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2021-03-19
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FICCIÓN: ANOTHER ROUND, DE THOMAS VINTERBERG: UNA MÁS, Y NO JODEMOS MÁS…!
El reconocido realizador danés entrega una película con infaltable tono polémico centrada en el alcohol, obteniendo su primera nominación al Oscar como director.

La profesión docente ha sido usada como marco difícil en las colaboraciones del cineasta oriundo de Dinamarca Thomas Vinterberg con su viejo amigo, el actor Mads Mikkelsen. Su primera reunión en la pantalla grande fue la impresionante La Cacería (The Hunt, nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera), en la que este último interpretó a un maestro acusado de abuso infantil. Un film duro de ver, que le aseguró a Mikkelsen un premio al Mejor Actor en Cannes.
Su nuevo trabajo, Another Round (Druk) es un poquito más fácil. Esta vez, Mikkelsen es un profesor que vive en Copenhague atrapado en una rutina, personal y profesional, quien junto con sus colegas cercanos (Thomas Bo Larsen, Lars Ranthe y Magnus Millang) se embarcan en un experimento que consiste en tomar pequeñas dosis de alcohol en el trabajo, basando su idea en un estudio científico de dudosa cualidad. Al principio, parece que el esquema realmente funciona, aflojándolos un poco, pero algunos lo llevan más lejos que otros, con un efecto tragicómico. Vinterberg casi llevó la película más lejos todavía: “Para empezar, y para ser honesto, quería hacer algo más provocativo que únicamente una celebración del alcohol. Esta película es historia mundial, básicamente.” De hecho, incluye imágenes reales de figuras como los ex líderes mundiales Bill Clinton y Mijail Gorbachov, definitivamente ‘tocados’ en el trabajo. “Ha habido tantos grandes logros por parte de la gente estando bajo los efectos del alcohol. Y eso es lo que encontré tan atractivo. Pero rápidamente me di cuenta de que quería ser más honesto y no solo provocar. Sentí la obligación de investigar el lado oscuro de la bebida, el hecho de que puede elevar las conversaciones y a los políticos y los artistas, pero también puede matar gente y destruir familias, y aun así es socialmente aceptado. Eso fue fascinante para nosotros.” Pero no está dispuesto a emitir ningún juicio: “Está muy claro, en mi película, que no te doy la respuesta. O caen o vuelan desde allí. No lo juzgo. Y no quiero vender alcohol. Pero en los cines daneses, la gente joven ha ido a verla más de una vez con cerveza. Y después, tenés miembros de Alcohólicos Anónimos ubicados junto a ellos, que sienten que la película trata sobre ellos.”

Con respecto a la investigación del tema en sí, el director se sincera: “Tengo mucha experiencia en la cuestión, pero en el proceso de tener que filmar la película, tanto el guionista como yo tenemos hijos chicos y llevamos una vida razonablemente civilizada, por lo que no podíamos meternos en eso. Pero es realmente difícil actuar borracho, así que tuvimos algunos ensayos en los que les di alcohol a los actores. Vimos videos, videos rusos en particular, de gente particularmente bebida. Todos los días, durante ocho horas, probamos con mucho cuidado diferentes niveles de alcohol durante una semana. En el set no se podía servir alcohol, por supuesto, por razones legales. Lo que pase en el motorhome, no tengo ni idea. Pero en el set, no.”
¿Cómo hacer para no moralizar libremente con respecto al mensaje? Cuenta Thomas: “Pensamos poner un cartel al final: ‘No intenten hacer esto en sus casas.’ Pero bueno, decidimos no hacerlo. Mi esposa es sacerdote. Tenemos sacerdotes mujeres, y ella también es actriz en la película. Así que, de todos modos, decidimos plantear las preguntas y explorar, pero no dar las respuestas. Creo que se ha hecho muchas veces antes. De hecho, en la sociedad de donde yo vengo, existe una forma de hablar sobre el alcohol y otra forma de usarlo. Y hay una pared gruesa entre esas dos cosas. Y nosotros quisimos estar ahí en el medio, sólo explorando e investigando.”

