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2014-11-05
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FICCIÓN: “BOYHOOD”, DE RICHARD LINKLATER: 12 AÑOS DE JUVENTUD
Por más de una década, cada año el director de la saga de culto “Antes del Amanecer” reunió el mismo elenco, para filmar “Boyhood”. Crónica de una película como ninguna otra.

La premisa del film es simple: sucesivos episodios en la vida de un chico de Austin, Texas, llamado Mason, comenzando a los 6 años y siguiendo su progreso hasta que entra en la universidad, a los 18. Pero el método de su director, Richard Linklater, para contar esta historia fue complejo y revolucionario, en términos de cine: la filmó durante 12 años, con el mismo elenco, reuniéndolos una vez por año, unos pocos días, para rodar las escenas.
El resto de los actores también transcurren esos años, por supuesto, creciendo a la par de Mason: Ethan Hawke y Patricia Arquette interpretan a sus padres, y la propia hija de Linklater, Lorelei, le da vida a Sam, su hermana.
Ciertamente es una crónica única de la vida de una familia americana, vista a través de los ojos de un chico, y puede ser un viaje movido; la madre mudándose con frecuencia, el padre entrando y saliendo de sus vidas.

Richard Linklater es un director que no representa el tipo “Hollywood”, rimbombante y jactancioso. Oriundo de Texas, y de la misma ciudad que ha retratado todos estos años, se hizo un nombre en la industria con dos películas independientes de temática juvenil, “Slacker” (1991, protagonizada por él mismo) y “Rebeldes y Confundidos” (Dazed and Confused – 1993, con unos muy jóvenes Matthew McConaughey y Milla Jovovich, entre otros nombres). Después llegó “Antes del Amanecer” (Before Sunrise, 1993) donde lo viéramos practicar esto de seguir historias a través del tiempo, mostrándonos el comienzo, desarrollo y ¿final? del romance de Jesse y Celine, con sus dos secuelas, “Antes del Atardecer” (Before Sunset – 2004) y “Antes de la Medianoche” (Before Midnight – 2013). Dirigió “Escuela de Rock” (School of Rock – 2003) con Jack Black, con quien también hizo la inquietante historia real “Bernie” (2011). Tuvo tiempo de examinar los riesgos de la comida chatarra en “Fast Food Nation” (2006), y sumergió a Keanu Reeves y Winona Ryder en el mundo animado de “A Scanner Darkly”, del mismo año. Y mientras tanto, “Boyhood”.
Como él mismo dice, la idea original era crear “este enorme lienzo sobre un chico creciendo, en un gran lapso de tiempo. No podía encontrar un solo momento en el proceso que pudiera haber resumido, por lo que pensé, ‘¿y si lo hacemos todo?”. Pronto se dio cuenta que había problemas en su ambicioso tratamiento. “Los realizadores somos enfermos del control” dice Linklater. “Para nosotros, se trata de acomodar los elementos de una historia, hacerlos existir. Pero en este caso, tenía que dejar el control completo, y admitir que había un colaborador mayor sentado conmigo todo el tiempo. Lo desconocido, el futuro. Estás contando con que va a estar ahí, pero no sabés qué es todavía”. Esto se manifestaba en los guiones que recibían los actores cada año. “Como con (Barack) Obama, ¿quién sabe lo que podría haber pasado?” se pregunta Linklater. “Hay una escena muy sentida en la que Mason está con su papá junto a un fuego, y pregunta si habrá otra película de Star Wars. Eso genera una sonrisa – porque sabemos que la habrá – pero en ese momento era una pregunta razonable”.

Sobre el casting, dice el director: “Podés castear diferentes jóvenes actores a distintas edades, pero necesitás grandes saltos de época para eso. Y sentí que tenía mucho para decir sobre el proceso que trataba de expresar. Mis ideas estaban muy dispersas entre mis 6 y 18 años, por lo que quise que fuera un solo actor el que lo experimentara”. Esto significó que todo el proyecto dependiera de la continua participación de su protagonista, Ellar Coltrane.
Linklater pensó que Coltrane era un riesgo que valía la pena tomar: “Audicionaron muchos chicos que eran más “normales”, podríamos decir. Pero aun siendo tan chico, Ellar parecía tener esta cosa de pensador etéreo. Me gustó su mente, la forma en que pensaba. Daba la impresión de poder ser artístico, poético, expresivo. Me dije ‘Sí, él es el camino a seguir’. Apuesto todo a este chico”.
Irónicamente, no fue Coltrane quien se rebeló contra este extraordinario compromiso, sino la propia hija del director, Lorelei. Tres años después de haber empezado el proyecto, cuando tenía 12 años, le preguntó a su padre, ‘¿Puede morir mi personaje?’. “Quería salirse”, dice Linklater, “pero fue una crisis que más tenía que ver con una cosa ‘padre e hija’ que con ‘actriz-director’. Por suerte, duró sólo ese año. La gente me pregunta si fue raro trabajar con mi hija, pero en realidad hubiera sido raro no hacerlo. Ella creció en los sets, ya había estado en un par de películas mías. Y quería hacer el rol”.

Con respecto a la financiación, la cosa se complicó bastante también. “Vos tenés esta idea, y entonces la práctica realidad pronto aparece. Hablé con Ethan (Hawke) y con Patricia (Arquette) y me dijeron, ‘Sí, lo hacemos’. Pero cuando hablás con la gente de negocios, decían, ‘¿Qué? ¿No podemos ver nada de la película antes de que esté terminada? ¿Y no recuperaremos el dinero hasta dentro de 13 años?’ Se sentían inseguros”. Pero una compañía llamada IFC, especialista en film independientes, vino al rescate. “Estaban locos por comprometerse, pero fue bueno para ellos. Su presidente, Jonathan Sehring, estuvo desde el principio, y que lo hiciera es una anomalía estadística”.

El joven Mason, o Ellar Coltrane, de 19 años, habla sobre su primer encuentro con el director: “Fui a la audición. Obviamente no había guión. Él tenía un esbozo, pero no diálogos. Sólo quería conocerme. Mis padres son fanáticos de Linklater. En Austin, él es como la realeza”. Con respecto a si tuvo problemas para separar su vida de la de Mason, explica: “Lo raro es mirar el film ahora porque hay ciertas escenas en las que estoy hablando de mis ideas, incluso usando mi ropa, y todo es muy familiar. Pero en el rodaje siempre fui muy consciente de quién era Mason. Más difícil fue averiguar quién era yo”.
Entonces, surge una pregunta inevitable, e inquietante: la experiencia del film, ¿cuánto influyó en los próximos años de Ellar Coltrane?
Dice el director: “Yo pensaba que Ellar sería músico. Su padre es músico, Austin es una ciudad musical, el personaje de Ethan es músico. Estaba todo dado para que Mason estuviera en la banda musical del colegio. Pero Ellar no lo hizo. Estaba más interesado en el arte visual y la fotografía. Me gustó eso. Era más cercano a mí. Yo era ese chico, escribiendo y sacando fotos. Era observador, como yo. Pienso que ningún cambio en Ellar me hizo sentir ‘oh, es un compromiso’”.
Es poco probable que se vuelva a hacer una película como “Boyhood”. Dice Richard Linklater: “Aun cuando la estaba haciendo, pensaba, ‘Bueno, nunca me voy a sentir así de nuevo. Espero que el público pueda entender la idea del film, pero quizá no. Es algo así como ‘nunca has visto una película como esta en tu vida, y quizá nunca la vuelvas a ver’”.







