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2026-05-21

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FICCIÓN: CENIZA EN LA BOCA DE DIEGO LUNA: ¿QUIÉN SOY CUANDO RECIBO?

El actor y director mexicano presentó su quinto largometraje en el Festival de Cannes de este año, basado en la novela de la escritora Brenda Navarro.

Anna Díaz es Lucila en Ceniza en la Boca (Diego Luna – 2026): “Yo creo que el cine por definición es político, no hay manera de evitarlo. Me gusta el cine que se enfrenta a mí como espectador e intento hacer lo mismo”.

Diego Luna es actor, director y productor. Hijo del escenógrafo Alejandro Luna, comenzó su carrera desde chico en teatro y telenovelas. Alcanzó la fama internacional con la ya elevada a película de culto Y Tu Mamá También (Alfonso Cuarón -2001) junto a su amigo y socio Gael García Bernal. Participó en producciones de Hollywood como La Terminal (The Terminal – Steven Spielberg – 2004), Milk (Gus Van Sant – 2008) y Rogue One: A Star Wars Story (Gareth Edwards – 2016), donde interpretó a Cassian Andor, personaje que retomó en la exitosa serie Andor creada por Tony Gilroy. Como director y productor, fundó Canana Films y dirigió la comedia Abel (2010), el drama Mr. Pig (2016), entre otras. Acaba de presentar en Cannes, dentro de la sección de Proyecciones Especiales fuera de competencia, su nuevo film, Ceniza en la Boca, que también escribió y coproduce, que explora el drama de la migración latinoamericana en España. Su trabajo combina éxito global con un fuerte compromiso social y cultural latinoamericano.

Arranca Diego: “La historia es específica a un contexto, es la historia de una migración mexicana, que no es la común, porque normalmente hay una migración al norte, a Estados Unidos. Sin embargo, esa migración ha encontrado cada vez más resistencia. La primera y muy grave es la violencia con la que los migrantes se encuentran cuando van por México viajando hacia el norte. Y después, el discurso de odio de Donald Trump y la nueva política migratoria que también es una alerta que ya se escuchó en toda Latinoamérica. Entonces, España se ha vuelto un puerto seguro para la migración de Latinoamérica. Yo creo en la especificidad de las historias para conseguir su universalidad, y lo que me parece es que la única certeza que todos tenemos es que la complejidad de la migración y el fenómeno de la migración solo va a escalar. La película para mí busca eso, poner un espejo frente a quienes reciben, espero que haga a los espectadores preguntarse: ¿Quién soy cuando recibo? ¿Cuánta ignorancia e indiferencia estamos dispuestos a aceptar? ¿Vamos a seguir sin esa curiosidad por preguntarnos por qué está el otro haciendo lo que hace? La película lo hace con paciencia y sin explicar los motivos de la madre. La hija crece sintiendo abandono y, ya adulta, entiende que quizá fue un sacrificio. Ahí empieza a reconocerse, aunque ese reconocimiento no siempre sana las heridas.

Adriana Paz es Isabel en Ceniza en la Boca (Diego Luna – 2026). La conexión del director con la historia también tiene que ver con su propia biografía: «Mi madre murió cuando yo tenía dos años. Así que para mí la idea de no tener esa figura en mi vida es algo fuerte. Después de la tragedia de la muerte de mi madre, mi padre se quedó con la responsabilidad de criarme y también de asegurarse de que pudiera darme lo que necesitaba. Muchas veces no estaba porque estaba en el teatro y tenía que viajar por trabajo. A menudo tenemos que crecer para entender lo que nuestros padres hicieron por nosotros o lo que no hicieron».

La película está protagonizada por Adriana Paz, que interpreta a la madre, y Anna Díaz, la hija. Cuenta Luna: “Con Anna en particular tenía que haber un entendimiento total de qué estábamos haciendo y qué estaba pasando con el personaje en cada momento. Con Adriana también, para mí era muy importante llenar toda la historia que no se cuenta en la película, todo el background. Ella tuvo una experiencia muy cercana a la película en Barcelona, tiempo atrás. Además de conocer el libro, conoció a esa comunidad y estuvo de joven en Barcelona viviendo ahí un tiempo como extranjera. Entonces ella también traía todo un bagaje y toda una experiencia que fue muy interesante escuchar y que de alguna forma nos sirvió para construir la historia. En general, es fundamental crear el espacio adecuado para actores y actrices. Muchas películas fallan porque descuidan ese momento esencial. El tono de una película lo construye todo el equipo, dentro y fuera del set. Algunas escenas salieron en una sola toma, como la del novio llegando, bailando reggaetón y sumándose a las amigas en un único plano, mientras que otras necesitaron muchísimas repeticiones. Y era importante que Anna, como actriz principal, entendiera que no se trataba de hacerlo bien o mal, sino de algo colectivo. No creo en el concepto de actor ‘de primera toma’: el cine es un trabajo en conjunto.”

El director Diego Luna y su Lucila en el set de Ceniza en la Boca (2026): “Vivo en un país que, por la falta de oportunidades, tiene a mucha gente yendo hacia el norte y dejando atrás a sus familias para encontrar oportunidades. Están huyendo de la violencia y la pobreza”.

España aparece en la película como un lugar donde buscar otra vida, pero también como un sitio difícil para integrarse. Dice el director: “Yo creo que va a pasar algo lindo e interesante en España, y que la película se va a sumar a algo que ya está sucediendo ahí, y en Europa en general. Ahora hay un debate y posiciones que parecen completamente polarizadas en relación al tema y espero que Ceniza en la Boca encuentre algún nicho en medio. En Estados Unidos, el tema se ha vuelto una discusión maniquea, como si todo fuera blanco o negro, y Donald Trump lo ha reducido a una lógica simplista de buenos y malos: los que llegan son ‘malos’ y hay que protegerse. Así se justifica también el uso de la fuerza del Estado. Pero las complejidades para la comunidad latinoamericana al integrarse en un país como España son mucho más profundas. Cuando no entendemos la migración correctamente, nos estamos perdiendo algo que podría ser maravilloso, un intercambio que podría ser profundamente enriquecedor. Ahí hay una oportunidad de oro y más nos vale tomarla como sociedad. En este sentido, me gusta usar el ejemplo de la música: qué hermoso es cuando se deja influenciar. Quiero pensar que habrá mucha gente dispuesta a bajar la guardia y a dejar de proteger algo que, en el fondo, es absurdo, porque de un día para otro te lo pueden quitar o te mueres y te vas sin nada. ¿Entonces qué es lo que estamos cuidando? ¿Qué puede ser más importante que esa posibilidad de reflejarnos en el otro, entendernos y recibir al otro?”

Aunque Luna tiene previsto protagonizar la próxima adaptación en imagen real de Enredados (Tangled – Michael Gracey) de Disney, también está deseando volver a ponerse detrás de la cámara. Actualmente escribe un guion que espera dirigir: “Me encanta actuar, y seguiré actuando”, afirma Luna, quien pocas veces aparece en las películas que dirige. “Pero no me siento más cómodo en ningún sitio que dirigiendo y produciendo. Es una experiencia mucho más rica. Como actor, te invitan a una parte muy corta del proceso, pero es pequeña comparada con estar en todo el viaje de una película como lo estás como director.”

FUENTES: cineuropa.org | noticine.com