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2018-07-13
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SERIES: SHARP OBJECTS, DE JEAN-MARC VALLÉE: EL SECRETO DE SUS HERIDAS
Tras el éxito de Big Little Lies, el director canadiense regresa a la pantalla chica con Amy Adams a la cabeza, sobre una novela de Gillian Flynn.

Jean-Marc Vallée llevó al cine a la reina Victoria encarnada en Emily Blunt en 2009 con el título de La Joven Victoria (The Young Victoria). Pero todos supimos de él cuando cuatro años después, Matthew McConaughey obtuvo su buscadísimo Oscar por el drama Dallas Buyers Club. Al toque apareció Reese Witherspoon y la posibilidad hecha realidad de Alma Salvaje (Wild – 2014) film por el cual la actriz estuvo nominada al Oscar. El proyecto que volvió a unirlos llegó en 2017, y se trató de una serie de 7 episodios llamada Big Little Lies (que el año que viene tendrá su segunda temporada, también en HBO, ya sin él). Vallée ganó un Emmy por su trabajo y elogios generalizados. Ahora llega, en la misma emisora, Sharp Objects, historia en 8 episodios basada en el libro-thriller de Gillian Flynn. Amy Adams interpreta a una periodista profundamente atribulada llamada Camille Preaker, quien regresa a su ciudad natal para hacer un reporte sobre el asesinato de una adolescente y la desaparición de otra, al mismo tiempo que se enfrenta a su propio pasado.

“Esto surge de una invitación de Amy” cuenta el director. “Estábamos trabajando en Janice (una biopic sobre la cantante Janice Joplin), y no funcionó; entonces ella obtuvo el libro y se entusiasmó. Me lo envió, junto con el primer episodio; yo nunca había leído un libro como este antes, y me sorprendí mucho de que ella estuviera dispuesta a hacerlo. Amy? ¿Nuestra dulce Amy quiere interpretar a Camille Preaker? La llamé y le dije: ‘¿Seguro que querés hacer esto? No sé cómo acompañarte ahí. Nunca he conocido, nunca he visto a alguien así. ¿Cómo te voy a ayudar a interpretar este personaje? Pero quiero verlo. Tengo curiosidad’. Así que dije, ‘Está bien, sí. Vos estás adentro, yo estoy adentro’. Y aquí estoy.”
Vallée continúa: “Debo dar crédito a Gillian Flynn, quien escribió una historia tan singular y oscura. Y a veces hay belleza en la oscuridad y curiosamente, al pasar las páginas, esta mujer nos comienza a importar. Ella tiene una forma de describir el mundo y hablar de sí misma que es tan diferente y tan honesta que le perdonás sus malas decisiones, aún cuando quieras decirle: ‘¡No, no hagas eso! Se supone que no debés drogarte con tu hermana menor. No, no vayas allí, ¡no te acuestes con un chico de 18 años! ¡No!’ Así que tengo esta biblia, y tenemos la cara de Amy Adams. Hay tanta frialdad e inteligencia en su rostro, en sus ojos, en la forma en la que actúa. Y todos estos elementos sumados, hacen que nos preocupemos por ella. Ella tampoco es un personaje pretencioso. Pero es gracioso porque, al principio, la primera semana, ella cambió su voz, y comenzó a hablar muy suavemente; y eso fue instinto de parte de Amy. Y tuve que hablar con ella, porque no estaba seguro de que fuera la decisión correcta. Ella continuó haciéndolo, siendo esa persona y hablando en voz baja. Incluso si está en el medio de un bar donde hay música, habla con el barman con voz suave, a veces casi susurra. Y luego, cuando sí sale la voz, hay una razón, y viene de adentro. Yo seguía preguntándome si le daba al personaje algo pretencioso, pero al final me alegro de que lo haya conservado.”

El director cuenta que “El guión no tenía voz en off. Y yo pensé: ‘Oops, eso era lo que me había encantado del libro’. Entonces, ¿cómo hacíamos para mostrarla en la serie? Por supuesto se las arreglaron para obtener la calidad de su voz interior en los guiones a través del diálogo y algunos detalles en sus acciones. Y encontramos una forma, en la sala de edición, de cortar a flashbacks rápidos para entrar en su cabeza. Y este lenguaje visual se convierte casi en su voz en off porque vemos lo que piensa, cómo lo piensa, a qué le tiene miedo, con qué fantasea. Y las palabras: en la sala de edición, agregamos palabras en la realidad desde la perspectiva de Camille, pero cuando es desde la perspectiva de otra persona, las palabras no están allí.”
Con respecto a su preparación previa al rodaje, dice Jean-Marc: “Le consulté a un médico, además de leer cosas aquí y allá. Y, por supuesto, también hablé con Gillian, porque ella creó ese mundo y ese personaje. Amy hizo su propio trabajo también. Y llegó súper rápido. La postproducción de Big Little Lies se superpuso con la previa de Sharp Objects. Y desde el comienzo el plan fue dirigir todos los episodios. Y ese el plan primero era hacer Sharp antes. Les dije a Reese y a Nicole (Kidman) ‘Lo siento, ya estoy involucrado en una serie de televisión que se supone debo dirigir completa, así que no puedo dirigir todo esto. Si quieren, tengo tiempo para hacer uno, tal vez dos’. Así que ese era el plan de Big Little Lies… Pero me encontré dirigiéndolos a todos. Los guiones no estaban listos (en Sharp Objects) así que fue posible, pero sabía que iba a ser un viaje difícil durante dos años rodar dos series de TV, todos los episodios, una detrás de la otra. Filmé, creo, 182 días en 20 meses.”
El universo femenino parece ser algo en lo que Vallée se siente cómodo. Él dice: “Solo soy yo mismo. No trato de pensar demasiado sobre ese aspecto. Sucede que están presentando personajes femeninos, pero sea hombre o mujer, me puedo relacionar. Supongo que tampoco tengo miedo de ir allí. Soy una persona emocional y me siento cómodo lidiando con material emocional. Y lloro fácilmente, así que soy una buena audiencia. A veces me ha sido difícil decir ‘corte’ porque soy emocional. Entonces, sí, respondí al material. Y me encanta estar rodeado de todas estas grandes actrices. Y puede ser desafiante a veces, aquí y allá, pero es lo mismo con un grupo de tipos en el set. Tuvimos a Matthew y Jared (Leto en Dallas Buyers Club), y eso también fue un desafío.”








