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2013-11-15

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INFORME: ESTADO DE LA COPRODUCCIÓN EN LATINOAMÉRICA

Los socios internacionales contribuyen a la penetración en varios mercados; los fondos de ayuda y acuerdos hacen que la coproducción se expanda cada vez más en Latinoamérica.

BRASIL: Salto a lo internacional: La industria cinematográfica de Brasil avanza a pasos agigantados; sin embargo, no ocurre lo mismo en la coproducción, que ha existido sólo en casos puntuales y motivada por intereses específicos; proyectos de directores como Fernando Meirelles, Walter Salles e incluso Glauber Rocha en los años 50. Pero este panorama está en pleno proceso de cambio. “Es un proceso que recién está empezando. Con la crisis europea de un lado, y la disponibilidad de financiación para el audiovisual en Brasil de otro, se abren nuevas oportunidades” afirma Eduardo Valente, asesor internacional de la Agência Nacional Do Cinema (ANCINE). “Existe el riesgo de que algunos socios se nos acerquen sólo por el dinero, sin estar dispuestos al intercambio artístico y técnico que es esencial a la coproducción, y eso es grave, sobre todo porque en muchos casos se trata de financiación pública”.

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“Amazônia – Planeta Verde” (Thierry Ragobert – 2013) ambicioso film 3D, coproducido con Francia y estrenado en el Festival de Venecia

Para Fabiano Gullane, de Gullane Entretenimiento, la receta del éxito fue salir a los mercados internacionales “no sólo para hablar y vender películas, sino para escuchar y estar atento a las necesidades de productores que desean trabajar con un socio brasilero”.

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“La Playa DC” (Juan Andrés Arango Garcia – 2012) gran éxito de coproducción con Francia y Colombia, presentada en Cannes

Francia, Portugal y Argentina son los países que más coproducen con Brasil, explica André Sturm, presidente de Cinema do Brasil – agencia de promoción del cine brasilero en el exterior. “Para fomentar esas relaciones, periódicamente invitamos a players internacionales para promover rondas de negocios con profesionales brasileros, pero también organizamos talleres y encuentros específicos sobre coproducción”. La expectativa es que, en un futuro muy cercano, no sólo películas “pura sangre” muestren al mundo la cara del nuevo cine de Brasil, sino producciones tan mezcladas como la misma cultura brasileña.

CENTROAMÉRICA Y CARIBE: Construyendo el Futuro: La mayoría de los estados de la región no tienen leyes de cine que fomenten la producción nacional, mientras que la coproducción – en vez de representar una vía de financiación, un intercambio de contenidos y talentos, y una manera de internacionalizar las películas y ampliar su público – se ve restringida a iniciativas aisladas. El programa Ibermedia, en el que sólo Costa Rica y Panamá participan como miembros activos, parece ser la principal alternativa. Casi todos los films centroamericanos o en colaboración con los demás países de la región llevan su sello.

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El documental “Las Marimbas del Infierno” (Julio Hernández Cordón – 2010) coproducción entre Guatemala, Francia, México, con la firma de Ibermedia

Según María Lourdes Cortés, directora de Cinergia, el fondo de fomento al audiovisual de Centroamérica y Cuba, “coproducir no es lo usual en la región. Dada la ausencia de fomento estatal, el 80 % de los proyectos regionales son de muy bajo presupuesto y se hacen con dinero privado o a través de fondos europeos”. En su opinión, la coproducción se caracteriza por una gran informalidad. “Es muy común que personas que hayan estudiado en Cuba se asocien para llevar adelante sus proyectos. Suelen ser coproducciones ‘pobres’, realizadas entre amigos a base de esfuerzo. Muchos casos recientes han optado por el crowdfunding”.

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La costarricense “Por las Plumas” (Neto Villalobos – 2013), realizada bajo el sistema de crowdfunding, se presentó en la sección Nuev@s Director@s del 61 Festival de San Sebastián

Fuera de Ibermedia y DOCTV Latinoamérica, dirigida a la producción documental, el panorama no es muy alentador. Tras la puesta en marcha, en 2012, de una ley para fomentar la producción nacional, Panamá surge como un polo de nuevas oportunidades de coproducción centroamericana gracias a la creación de un fondo de ayudas. Esta iniciativa, que en abril repartió por primera vez 3 millones de dólares, fue bien recibida por los productores locales, que comienzan a pensar sus proyectos en clave de coproducción.

CHILE: El cine local se hace internacional: El aumento de la producción nacional trajo también un incremento de la coproducción, consolidando un modelo que además de acelerar el posicionamiento internacional del audiovisual chileno, se convirtió en un importante motor de financiamiento de una industria cada vez más pujante.

