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2013-09-27
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INFORME: LA GRAN ILUSIÓN
Por Michael Gubbins
Un análisis de porqué una gran producción puede no necesariamente resultar en la disponibilidad extendida de contenido diverso.
Una encuesta del Observatorio Audiovisual Europeo sugiere que hay más de 500 servicios de video-on-demand disponibles en el continente, dedicados mayormente a películas. Y que la producción de los países europeos de casi 1.300 films en el año representa un aumento del 75 % sobre la última década.
Podrían parecer grandes noticias, pero aún existe una paradoja que no se va; la ilusión de elegir. A pesar del incremento de nuevas plataformas y ventanas de lanzamiento que han aumentado el volumen de films disponibles, cantidad y elección no son la misma cosa.

Hay dos temas en juego. El primero es la gran pregunta de cómo construir modelos de negocios sobre opciones prácticamente ilimitadas, pero sobre el tiempo limitado del consumidor. Las plataformas de medios multinacionales y las minoristas globalizadas encuentran una solución moviendo gran cantidad de data, para armar – algunos dirían manipular – el gusto del consumidor. Amazon, por ejemplo, parece tener la extraña habilidad de predecir el gusto, pero su éxito está construido sobre los amplios campos de data del público, que son agregados a cada interacción.
El crowfunding es quizá la forma más benigna del proceso, con unos pocos sitios clave, como Kickstarter. Estamos en un mundo en el que es posible, al menos en cierto alcance, comprometer al público con gustos conocidos. Se trata de asegurar la mayor audiencia para el contenido, algo tan importante como cualquier misión cultural y sus imperativos comerciales.
Esto nos trae a la segunda cuestión. ¿Cómo crear gusto y demanda en primer lugar? Irónicamente, la mayoría de los amantes del cine de hoy fueron introducidos al medio a través de la limitada elección de opciones, particularmente en televisión. La cultura on-demand en la era Internet todavía no encontró medios efectivos de asegurar que tal elección es una selección educada entre una variedad considerada de opciones más que ser el producto de fuerzas de mercado. El acceso ilimitado al contenido ha tendido, por ahora, a polarizar la demanda alrededor del penetrante marketing masivo y a gustos más pequeños o estrechos.

La estrategia de Hollywood estos últimos años exacerbó esas tendencias. Los estudios apuestan a unas pocas películas de grandes presupuestos. En el cambio de siglo, se lanzaron 4 films con costo mayor a los 100 millones de dólares. El año pasado hubo 22. Recuperar ese nivel de inversión requiere una dominación mayor y más estrategias de marketing.
Para el productor individual, es esencial repensar sobre el target de audiencia, y cómo construir los niveles necesarios de conciencia y compromiso, en etapas más tempranas. Sin embargo, hay un tema más grande que deberíamos tener en cuenta. ¿Cómo asegurar que la cultura del cine no se fragmente en una variedad de grupos exclusivos? ¿Y cómo podemos asegurar que el mayor acceso al cine estará en el corazón de la futura demanda?







