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2014-10-28

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FICCIÓN: “GONE GIRL”, DE DAVID FINCHER: EL SUTIL DESENCANTO DE LA BURGUESÍA

Repaso sobre la obra del director de “Seven”, “Red Social” y “Zodíaco”, y su gusto admitido “y correcto” de irritar al público.

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David Fincher x “Gone Girl” (2014): Ben Affleck y Rosamund Pike son un matrimonio feliz que esconde un poquito más de lo que muestra: “Me gusta anticipar la energía de la audiencia de una película, para que al final se piense: ‘Bueno, algo que no sabemos de este tipo es que no sabemos lo malo que puede llegar a ser”

En “Seven” (1995), dos detectives recorren una ciudad lluviosa y sin nombre mientras un asesino serial acecha en las sombras, a unos pocos pasos. En “Red Social” (The Social Network – 2010), un brillante y joven misántropo construye paredes emocionales, digitales y legales hasta que se encuentra atrapado en una cerrada comunidad propia. “Zodíaco” (Zodiac – 2007) presenta otro asesino serial, aunque la película no es tanto sobre la violencia súbita de matar, sino sobre la lenta y aterradora pérdida de la vida, entre obsesiones y pesadillas. La oscuridad en Fincher es una presencia animal y palpable. Se sienta cerca tuyo en el cine; su respiración te aletea en la nuca.

A la edad de 7 años, el pequeño David vio “Butch Cassidy and the Sundance Kid” (George Roy Hill – 1969), y se dio cuenta que hacer películas podría ser divertido. A los 12, fue consciente de que el hombre que vivía en su misma calle, en Marin County, California, era George Lucas, director de “American Graffiti” (1973), y se dio cuenta que hacer películas estaba a su alcance.

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David Fincher x “Seven” (1995): “Acepté hacerla con una sola condición: que tuviera ese final”. Con Kevin Spacey produciría y dirigiría, casi 20 años después, la serie éxito de Netflix, “House of Cards”

A los 18, el joven David consiguió empleo en la compañía de efectos especiales de Lucas, Industrial Light & Magic, trabajando como técnico de efectos en “El Regreso del Jedi” (Return of the Jedi – 1983). De Lucasfilm, se une a la vorágine de los videos musicales en los 80s, realizando más de 50 – los dos más famosos: “Express Yourself” (1989) y “Vogue” (1990), ambos con la megastar Madonna.

En 1991, Fox le propuso dirigir su primera película, con 7 millones de dólares de presupuesto ya gastados. Tenía 28 años, y pronto se dio cuenta que era uno de los pocos en el set que no sólo pretendía hacer un suceso comercial, sino un hecho artístico. Manejó al detalle cada aspecto de la producción, dejó atrás sus compromisos, y volvió medio loco al estudio. La película fue “Alien 3” (1992), e hizo dinero, pero fue bastante vilipendiada, y Fincher volvió a los comerciales hasta que, dos años después, le llegó el guión sobre el terrorífico John Doe y sus crímenes bíblicos, llamado Seven. Era un viejo borrador, donde había un sombrío final reescrito donde el joven héroe detective recibía una misteriosa caja en el desierto; pero a Fincher le gustó, y New Line le dio 33 millones de dólares para hacer el film. Puso una sola condición: dejar ese final.

Casi 20 años después de abrir esa caja, Fincher está floreciente. Su último trabajo, “Gone Girl” – basado en la novela homónima de Gillian Flynn, también guionista – le da a este amante de la oscuridad una oportunidad para encenderse, entre parámetros aceptables, es decir, mostrándote el mejor mal momento que puede. “Esta película es de esas que hacen muy difícil que la audiencia se comprometa, porque tenemos toda esta maldita “simpatía” por la que la gente está tan preocupada” dice este David, de 52 años. Y continúa: “Reservan su empatía porque no quieren enamorarse de alguien cuyo cuerpo va a terminar en un tambor de aceite de 200 litros. No quieren ser seducidos por alguien que podría haber asesinado a su esposa, poniendo su cadáver en el sótano”. Es que en un film de Fincher, ambas cosas son bastante posibles. Ante la pregunta de quién es el héroe en “Gone Girl”, se queda un momento confuso, hasta que escupe la triste verdad. “Nadie”.

