Mirá las entrevistas y últimas novedades del Audiovisual en Argentina y el mundo.

2025-01-24

Compartir esta página

FICCIÓN: AÚN ESTOY AQUÍ, DE WALTER SALLES: MEMORIAS DE UNA FAMILIA

La nueva película del director brasileño obtuvo tres nominaciones al Oscar, incluida su actriz principal, que ya obtuvo un Globo de Oro por su elogiada performance.

foto
Aún Estoy Aquí (Ainda Estou Aquí – Walter Salles – 2024). Adaptada por Murilo Hauser y Heitor Lorega del libro del mismo nombre de Marcelo Rubens Paiva, la película está protagonizada por Fernanda Torres y Fernanda Montenegro (madre e hija en la vida real) como la joven y mayor Eunice Paiva, la madre activista del político disidente Rubens Paiva, quien es secuestrado por la policía en 1971. “Siempre que filmaba fuera de Brasil llevaba mi pasaporte cerca del pecho porque me siento completamente brasileño. Me interesa investigar lo que sucede más allá de nuestras fronteras, pero siempre volviendo a la fuente. Me llevó un tiempo encontrar un punto de partida tan personal como Aún Estoy Aquí. Marcelo Paiva me permitió volver a esa historia con una gama mucho más rica de posibilidades”. La película tiene tres nominaciones al Oscar: Película, Película Extranjera y Actriz Protagónica.

El director brasileño Walter Salles realizó varias películas poderosas y muy elaboradas a lo largo de su carrera, incluidas Estación Central (Central Do Brasil – 1998) y Diarios de Motocicleta (2004). Ahora está de regreso, después de una década alejado del cine, con Aún Estoy Aquí (Ainda Estou Aquí), ambientada principalmente durante la dictadura militar de Brasil (de 1964 a 1985). Basada en las memorias homónimas de Marcelo Rubens Paiva, la película cuenta la triste historia del padre del autor, Rubens Paiva, un ex congresista arrestado en 1971, y la devastación resultante que soportaron su esposa, Eunice, y sus cinco hijos, entre ellos Marcelo.

Arranca Walter: “Conocí a esta familia a través de la tercera hermana, Nalu. Era la mejor amiga de un amigo mío, y así conocí a los hermanos y al padre y a la madre. Lo que me sorprendió enseguida fue la vida que había en esa casa. No es casualidad que la casa sea un personaje de la película, porque ahí se mezclaban personas de diferentes generaciones, en contra de lo que sucedía en la mía, por ejemplo. Las discusiones políticas eran libres. Todo el mundo podía opinar y escuchar. Había música, música brasileña, y algunas canciones estaban censuradas en aquella época, pero sonaban en el tocadiscos todo el tiempo. También había una especie de afecto físico que estaba en juego, que era muy diferente de las otras casas. Así que, en retrospectiva, cuando pienso en ese pasado, cuando tenía 13 o 14 años, es casi como si todavía hubiera un país que todos esperábamos, con esas características, que todavía estaba muy presente en ese lugar. Esa casa estaba completamente abarrotada de gente los fines de semana porque todos gravitábamos hacia ella. Era el último lugar en el que pensé que ocurriría una tragedia. Ver ese lugar luminoso de repente sin vida, la casa cerrada y la policía por todas partes en la calle fue un shock que nunca olvidé.” Y agrega: “40 años después, el segundo hijo menor, Marcelo, publicó este hermoso libro llamado Aún Estoy Aquí, sobre el viaje de su familia a lo largo de esos 40 años. Y me enamoré de él. Me conmovió tanto al final de la lectura que no pude dejar de reaccionar emocionalmente durante quizás dos días. Después comenzó esta aventura de la adaptación hace siete años. Nos llevó siete años porque esa película que trataba sobre la historia de nuestro pasado se convirtió de repente en un film sobre nuestro presente también, porque la realidad política en Brasil cambió muy rápidamente y viró hacia la extrema derecha. De repente, el mundo que creíamos que había desaparecido hacía tiempo se volvió muy palpable de nuevo. Y cada una de las personas que estaban en la realización se dio cuenta de que estaban haciendo una película sobre la dictadura militar vista a través del microcosmos de la familia, pero también un film sobre el presente de Brasil.”

Como dice Salles, la casa era sumamente importante para el film: “Usamos una casa que encontramos después de una larga investigación y era absolutamente idéntica a la casa real. Esto fue fundamental porque estábamos contando una historia de la vida real y la geografía de la casa era muy particular. Encontramos una muy similar de los años 40, construida por el mismo arquitecto. Nuestro diseñador de producción, Carlos Conti, hizo un trabajo extraordinario para que todo en ese lugar cobrara vida. Ensayamos durante tres semanas antes de rodar escenas improvisadas que serían la precuela de las escenas del film. Rodamos cronológicamente en esa casa y cocinamos también ahí. Cuando Marcelo vino por primera vez a visitarnos, dijo que incluso olía a su casa. Y ese fue el mejor cumplido posible.”

foto
Fernanda Torres es Eunice Paiva en Aún Estoy Aquí (Ainda Estou Aquí – Walter Salles – 2024): “Fue muy valiente al tratar de encontrar la manera de transmitir todo lo que tenía que transmitir con lo mínimo posible. Durante los últimos años, ella trabajó como comediante. Hace unipersonales para 1.000 personas en teatros, casi lo opuesto a lo que interpreta en la película, que es todo sobre la moderación; una moderación completamente habitada por lo que siente internamente, así que tenés la sensación de que siempre se está gestando algo en ella. Al mismo tiempo, está contenida. Así es como el espectador complementa la película en esa actuación específica, que es una de las más valientes que presencié como director. Todos tratamos de hacer justicia a lo que Fernanda nos ofrecía”.

