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2026-07-02
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ANIMACIÓN: LA VIOLINISTA DE ERVIN HAN Y RAÚL GARCÍA: DE MÚSICA Y AMORES PERDIDOS
Esta coproducción que sigue una historia de amor durante décadas obtuvo el premio al Mejor Largometraje de Animación en el Festival de Annecy este año.

Dirigida por Ervin Han y Raúl García, La Violinista (The Violinist) es una coproducción entre España, Singapur e Italia, que supone la primera colaboración cinematográfica de animación entre estos tres países. Además del premio Cristal al mejor largometraje, también fue distinguida con el Premio SACEM a la Mejor Música Original gracias a la banda sonora compuesta por Ricky Ho y la valenciana Isabel Latorre. Con una combinación de animación 2D y 3D, La Violinista adapta el corto The Violin y sigue a una periodista española que investiga la historia oculta de una famosa violinista de Singapur y su preciado instrumento, revelando un relato de amor y guerra. Ambientada en los años 30, Fei y Kai son dos amigos unidos por la música hasta que la ocupación japonesa en Malasia los separa, llevando a Fei a una búsqueda de dos décadas.
Ervin Han es un animador, director y productor singapurense. Es cofundador y CEO del estudio Robot Playground Media, con más de 18 años de experiencia en animación. Trabajó en proyectos para Disney, Warner Bros, Nickelodeon y MTV, y es ganador múltiple de los Asian Academy Creative Awards. Por su parte, Raúl García es un animador, director y productor español con más de 35 años de experiencia en la industria de la animación internacional. Fue el primer animador español en trabajar en Walt Disney Animation Studios. Juntos, encabezan este drama animado en el que participan las voces de Ayden Sng y Enrique Arce. Arranca Raúl: “Si hay algo que la animación puede hacer es contar historias épicas sin los problemas del cine de acción real, como los extras, el reparto o las locaciones. Cuando pensamos la historia, nuestro único límite era la imaginación. En este caso, la imaginación de Ervin, porque fue él quien escribió el guion.” Sigue Ervin: “Siempre fui consciente de que la historia abarca casi ochenta años, tres épocas distintas y un gran conflicto en el medio. Pero nunca me preocupó demasiado ni tuve miedo de que se hiciera muy grande, porque lo que siempre mantuvo unida la historia fue la sensación de intimidad y contención de los personajes. Gran parte del relato se construye a través de la música. Va cambiando de ritmo y de textura, y casi dejás de pensar en la escala de la historia.” Raúl: “En el fondo, estamos contando una historia de amor: una historia muy pequeña y muy humana. Lo que ocurre es que el lienzo sobre el que la pintamos es enorme.” Agrega Ervin: “También habla de la memoria histórica y del paso del tiempo, y creo que los seres humanos conectamos con eso de forma muy instintiva. Todos tenemos nuestros recuerdos y nuestra propia percepción de cómo transcurre el tiempo. Espero que la magnitud de la historia no distraiga al espectador.”

Con respecto a las referencias que tuvieron para el proyecto, cuenta Ervin: “Hay varias películas de las que hablamos desde el principio. No es sorpresa, pero una de ellas es El Pianista (The Pianist – Roman Polanski – 2002). Tenía esa idea de la música como un ancla para la humanidad, una fuente de consuelo y dignidad en tiempos de guerra.” “También estaba Millennium Actress (Sennen joyu)” suma Raúl, y agrega Ervin: “Es una película de animación de Satoshi Kon, que solo dirigió siete largometrajes. Esas dos obras nos inspiraron desde muy pronto. Algunas personas también nos dijeron que hay cierto parecido con Titanic (James Cameron – 1997), por la estructura que enmarca la historia. Y, más recientemente, nos comentaron que el final les recordó a La La Land (Damien Chazelle – 2016).” Raúl: “Yo pensaba más en Los Paraguas de Cherburgo (Les Parapluies de Cherbourg – Jacques Demy – 1964). Cuando hacés una película, de forma consciente o inconsciente acabás rindiendo homenaje a quienes te precedieron, a todo aquello que te marcó y contribuyó a convertirte en quien sos.”
Raúl reflexiona que, cuando fue a dar clases a Singapur, “no sabía prácticamente nada de su cultura ni de su historia, y me parecieron fascinantes. Nosotros habíamos conocido la historia de la Segunda Guerra Mundial desde una perspectiva europea y, muy probablemente, también desde la estadounidense, que la reducía prácticamente a Pearl Harbor e Hiroshima. Y poco más.” Agrega Ervin: “Muchos de mis amigos europeos, o la gente que conozco en mercados y festivales, no son conscientes de que el Sudeste Asiático estuvo colonizado por potencias europeas durante cientos de años. Después el mundo cambió y los imperios empezaron a desmoronarse, pero esa historia apenas se ha contado, al menos desde una perspectiva del Sudeste Asiático.” Raúl: “No queríamos dar una lección de historia, pero esos acontecimientos condicionan la forma en que piensan y actúan nuestros personajes. Si después de ver la película alguien siente curiosidad por profundizar en esa historia, sería fantástico.”

La música juega un papel fundamental en la historia: “Siempre vimos la música como un personaje más, un personaje que evoluciona” dice Ervin. “Desde el momento en que escuchamos determinados temas por primera vez, estos van transformándose a medida que los personajes atraviesan los acontecimientos de la película, hasta llegar al final, cuando una sonata para dos violines acaba convirtiéndose en un concierto completo. La composición llevó aproximadamente un año, pero el trabajo comenzó mucho antes.” Aporta Raúl: “Decidimos dividir la música en tres grandes temas. El primero es esa sonata en tonalidad mayor que se convierte en el leitmotiv y representa la historia de amor de los protagonistas. Luego está la música de acción, que refleja el miedo y la guerra, y, por último, la música clásica que suena a lo largo de toda la película. El Concierto para violín de Tchaikovsky es una de nuestras piezas favoritas.” Ervin: “Nuestro compositor, Joseba Beristain, fue brillantísimo a la hora de adaptar algunas de esas obras clásicas e integrar nuestros temas originales. Se divirtió mucho haciéndolo, aunque también fue un trabajo muy exigente. Yo no sé realmente de música y no toco ningún instrumento, así que para mí la música tiene algo de misterioso. No entendemos cómo funciona, pero sí sabemos cómo nos hace sentir. Y creo que eso es lo único que importa.” Raúl: “Queríamos que la película resultara creíble, así que desde el primer día insistimos en que el personaje tenía que tocar el violín de verdad. Los movimientos debían ser correctos. En las películas de imagen real a menudo ves a alguien tocando el piano o la guitarra y no resulta convincente. Prestamos mucha atención a esos pequeños detalles porque son los que dan vida a los personajes. Consiguen que te olvides que estás viendo una película de animación. Hicimos una película que, sencillamente, está animada.”