Thomas sabía que sus actores debían caminar por una delgada línea: “Como un chef en una cocina, lo primero que hacés es conseguir una buena carne. Estos cuatro actores son los cañones más grandes. Y realmente los desafié, porque la cosa de los borrachos tenía que funcionar en niveles muy específicos para cada personaje.” Además, había que encontrar el balance adecuado entre el drama y la comedia: “Fue un equilibrio realmente difícil porque lo queríamos todo. Fue un poco una bestia indomable este proyecto. Porque cada vez que intentábamos hacerlo más estricto, como eliminar las escenas de payasadas, lo matábamos. Se suponía que era indomable, de alguna manera, e iba en todo tipo de direcciones diferentes. Así que tuvimos que equilibrarnos y fue muy complicado. Supongo que fue un poco el mismo desafío que cuando hice La Celebración (Festen – 1998) en su momento. Recuerdo haber ido a la ciudad de Nueva York cuando había negocios de cine y encontré la película bajo el título de ‘comedia negra’, lo cual me resultó muy interesante. Probablemente porque era muy difícil identificar el género, y ese mismo equilibrio es lo que nos hacía hacer malabarismos para encontrarlo acá.”
Mikkelsen, en particular, aporta mucho a la fiesta, un beneficio extra de su estrecha relación de trabajo con el director. “Si Mads sabe exactamente dónde aterriza, entonces puede volar. Y ahí es donde la gente se arriesga. Trae esta extraña sensación de certeza de que hemos llegado muy lejos juntos antes, y podríamos tener la oportunidad de hacerlo de nuevo.” Ambos comparten el amor por el cine estadounidense de los setenta de artistas como Martin Scorsese y John Cassavetes: “Mads y yo hemos crecido en el mismo suelo, con los mismos héroes. Compartimos un lenguaje cinematográfico. La Cacería nos hizo viajar juntos por todo el mundo. Nuestras esposas son amigas y además es mi vecino. Trabajamos juntos. Así que hay un sentido de respeto mutuo, comprensión y amor.”

Ese amor resultó invaluable a los cuatro días de iniciado el rodaje, cuando Vinterberg recibió la llamada que ningún padre quiere escuchar. Su hija Ida, de 19 años, había muerto en un accidente automovilístico. Colapsado en desesperación, habría sido comprensible que se hubiera alejado de la película, pero afirma que Ida nunca hubiera querido eso. Ella adoraba el guion que Thomas coescribió junto a su colaborador habitual – y también director – Tobias Lindholm. Ida se reconoció a sí misma en la explosiva liberación de los estudiantes de secundaria que se gradúan: “Le encantó esta visión de Copenhague y toda la locura. Se supone que se trata de apreciar la vida.” Ella también iba a aparecer en la película como la hija del personaje de Mikkelsen. Incluso la historia fue filmada en su escuela, con sus amigos como extras. Y entonces, después del funeral, todos acordaron, como equipo, continuar en su honor. Su recuerdo impregna cada escena. “Nuestra defensa desapareció cuando hicimos esta película. Todos sacaron su corazón afuera. Y lo hicieron por mí. Si se siente que hay amor en la pantalla, puede que sea porque me dieron mucho. Me acompañaron por este camino. Y si te reís de estos cuatro tipos, es posible que también sea porque hicieron todo lo posible, pudieron hacer reír a su director en un momento en que yo no podía.” Eso hace que el éxito de la película sea particularmente agradable. Nominada al Globo de Oro a la Mejor Película en Lengua Extranjera, también lo está en la misma categoría en los Oscars. Y, quizás lo más importante, ha sido el gran éxito de taquilla en casa. “En Dinamarca, la gente estuvo yendo a full a los cines, incluso con las restricciones por la pandemia. Nunca he vendido tantas entradas y me llena de alegría y agradecimiento, porque está hecha para mi hija.”







