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2013-09-07

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ANIMACIÓN: “ANINA”: FANTASÍA SUDAMERICANA CON SELLO DE AUTOR

Por Cynthia García Calvo

En el Festival de Cine Latinoamericano de San Pablo se presentó en competencia esta animación uruguaya-colombiana, dirigida por Alfredo Soderguit.

Por segundo año consecutivo, en el marco del Festival brasilero, se realiza el Premio Itamaraty, que otorga el Ministerio de Relaciones Exteriores para incentivar la coproducción sudamericana; entre las doce películas en competencia, está “Anina”. Hablamos con su director, Alfredo Soderguit.

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“Anina” (Alfredo Soderguit – 2012) y un castigo muy particular

“El camino para conseguir financiación fue exactamente el mismo camino que cualquier proyecto de cine, no necesariamente de animación. El fondo que aporta Ibermedia, por lo menos para la producción uruguaya, siempre ha sido fundamental; como que se ha naturalizado la búsqueda de coproducciones a través de Ibermedia. También contamos con los fondos de Uruguay y Proimágenes de Colombia, y Visions Sud Est”, detalla Soderguit.

La coproducción se estableció con Colombia tras el encuentro entre sus productores Germán Tejeira y Jhonny Hendrix. Recuerda el director: “Analizamos qué podía aportar Colombia, considerando que Jhonny no tenía un conocimiento de producción en animación. Entonces hicimos las voces y lo necesario para cubrir las cuotas artísticas que exigen los fondos, más toda la posproducción y diseño de sonido en Colombia. Establecimos algo que no le hace diferencia que sea un país u otro. Podría haber sido Argentina o Chile, por ejemplo. La película tiene una identidad muy uruguaya”.

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Alfredo Soderguit, el director uruguayo de “Anina” (2012)

Una pregunta que es habitual es cuál es la identidad de una película que nace con más de una nacionalidad. “En ‘Anina’ lo que pesa es la intención. Es muy uruguaya porque está basada en una novela uruguaya (“Anina Yatay Salas” de Sergio López Suárez) que está muy reflejada en el contexto de la escuela pública uruguaya de los años 80, un poco romántica tal vez, lo cual hace que le guste a muchos adultos. Gustó mucho en Buenos Aires, en el Bafici, un poco también por esa identificación. Sin duda tiene un contenido emocional muy fuerte para los que somos rioplatenses”, reflexiona Soderguit.

“Anina” fue lanzada en Uruguay en el mes de abril, consiguiendo muy buena respuesta de público -alrededor de 25.000 espectadores-, y en festivales ha seguido un camino tradicional. “Tuvo más atención y mejores resultados en los festivales de cine que en los específicos de animación”, subraya Soderguit. Algunos de los certámenes por los que pasó el film son Cartagena, Berlín y Bafici, ganando en este último el premio del público.

“El tema comercial es interesante, sobre todo en animación, hay mucho para pensar al respecto”, dice Soderguit. En un mercado dominado por el producto hollywoodense y con cierta fórmula establecida, estas producciones más personales pueden tornar su particularidad en una contrariedad para unos cuantos.

Cuenta Soderguit: “Hemos tenido comentarios muy favorables, pero algún distribuidor internacional nos ha dicho que es difícil de vender. Algunos dicen que debería haber tenido un doblaje neutro, pero para mí hubiera sido ser infiel al libro, al origen de la historia y el contexto. Nosotros no lo íbamos a reconocer. El aspecto comercial lo pensás desde la calidad, en hacer una película que se cuente, se disfrute y funcione. Hemos identificado que es una película que los padres quieren que sus hijos vean”.

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“Anina” (Alfredo Soderguit – 2012) es la primera animación en dibujos animados hecha en Uruguay

Pensando las limitaciones de la animación en el contexto sudamericano, señala que la falta de oficio, como resultado de una falta de continuidad de trabajo en este campo, es una dificultad, si bien la profesionalización va en aumento y es alto nivel de talento y libertad creativa.

“No conozco tanto la realidad de todos los países. Me sorprendió que en Colombia no hay, si bien está “Pequeñas Voces” (Oscar Andrade, Jairo Eduardo Carrillo – 2010), una película muy artesanal. Hay muchos proyectos de largos y ahora hay un fondo exclusivo para animaciones en Colombia, lo cual sin duda lo potenciará. En Uruguay hay mucho autodidacta. Todo el equipo de ‘Anina’ es gente que trabajaba en su casa haciendo animaciones web, flash. No existe un estudio montado como tal. Hay lugares para estudiar pero depende mucho del alumno hasta que nivel se llega. Me da la impresión que, exceptuando la experiencia argentina, todo es incipiente, se están dando casos aislados pero hay perspectiva de que se puede mover en varios aspectos”, finaliza Soderguit.

FUENTE: www.latamcinema.com