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2019-11-26
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FICCIÓN: CONTRA LO IMPOSIBLE, DE JAMES MANGOLD: FURIA DE TITANES
El director neoyorquino reconstruye en su nuevo trabajo las 24 Horas de Le Mans de 1966 y la emblemática rivalidad entre dos potencias del automovilismo

Contra lo Imposible (Ford v Ferrari) se centra en en el reconocido diseñador de autos estadounidense Carroll Shelby (Matt Damon) y en el piloto británico Ken Miles (Christian Bale) durante el desarrollo del auto con el que Ford buscaba derrotar a la casa de Maranello en la mítica carrera francesa, para cumplir con el pedido de Henry Ford II, quien intentó comprar el imperio de Enzo Ferrari, y ante la negativa de este le declaró la guerra. Así crearon el proyecto de los GT40, que consiguieron ganar Le Mans en 1966, 1967, 1968 y 1969.
El encargado de recrear para la gran pantalla esta apasionante rivalidad automovilística es James Mangold, quien exhibe en su currículum obras como Cop Land (1997, con Sylvester Stallone), Inocencia Interrumpida (Girl, Interrupted – 1999, la cual le dio a Angelina Jolie su único Oscar hasta ahora), Johnny y June: Pasión y Locura (Walk the Line – 2005, protagonizada por Joaquin Phoenix y Reese Whitherspoon), la excelente El Tren de las 3:10 a Yuma (3:10 to Yuma – 2007, donde trabajó con Christian Bale) y luego se metió en el universo y las garras de Wolverine: Inmortal (The Wolverine – 2013) y Logan (2017, que le dio su única nominación al Oscar por Mejor Guión Adaptado).
Mangold arranca manifestando que “mi primer amor no es el automovilismo. Tenía curiosidad por aprender sobre eso, pero entré en esta película en parte porque este mundo y su lenguaje son muy interesantes. No tenés que saber qué es un 427 o un carburador Harley. Podés disfrutarlo, de la misma manera que ves programas médicos cuando no sabés de qué demonios están hablando. Lo más importante es tener que descubrir la historia de la vida real con tantos personajes: en qué enfocarse y en qué alejarse”
El director da mucho crédito al equipo de realizadores que se reunió para hacer la película, admitiendo que sus instrucciones no siempre fueron exactamente las más detalladas, y que se basó bastante en la experiencia de los expertos, aprovechando la experiencia: “Parte de esto es, desde donde estoy sentado, depender de todos los técnicos y artesanos que te rodean. No puedo decirte cuántas veces dije: ‘No parece rápido. Hacelo otra vez. No se ve rápido. Hacelo otra vez. Buscá una nueva posición de cámara entonces. Eso no se ve rápido’. ¡Y aprendimos mucho!”

Mangold describe su biopic como un Rescatando al Soldado Ryan (Saving Private Ryan – Steven Spielberg – 1998) inverso, en el sentido de que la acción se guarda para el tercer acto. La recreación y la construcción del set de las 24 horas de Le Mans fue una tarea monumental para Mangold: “Hay todos estos puntos de referencia famosos en la carrera. Y los verás o sentirás a todos. Lo sorprendente fue que ninguno de estos lugares estaba en el mismo lugar que otro”.
Incluir secuencias de las legendarias Le Mans y las 24 horas de Daytona ofreció a los realizadores la oportunidad de rodar carreras de muchas maneras diferentes y en múltiples entornos, cada uno de los cuales seguramente ofreció sus propios desafíos. Una constante en la experiencia de construir las escenas de carrera era el énfasis de la relatividad. Visualmente, la forma de capturar la velocidad es ilustrarla a través de los entornos cambiantes, por lo que se tuvieron que establecer los ángulos y el diseño de producción adecuados para crear esa ilusión: “Realmente experimentás más velocidad cuando sentís que la carretera se mueve o la ves moverse debajo tuyo. Cuando manejás un motor como estos, podrías estar manejando a más de 300 km por hora en Arizona y no se vería diferente si no hubiera postes telefónicos o algo pasando.”
Sin embargo, como en todas las películas, no se trata solo de un solo sentido. Mangold también enfatiza la importancia del diseño de sonido en la realización de Contra lo Imposible, antes de detallar además lo que consideró la ventaja real de filmar las secuencias en locación y en autos reales en lugar de apoyarse más en los efectos visuales avanzados: “Creo que hubo ganancias adicionales en que filmamos gran parte del material del automóvil prácticamente. Hay cosas que delinearon la velocidad que es difícil de identificar si estuvieras intentando hacerlo en una situación de pantalla verde. Pero solo la vibración, los detalles del automóvil, las partículas en el aire, la sensación del viento, la sensación del movimiento del sol, es que se turnan para balancearse de un lado al otro. Todo suma.”