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La ópera prima de Dominga Sotomayor, “De Jueves a Domingo” (2012) recorrió un largo camino internacional, valioso de cara a su nuevo proyecto, “Tarde para Morir Joven”

Según datos oficiales, en 2012 se estrenaron 27 películas nacionales, de las cuales 11 fueron coproducciones. En el caso del productor y director Gregorio González, más del 75 % de sus films son coproducciones. “Por lo general definimos las potenciales coproducciones en función del proyecto, buscamos los socios adecuados en los territorios que nos interesan, e intentamos postular a los fondos internacionales una vez obtenidos los fondos locales”. “Las coproducciones han aumentado en los últimos años. Cada vez más los proyectos son concebidos desde una lógica internacional que permita ampliar presupuestos, territorios y mercados” dice Carlos Lizana Acuña, coordinador de Programas Estratégicos Internacionales, que pertenece al Consejo del Arte y la Industria Audiovisual.

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La multipremiada coproducción chileno-mexicana “La Nana” (Sebastián Silva – 2009) estuvo nominada a un Globo de Oro

Argentina es el principal socio de Chile en materia de coproducciones, con un total de 26 películas firmadas en conjunto; luego viene Francia, con 17, y por último Brasil, con 11 coproducciones; todas entre 2010 y 2013. Hoy por hoy existen acuerdos bilaterales con Argentina, Brasil, Venezuela, Francia y Canadá, y está pronto a ratificarse un acuerdo con Italia.

COLOMBIA: Rompiendo fronteras: Cuando la producción alcanza un ritmo constante, la distribución es el gran paso que sigue. Y la coproducción abre espacios, cruzando fronteras y dando a conocer el cine local en el extranjero.

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El thriller “La Cara Oculta” (Andrés Baiz – 2011), coproducción Colombia-España, taquillera en ambos mercados

“A pesar de la creciente producción nacional, por lo general las películas no se pagan en las salas de cine. Este es el caso del 62 % de los largometrajes producidos en los últimos 15 años con apoyo del fondo colombiano. Sin embargo, muchos de esos títulos han recorrido el mundo gracias a la coproducción, que tiene un impacto cultural fuerte, difícil de mensurar, pero muy importante para Colombia” analiza Claudia Triana, directora del fondo de promoción cinematográfica Proimágenes. Nueve de las 23 películas colombianas realizadas en 2012 tienen más de una nacionalidad. Según datos de Proimágenes, España encabeza la lista de socios con el 61 % del total de títulos coproducidos, seguido de Argentina con el 8 %, y México y Panamá con el 7 % cada uno.

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“Gordo, Calvo y Bajito” (Carlos Osuna – 2011) coproducción animada presentada en el 61 Festival de Cine de San Sebastián

Colombia forma parte del mercado común iberoamericano y tiene a Ibermedia como principal fuente de financiación en las coproducciones regionales. Entre 1998 y 2012 se han financiado 63 películas en coproducción y 33 proyectos cinematográficos en etapas de desarrollo, según datos oficiales. En el caso de Diana Bustamante de la productora de Burning Blue, todos sus proyectos han sido coproducciones internacionales. “Para mí, coproducir no es un tema netamente financiero. Se trata sobre todo, de abrir posibilidades a las películas, renovar miradas y, recién entonces, encontrar posibilidades de financiación” opina. Esas posibilidades, según Proimágenes, surgen a partir de iniciativas de acercamiento entre productores colombianos e internacionales, apoyar eventos y ruedas de negocios dentro y fuera del país, estimular los tratados de coproducción vigentes (como el de Canadá) y crear nuevas alianzas, como el firmado con Francia en Cannes este año.

ECUADOR / PERÚ: El despertar: Una nueva generación de cineastas, muchos formados en el extranjero, se propones internacionalizar la producción nacional, apostando fuerte a la coproducción.

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“UIO: Sácame a Pasear” (Micaela Rueda – 2013): su paso por festivales y mercados abrió puertas de financiación

La directora y productora Micaela Rueda (“UIO: Sácame a Pasear” – 2013), uno de los nuevos nombres del cine ecuatoriano, estructura la producción, como sus colegas, pensando en alianzas internacionales: “Nuestro paso por mercados como Ventana Sur, Guadalajara, Cannes y Huelva nos ha ayudado a dar a conocer el proyecto y a conseguir fondos. Tenemos a Ibermedia y el Reconocimiento Churubusco como fondos internacionales, y dentro de Ecuador, contamos con los fondos del Consejo Nacional de Cinematografía”.

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“NN” (Héctor Gálvez – 2013), coproducción Perú, Colombia, Alemania, Francia, con recursos de Ibermedia, WCF y Cinema du Monde

El caso de Perú es similar. Allí la coproducción también es indispensable para que los proyectos ganen visibilidad internacional. Además, el país no tiene políticas públicas consolidadas que fomente y apuntalen el cine local, si bien hay fondos nacionales que están dando sus primeros pasos.

ESPAÑA: Cambiar los papeles: Las coproducciones con Latinoamérica siempre han sido una constante en la historia del cine español. Sin embargo, en cierto modo, los papeles se han cambiado y en la actualidad son los productores españoles los que buscan financiación a toda costa con el Nuevo Mundo y no al contrario.