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David Fincher x “Red Social” (The Social Network – 2010): La escena de apertura fue filmada en 99 tomas, y la versión final se armó con fragmentos, algunos de una sílaba de duración; el ruido de fondo del bar está muy alto, para que nosotros, como Erica, tengamos que inclinarnos para seguirle el ritmo al tren de pensamiento de Zuckerberg

David Fincher no tenía ninguna necesidad de hacer otra película en la que la policía estuviera raspando sangre del piso de la cocina, pero el atractivo de este relato era más profundo que eso. “Lo que vi en esta historia era algo que nunca había visto antes; la idea de que creamos estas proyecciones narcisistas de nosotros mismos para gustarle a la gente; para seducirlos. Y aun así seguimos inconscientes de que los demás hacen lo mismo con nosotros”.

Las primeras etapas de la relación del matrimonio son mostradas en flashbacks lujuriosos, y, como en otros films de Fincher, estas imágenes se deslizan entre la suave amenaza de un mal sueño.

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David Fincher x “El Club de la Pelea” (Fight Club – 1999): “Dentro y fuera de la pantalla, Brad es lo más. Si pudiera ser alguien, sería Brad Pitt. Aún si no luciera como él. Sólo ser él. Tiene una gran facilidad con quién es él”

En “Al Filo de la Muerte” (The Game – 1997), Michael Douglas interpreta a un banquero que participa en un juego que pone en riesgo su carrera y su vida. Es una película sobre el ontológico engaño de hacer cine. Después llegó “El Club de la Pelea” (Fight Club – 1999), film narrado por un insomne crónico que apenas puede ver la diferencia de lo que ocurre en su cabeza y fuera de ella; su mentor, Tyler Durden, proyecta frames pornográficos durante películas familiares, y nosotros nos preguntamos si podría ser que él esté proyectando toda la película que estamos viendo.

Adaptar la novela de Chuck Palahniuk atrajo a Fincher “porque no podía imaginarme cómo hacer la película. Cuando estaba leyendo el libro lloraba, porque la misma persona que había estado hablando en mis sueños, diciéndome que haga cosas, ahora había escrito una novela”. Lo decisivo fue embutir toda la furia y el desdén dentro de una voz en off, pregrabada por Edward Norton y puesta en el set, para que todas las actuaciones estuvieran ajustadas al milímetro. “Le decía al estudio, ‘Tiene que ser como internet, con un montón de ventanas emergentes. Todo lo que tenés que saber pasa volando en tus oídos, y así de rápido tenés que saberlo”.

“El Club de la Pelea” se estrenó en el Festival de Venecia en 1999, donde Fincher se dio cuenta que el voice-over tenía desventajas: “Cuando vimos los subtítulos italianos por primera vez, notamos que la gente apenas los seguía. Había párrafos y párrafos; le dije a mi esposa ‘Sonamos’. Parecía un proyecto de arte gráfico”. Sin embargo, esta fue la menor de sus preocupaciones; la película se convirtió en una bomba de controversia que se vio poco en cine, pero mucho en DVD.

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David Fincher x “La Chica del Dragón Tatuado” (The Girl With the Dragon Tattoo – 2011): el director es famoso entre los actores por hacer tomas y más tomas. Dice Stellan Skarsgaard, actor: “Toda pretensión y preparación que tengas, todo el trabajo intelectual, no puede ser mantenido en 40 tomas. Se quiebra, y cosas nuevas aparecen… ahí es cuando el film cobra vida”.

Después vino algo más simple; “La Habitación del Pánico” (Panic Room – 2002), thriller claustrofóbico sobre una madre y su hija, refugiadas de unos malvivientes en una cámara de seguridad. Fincher tomó el proyecto en parte porque le dijeron que no lo haga, y porque todavía no había hecho un film donde los personajes y los espectadores estuvieran tan cerca. “Había hecho tres películas donde la narrativa se adelantaba al público, y todo se revelaba al final. Pero nunca había hecho algo del tipo ‘¡No abras esa puerta!’, y quería hacerlo”.

La deliberada falta de satisfacción – una técnica que Fincher usa como un efecto delicioso aunque menos profundo en “Gone Girl” – es precisamente lo que hace que su cine te quede dando vueltas en la cabeza mucho tiempo. Y no satisfacerte es motivo de satisfacción para David. “No trato de molestar a la gente; sólo que hacerlo siempre ha sido lo correcto”.

FUENTE: http://www.telegraph.co.uk/ by Robbie Collin