Por sorprendente que haya sido la tecnología cinematográfica, hay ciertas cosas que tienen una calidad inefable que es prácticamente imposible de emular, y este es un gran ejemplo. La forma especial en que una cámara montada se sacude y traquetea en una plataforma conectada a un auto no es algo que se pueda falsificar fácilmente, y lleva la película a otro nivel. Después de haber cubierto los aspectos cinematográficos del proceso, James lanza un comodín a la mezcla, destacando no específicamente las actuaciones de Christian Bale y Matt Damon, sino el impacto que sus personajes tienen en cómo se siente un miembro de la audiencia cuando los mira al volante. Esto fue algo que él siente que está en contraste con una gran cantidad de películas modernas de acción: “Estamos muy acostumbrados a retratar la acción de manera costosa en el cine, pero creo que estamos menos acostumbrados a que nos importen los personajes mientras miramos la película. Entonces, aunque no teníamos 200 millones para gastar en nuestro film, ganaste mucho más cuando te importaron y amaste a los personajes, y eso es una gran ventaja.”
Al crear un paralelismo cinematográfico, el director explica que buscaba algo similar a lo que Sylvester Stallone pudo capturar tanto en su guión como en su actuación en Rocky (1976), ya que, según él, la cinematografía del boxeo en la pelea final puede no ser tan impresionante, pero la escena tiene un gran impacto debido a la conexión emocional de la audiencia con lo que está en juego en la situación: “Siempre pienso que no tenían mucho cuando estaban escenificando la última secuencia de pelea con Apollo Creed. Nunca pasará a la historia como una de las peleas más cinematográficas jamás filmadas. Pero es uno de las más recordadas. ¿Y por qué pasa esto? ¡Porque amamos a Rocky!”
La importancia de los personajes es fundamental para Mangold: “Eso fue lo que me atrajo; el yin y yang de su amistad son lados opuestos de la misma moneda: el artista en Shelby que ya no puede pintar, pero es el mejor distribuidor del mundo. Vive las acciones de Miles, quien necesita a Shelby, que no tiene filtro, que vive en la verdad, que no persigue la victoria. Él está tratando de ser él mismo Tiene integridad. Eso es parte de lo conmovedor de ese personaje. Sentí que el papel estaba cerca de Bale y recé para que lo hiciera. Es un modelo para mí de perseverancia artística y flexibilidad. Me mandaba mensajes de texto con pensamientos y asociaciones libres sobre el personaje. Es un padre maravilloso, esposo amoroso, gran amigo. No le interesa ser famoso. Maneja una camioneta, está metido en el mundo real, manejó motos pero tuvo que dejar cuando se lastimó, cuando tuvo hijos. Hay muchas partes de Ken en Christian, que es un perfeccionista. Está tratando de lograr algo por sí mismo. Es mágico dirigir a alguien así porque te atrae a su propio idealismo. Sentís esa energía; impregna el set. Y Matt Damon es un pacificador natural. Hay mucho de él en Shelby. Está el corredor, y también está el tipo interesado en escuchar a todos y que haya armonía. Carroll Shelby ha sido una estrella de cine toda su vida, en la forma en que comprende cuánto puede hacer una sonrisa y un poco de amabilidad. Eso es parte de su conexión con el papel.”