Con respecto a la fotografía, el director explica: “La gramática se definió muy pronto. Tenía claro que necesitábamos adoptar el formato 35 mm para ofrecer la textura de la época sin tener que hacer ninguna intervención digital. Y el Super 8 fue simplemente el reflejo de la enorme cantidad de películas en Super 8 (películas familiares) de los años 70. Era muy común ver familias filmando en Super 8 en esa época. Fue entonces cuando empecé a rodar con 14 años; tenía una cámara Super 8 y empecé a jugar con ella. Así que la idea de integrar el Super 8 era recuperar la inmediatez y lo vivido por esa familia y también las imperfecciones del medio. Entrás en una película a través de sus imperfecciones. Adrian Teijido llegó muy tarde porque empezamos a colaborar con un director de fotografía que terminó teniendo un problema personal y no pudo seguir adelante con la película. Adrian era alguien a quien admiraba desde hacía mucho tiempo y abrazó generosamente la idea del 35 mm y el Super 8. Llegó tres semanas antes del rodaje. Su trabajo es absolutamente extraordinario porque hicimos cosas muy valientes. Llevamos la película al límite. Por ejemplo, llevamos el negativo dos pasos más allá cuando estábamos en prisión para aumentar la tensión y la textura. También cambiamos los cargadores en la parte final porque queríamos cambiar el aspecto de la película durante los años 90 y 2000. Él fue un colaborador extremadamente creativo y presente en esto. Filmamos en 500 ASA toda la primera parte del rodaje. Lo aumentamos uno o dos pasos dependiendo del tipo de calidad sensorial que queríamos lograr. Después, cuando la película salta elípticamente 25 años hacia adelante, en ese punto usamos 250 ASA para dar la impresión de que el tiempo había cambiado y la película deja de ser tan granulada como al principio. Creo que una narrativa tiene que sostenerse en el frente dramático. Pero luego hay otra capa que es muy importante en el cine y es la capa sensorial. Es lo que no ves, pero sentís a través de tu piel, lo que agrega elementos que te permiten responder emocionalmente a la película.”

Fernanda Torres, protagonista de la película, es hija de Fernanda Montenegro, actriz protagónica de Estación Central, quien también fuera nominada al Oscar en aquel momento por su rol en el film de Salles. En esta ocasión Montenegro comparte el personaje de Eunice con su hija. Walter expresa: “Es una película sobre una familia hecha por una familia de cine. Fernanda Torres y yo hemos colaborado tres veces; con Fernanda Montenegro colaboramos dos veces ahora. También hicimos un trabajo documental en el que ella hizo voces en off increíbles. Así que fuimos muy, muy cercanos a lo largo de los años. Lo que Fernanda Montenegro hizo por Estación Central fue elevar esa película. Todos teníamos que volvernos mejores de lo que realmente éramos. Creo que Fernanda Torres hizo exactamente lo mismo en Aún Estoy Aquí. Soy un gran admirador de Andrei Tarkovsky. Y él dice que para él el cine de verdad sucede cuando todos los que están haciendo la película están en la misma arteria, esa vena central de la película. Así que tenés que encontrar eso, pero solo los actores pueden ampliar esa arteria. Fernanda Montenegro lo hizo en Estación y Fernanda Torres nos honró con la misma posibilidad acá.”

foto
El director Walter Salles en el set de Aún Estoy Aquí (Ainda Estou Aquí – 2024): “Cuando comenzamos este proyecto, pensé que estábamos haciendo una película que nos permitiría tener una reflexión sobre los años que pasamos. El cine es una gran herramienta contra el olvido. Después nos dimos cuenta de que tenía tanto que ver con el presente como con el pasado. Esto permitió que el rodaje en sí fuera una de las experiencias más extraordinariamente humanas que tuve en el cine”

En cuanto a la elección de los niños, Salles cuenta: “Curiosamente, pasamos casi un año intentando elegir a los chicos y al final los encontramos muy cerca de donde estábamos. Elegimos al joven Marcelo en la playa. Un día estaba justo delante del lugar de rodaje y el director de casting se topó con él. Tenía, diría yo, la inteligencia y la vivacidad de Marcelo. Era muy hábil en muchas cosas diferentes. Era como un chico del Renacimiento y no tenía un iPhone. ¿Cuán genial y único es eso? Lo mismo con la nena. Lo que hicimos fue reunir a la familia tres o cuatro semanas antes del rodaje y vivimos en esa casa que es el corazón de la película, casi como una familia. Como te decía, improvisamos escenas que pasaban antes del comienzo del rodaje. Poco a poco la relación en esa familia se profundizó y se fue matizando con el tiempo y con el intercambio que tenían continuamente. Rodé cronológicamente, como siempre hago cuando filmo con chicos. Nunca anticipamos lo que iba a pasar al día siguiente. Así que todos los días estaban expuestos a información fresca y nueva para ellos. Por eso hay ese tipo de vida en las interpretaciones. De hecho, en esta película, lo que intento conseguir es algo diferente a Estación Central en el sentido de que no quería que vieras la historia desde afuera. Quería que estuvieras con la familia durante el lapso de tiempo que dura el film. El mejor elogio que escuché sobre la película fue en diferentes lugares donde la proyectamos, desde Venecia hasta Los Ángeles, cuando alguien se acerca y dice: ‘No tuve la impresión de estar viendo una película; tuve la impresión de estar viviendo con esa familia durante dos horas’. Ese para mí es el regalo más hermoso porque, de hecho, traté de replicar en la película lo que sentí cuando era adolescente. Me sentí invitado a esa familia para ser parte de ella. Y en muchos sentidos, quería invitar a cada miembro del público a que también se sintiera invitado a ser parte de esa familia en el cine.”

FUENTE: www.hammertonail.com