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2026-05-14

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Emiliano Rocha Minter: “Las películas quieren llegar a este mundo”

El director mexicano presentó La Peluca en la 27ª edición del BAFICI. La película, que aborda el cine, la psicomagia y la performance, confirma que es uno de los realizadores más singulares del cine latinoamericano contemporáneo.

Por Ulises Román Rodríguez

La Peluca (Emiliano Rocha Minter – 2026)

Emiliano Rocha Minter nació en 1990 en la Ciudad de México y parece haber llegado al mundo con una vocación tan clara como inclasificable. Se formó en Artes Visuales en la Escuela Nacional de Arte y Grabado La Esmeralda, comenzó su carrera a los 16 años y desde entonces no ha dejado de moverse en los márgenes más productivos del cine independiente mexicano: fotógrafo, productor, director de fotografía en más de veinte películas, colaborador habitual de Canana Films -la productora de Gael García Bernal y Diego Luna- y director del making of y la fotografía fija de títulos como Miss Bala (Diego Naranjo) y Chávez (Diego Luna). Su corto Dentro se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam en 2012, y su ópera prima Tenemos la carne volvió a Rotterdam en 2016, pasó por las Galas Blood Window de Cannes y fue seleccionada en el FICM. 

En el mes de abril llegó a Buenos Aires con La Peluca, su nueva película, que formó parte de la Competencia Oficial Internacional en la 27ª edición del BAFICI, donde recibió una Mención Especial del jurado.

En La Peluca Rocha Minter cuenta la historia de Silvestre, un director de cine venido a menos, que recibe la invitación de un millonario llamado Ricky para presentar su proyecto: una épica mexicana de más de tres horas sobre la vida de Benito Juárez. El cineasta llega a la cita con entusiasmo pero las cosas no son como las había planeado.

‒¿Cómo fue el proceso de construir una película que trabaja desde el exceso, lo caótico y lo imprevisible sin perder una lógica interna?

Cada película tiene un mapa interno al cual hay que mantenerse fiel en todo momento. Esa esencia es emanada por la película en todo momento a través del proceso creativo, y es la responsabilidad del director contagiar a todos con esa esencia creativa. Así, si por momentos te pierdes, cualquiera te puede ayudar a regresar a la fuente.

El director recuerda un momento de extrema confusión durante el rodaje en el que intentó tomarse unos tragos para relajarse. Fue entonces cuando apareció Daniel Giménez Cacho, semidesnudo, como un hombre de otro tiempo, con una frase que lo devolvió al centro: “las respuestas están en tu interior, no en tus drinks”. 

Esas palabras quedaron resonando en su cabeza. “Esa es la lógica interna de la película manifestándose a través de sus médiums cinematográficos. No hay que olvidar que las películas quieren llegar a este mundo y ser parte de él, y encontrarán la manera de mandarte las respuestas que buscas, de una u otra forma. Sólo hay que saber escuchar”.

La Peluca (Emiliano Rocha Minter – 2026)

El cuerpo como lenguaje

‒Tu filmografía apuesta por lo sensorial, lo físico, incluso lo incómodo. ¿Qué lugar le das al cuerpo -de los personajes y del espectador- en tu forma de pensar el cine?

‒Para mí lo más importante es dejar que la película ocurra, que se manifieste de la forma que tenga que ser y sin restricciones. En ese sentido la película se corporiza más allá del eje narrativo. La Peluca se expresa corporalmente.

Desde su anterior película, Tenemos la carne -donde el cuerpo era territorio de transformación, tabú y goce en partes iguales- Rocha Minter ha construido un cine donde la carne importa, donde el espectador es interpelado en su propia fisicidad. Preguntado por qué cambió desde aquella ópera prima, la respuesta es tan precisa como críptica: “Todo y nada”

‒¿Cómo ves hoy el estado del cine mexicano contemporáneo, especialmente en relación a las producciones más independientes o autorales?

‒Siempre hay lugar para el cine independiente. Sólo hay que animarse a hacerlo, deschongarse, entregarse.

“Deschongarse”: ese mexicanismo que implica soltarse, desmadrarse, abandonar el decoro, condensa buena parte de su poética. No es nihilismo ni provocación gratuita: es una ética de la entrega total al proceso, una exigencia de honestidad radical frente a la cámara y detrás de ella.

El director Emiliano Rocha Minter

Contra la homogeneización

‒En un momento donde las plataformas tienden a homogeneizar formatos y narrativas, ¿qué lugar ocupan películas como La Peluca?

‒Es fundamental, porque así podemos encontrarnos con lo auténtico, que finalmente es lo que nos inspira a ser creadores de universos.

Para Rocha Minter, La Peluca no es sólo una película: es un gesto de resistencia y, al mismo tiempo, una propuesta afirmativa sobre lo que el cine puede todavía hacer.

‒Si tuvieras que pensar La Peluca no solo como película sino como gesto dentro del campo cinematográfico, ¿qué creés que viene a discutir o a incomodar?

‒Me parece que La Peluca vuela entre el cine, la psicomagia y el performance. Un cine ritual que tiene que ver con la experiencia -la aventura- de hacer películas más allá de lo narrativo. Elevación de lo real, invocación-manifestación, un lugar donde las fronteras entre fantasía y realidad se desdibujan, un lugar entre lo ordinario y lo extraordinario. Magick, magick, magick, for ever.

Emiliano Rocha Minter no hace cine solo para contar historias. Hace cine para invocar algo, para que algo ocurra en el espacio compartido entre la cámara, los actores y, finalmente, el público. Sin pedir permiso, sin garantías, con toda la intensidad de lo que se entrega sin reservas.