsson) de una forma diferente. Rosales explica que la idea de integrar estas tecnologías surgió desde el principio: “’Hermosa Juventud’ intenta ser un retrato de la juventud, y para ser preciso en ese retrato me parecía indispensable utilizar el lenguaje de la comunicación WhatsApp o Skype. Es la manera cómo se comunica hoy en día la gente, muy especialmente la gente joven. Además me permitía dotar a la película de una textura nueva, diferente. Combinar la textura del cine fotoquímico en 16mm con la textura de las imágenes del celular me parecía una buena manera de dinamizar la película”.
El ganador del Goya por “La Soledad” (2007) cree que la historia del cine está ligada a sus posibilidades técnicas: “El cine como espejo de la vida en sociedad siempre irá incorporando esos avances, esos cambios del lenguaje. Por otro lado, todas las nuevas tecnologías que reflejan las películas actuales en poco tiempo quedarán como huellas de una tecnología antigua. Al igual que si hoy vemos una película de los ochenta con computadoras Atari. Todo eso no parará de cambiar”. Sin embargo, Rosales cree que esto no debería generalizarse y convertirse en una moda, sino que debería depender de las “necesidades expresivas de cada proyecto”.
A Nacho Vigalondo le propusieron hace años trabajar en una película que tuviera una presencia de Internet muy importante. Él realizó su contraoferta, con la idea de que toda la película transcurriera en la pantalla de una computadora. El realizador recuerda que en aquel momento la referencia era “Closer” (Mike Nichols – 2004), y las charlas por Messenger (programa que ya ni siquiera existe) de los protagonistas.
Esta característica lo obligó a “justificar dentro de la narrativa cada una de las ventanas que aparecen en el film”. “En una peli normal las cosas pasan y luego pienso dónde colocar la cámara, aquí la cámara forma parte de la historia” explica el director de “Open Windows”
Vigalondo se manifiesta entusiasmado por todos aquellos recursos que fuerzan la experiencia narrativa, como “el tiempo real o la pantalla partida”, por lo que le interesaba este nuevo lenguaje cinematográfico que considera normal que haya surgido “en cuanto estas tecnologías se han introducido en nuestras vidas”.
“La materia prima de las películas es nuestra vida; si en ella todo gira en torno al celular o la computadora, pues eso se mostrará en el cine. De hecho, en mi próximo guión hay una presencia muy importante de Skype, smartphones y de canales de noticias. No porque quiera hablar expresamente de eso, sino porque se cuela” finaliza.







