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2025-03-06
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FICCIÓN: EL BRUTALISTA, DE BRADY CORBET: LA PESADILLA AMERICANA
La historia del ficticio arquitecto húngaro interpretado por Adrien Brody obtuvo tres premios de la Academia este año, incluido Mejor Actor Protagónico.

Desde su estreno en el Festival de Cine de Venecia en septiembre de 2024 con gran éxito, El Brutalista (The Brutalist) de Brady Corbet – una epopeya de posguerra de casi tres horas y media de duración que empieza como un juego de palabras con la narrativa de los inmigrantes estadounidenses y luego cambia por completo en la segunda mitad – se fue disparando hasta la cima de la carrera por los premios. Algunos la celebran como una de las grandes películas de la década, lo que la coloca en la línea de obras importantes del cine estadounidense como Petróleo Sangriento (There Will Be Blood – Paul Thomas Anderson – 2007), Érase una Vez en América (Once Upon a Time in America – Sergio Leone – 1984) e incluso El Padrino (The Godfather – Francis Ford Coppola – 1972). No es de extrañar, dado el tamaño, el alcance y la escala, que Corbet haya tardado siete años en realizarla.
El Brutalista se centra en László Tóth (Adrien Brody), un arquitecto visionario judío húngaro que, tras sobrevivir al Holocausto, emigra a Estados Unidos para comenzar una nueva vida mientras espera la llegada de su esposa, Erzsébet (Felicity Jones), atrapada en Europa del Este con su sobrina Zsófia (Raffey Cassidy) tras la guerra.
Brady Corbet, estadounidense nacido en Arizona, ha participado como actor en películas como Funny Games (Michael Haneke – 2007), Melancolía (Melancholia – Lars von Trier – 2011) y Force Majeure (Turist – Ruben Östlund – 2014) entre otras, antes de dedicarse al detrás de cámaras, dirigiendo los largometrajes The Childhood of a Leader (2015) y Vox Lux (2018).
Arranca Brady: “El abuelo de Mona (Fastvold – su pareja y coguionista de la película) era un diseñador de mediados de siglo y mi tío es arquitecto y asistió a una escuela de arquitectura en Arizona mientras yo vivía allá con mi mamá. Siempre tuve curiosidad e interés por la arquitectura, especialmente en lo que se refiere a hacer una película. Son procesos muy similares en muchos sentidos. Hay formas de expresión artística que requieren una cantidad extraordinaria de participación de otras personas, colaboración y mucho dinero. Porque, aunque se trata de una película barata y se publicitó mucho que se hizo por 10 millones de dólares, fue muy difícil recaudar esa cantidad. El primer presupuesto era de unos 28 millones, así que tuvimos que averiguar cómo hacer que funcionara con mucho humo y espejos, básicamente. Así es también como se hicieron muchas de mis películas favoritas. Films como Metrópolis (Fritz Lang – 1927) tampoco contaban con una gran cantidad de recursos, y sin embargo, esas películas parecen absolutamente enormes. Para mí, el brutalismo era la alegoría visual correcta para explorar el trauma de la posguerra porque es un estilo de arquitectura de posguerra que surgió en la década de 1950 y parece estar en gran diálogo con el período anterior de las dos guerras mundiales.”

Al principio de la película aparece una imagen bastante impactante: la de la Estatua de la Libertad invertida. Dice Corbet: “En primer lugar, hay muchas cosas que hacés por intuición cuando estás haciendo una película… Mi buen amigo Braden King, que es un gran cineasta, vive no muy lejos de mi casa en Nueva York, en Red Hook. Tiene un barquito, así que nos llevó en él alrededor de la Estatua de la Libertad. Yo estaba sacando fotos y pensé: ‘Dios, lo vi tantas veces antes, y tiene que ser una imagen reveladora’. Hay una toma que es sin duda una de las más plagiadas de la historia del cine, de Jack Nicholson golpeando la puerta en El Resplandor (The Shining – Stanley Kubrick – 1980), y la cámara está debajo de él, como al revés. Básicamente, cuando estaba ahí en este barco y mirando por mi visor, pensé: ‘Bueno, eso así se ve mejor’. Entonces planificamos en consecuencia. Fue solo que quería que tuviera un efecto literalmente vertiginoso porque creo que si lo hubiéramos filmado de otra manera, es algo que no sería muy impresionante, porque ya lo vimos antes.”
Alerta spoiler: hay una escena bastante perturbadora y desagradable que ocurre en la segunda parte de la historia, entre László y Harrison, el mecenas que interpreta Guy Pearce. Sobre el estilo elegido para filmarla, el director manifiesta: “El caso es que me encantan las películas neorrealistas. Hay muchas de esas que me encantan, pero ésta no es así ni es lo que hago. Estábamos haciendo una película ambientada en los años 50, al estilo de un melodrama de esa época. Para mí era importante tener un personaje a lo James Mason o Joseph Cotten – actores de la Edad de Oro de Hollywood – que fuera un antagonista con A mayúscula. Mi idea era llevar la relación a cotas operísticas y retratarla de la forma en que lo habría hecho un cineasta de los años 50 o de principios de los 60. Lo interesante es que a veces se produce un malentendido, cuando los espectadores se sienten frustrados por la falta de sutileza de una película. Y, sin embargo, los años 50 no fueron una época especialmente sutil para el cine. El film tiene una deuda con los que se rodaron en VistaVision, y con los protagonistas y antagonistas de esa época, por eso se trata de la forma en que se trata. Si alguna vez hago una película que se parezca más a un docudrama o a una neorrealista, creo que trataría las cosas de forma muy diferente. Es esta mezcla de lo contemporáneo en la película y lo clásico, esta extraña mezcla lo que hace que las películas sean lo que son. Porque son ambas cosas.”

La película trajo alguna controversia por su uso de IA, no sólo en decorados sino para ayudar a Brody y Jones con sus líneas en húngaro utilizando Respeecher, un software diseñado para modificar la voz sin comprometer la interpretación original: “La cuestión es la siguiente: tengo un gran respeto por Respeecher. Están utilizando esta tecnología de una manera muy ética. Son una empresa con sede en Kiev, Ucrania, y esto implicó una cantidad extraordinaria de trabajo manual. Creó puestos de trabajo, no eliminó ni uno solo. Desafortunadamente, hay mucha desinformación sobre lo que es esto, pero para Adrien, Felicity y para mí era muy importante honrar a la nación de Hungría haciendo que todos sus diálogos húngaros fueran absolutamente perfectos. Ambos tuvieron que aprender a hablar húngaro para que esto funcionara. Esta tecnología solo nos permitió hacer ediciones de diálogo para que no se escucharan ni sus acentos americanos ni ingleses. Esto es algo que nadie, excepto un hablante nativo de húngaro, notaría jamás, pero como creo que la representación importa, pensé que esta era la mejor manera de hacerlo lo más preciso posible. Eso no debería menospreciar el trabajo de mis extraordinarios intérpretes, y ciertamente no debería menospreciar a la empresa Respeecher, que son cineastas que colaboraron con nosotros. Muchas empresas hacen que firmas como la suya establezcan acuerdos de confidencialidad, pero aparecen en todos nuestros créditos finales, porque nunca nos avergonzamos de eso y nunca ocultamos nada. Es una pena que nadie me preguntara antes al respecto, me habría encantado hablar de eso. Me da lástima que saliera a la luz y que hubiera tanta desinformación, pero estoy feliz de hablarlo y seguiremos haciéndolo porque estamos muy orgullosos del trabajo que hicimos.”
Al final de la épica, suena una canción italiana pop de los setentas. Con respecto a esta elección, Brady expresa: “One For You, One For Me (La Bionda) tiene un doble sentido. Hay tres razones por las que está ahí. La primera es que es una canción pop italiana de 1979 y la película termina en 1980, así que, por supuesto, parece apropiado. La frase ‘Una para vos, otra para ellos’ es un cliché con el que todos estamos muy familiarizados en Hollywood. Y la tercera cosa es que, si prestás mucha atención a la letra, es muy coercitiva sexualmente. Sugiere que quienquiera que sea este hombre o mujer, a quien el personaje le está cantando, lo sigue animando a tomar otra copa y quedarse un poco más. Entonces, dado el hecho de que esta es una película que no solo trata sobre el personaje de Adrien, sino sobre una familia entera que fue violada… Digo, una de las primeras líneas de la película es la voz en off de Erzsébet (Jones), que dice: ‘No es ni mejor ni peor de lo que podrías haber imaginado, me mantuve en mí misma la mayor parte del tiempo’. Y luego, por supuesto, está muy implícito que el personaje de Joe Alwyn le hizo algún tipo de insinuación a Zsófia (Raffey Cassidy) en el bosque… Así que por ese ciclo de abuso y trauma que la película explora, la canción nos pareció absolutamente correcta.”