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“El Secreto de sus Ojos” (Juan José Campanella – 2009) exitosa coproducción Argentina-España, ganó el Oscar como Mejor Película Extranjera

Pero la aventura no resulta ser tan sencilla, como explica Luis Ángel Ramírez, de IMVAL, productor acostumbrado a trabajar con Latinoamérica: “el marco legal que regula las ayudas públicas en España es realmente restrictivo en el caso de las coproducciones, de forma que prácticamente se descarta cualquier posibilidad de que una empresa española pueda implicarse de forma minoritaria en un proyecto de coproducción con Latinoamérica. Está claro que algo hemos hecho mal para perder nuestra posición como coproductores naturales en un mercado tan lógico para nosotros como el latinoamericano”.

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“El Árbol Magnético” (Isabel de Ayguavives – 2013) coproducción España-Chile, presentada en el Festival de Cine de San Sebastián

Argentina es el socio latinoamericano más habitual para los españoles. Con 13 coproducciones, en 2012 fue el segundo país con el que más coprodujo, siguiendo a Francia. Con México: 4 largometrajes, quedando en el quinto puesto. España mantiene un acuerdo bilateral con Argentina desde 1969. También tiene acuerdo con Brasil, desde 2008, al igual que con Chile (2003). Con Cuba, está vigente desde 1990, con México en 2003, y con Caracas, Venezuela, desde 1989.

MÉXICO: Apoyado en la coproducción: En 2012, el 20 % de la producción fue realizada bajo el esquema de coproducción, gracias a la flexibilización de las ayudas nacionales, el fomento del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), y la necesidad de buscar socios internacionales para ampliar el espectro de mercado. “La internacionalización del cine es un fenómeno mundial que se explica tanto por los foros de coproducción de festivales y encuentros cinematográficos, como por la necesidad de aumentar las opciones para financiar las películas y por el hecho de que, por lo general, una coproducción implica una codistribución, lo que aumenta el impacto cultural y comercial de los films en beneficio directo de los productores” opina Jorge Sánchez, director general del IMCINE.

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“Las Horas Muertas” (Aarón Fernández – 2013) coproducción francesa-española-mexicana, presente en San Sebastián

Como consecuencia de los vaivenes de la economía global, se produjo una variación de socios; España, su socio principal en 2011, disminuyó su producción, dejando su rol a Estados Unidos, país con el que realizó 11 producciones en 2012. Esta alianza es estratégica, y responde al interés por entrar en el mercado anglosajón para captar el público latino, la primera minoría del país, lo que se refleja en un crecimiento de las producciones en inglés, presente en el 5 % de la producción nacional, mientras que un 7 % usa ambos idiomas. En los últimos 6 años de producción, los principales socios de México fueron Estados Unidos (24 %), España (19 %), Colombia (11 %), Argentina y Francia (9 %). Además Chile, Uruguay y Perú; en Europa, Holanda, Alemania y Suiza; y también Canadá.

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También en San Sebastián: “Workers” (José Luis Valle – 2013), producción de México y Alemania

El IMCINE tiene varios acuerdos de coproducción y cooperación; muchos de sus festivales incentivan la coproducción, como el Encuentro Iberoamericano de Coproducción del Festival Internacional de Cine de Guadalajara. Sánchez lo sintetiza así: “La coproducción genera profesionalización de los sectores, nuevas visiones y mayores estándares de calidad cinematográfica y de narrativa audiovisual. Sin embargo, sus mayores beneficios son los de generar una amplia visibilidad de la obra cinematográfica, más fuerza de lanzamiento y acceso a audiencias más diversas”

URUGUAY: Foco en la región: La vocación regional y latinoamericana del país se refleja en la política del ICAU, el instituto de cine nacional, que participa activamente en programas internacionales como Ibermedia o DOCTV Latinoamérica, puntos de partida obligatorios para los proyectos de Uruguay, un país pequeño y con mercado reducido.

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La animación “Selkirk” (Walter Tournier – 2012) coproducción Argentina-Chile-Uruguay

“La coproducción es un modelo interesante y necesario a la hora de pensar un proyecto en aquellos países que recién están consolidando su producción cinematográfica, y, por tanto, en posición de enorme desventaja frente al producto de las majors, por ejemplo, para acceder a las carteleras tanto dentro como fuera del país” opina Adriana González, directora del ICAU. Del medio centenar de películas estrenadas en 2009, treinta son coproducciones, la mitad, con Argentina. La proximidad geográfica y cultural entre ambos países contribuyó a la fluidez de una relación que se apoya en un acuerdo de coproducción firmado en 1999. En los últimos años, Uruguay también estrechó lazos con Brasil, con el que mantiene un concurso binacional anual para fomento de coproducciones. En Europa, España es el principal coproductor, y mantiene conversaciones para implementar acuerdos con Alemania, Holanda y Francia.

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“Tanta Agua” (Ana Guevara, Leticia Jorge – 2013) presentada en el BAFICI, coproducción Uruguay-Alemania-Holanda-México

La productora Agustina Chiarino es optimista: “Ahora hay más posibilidades de coproducir dentro del continente que con Europa. En indudable que en Latinoamérica hay mucho más dinero, sobre todo en países como Brasil, Colombia o Chile, que están fomentando mucho el tema”. Pero la coproducción entre países latinoamericanos tiene sus riesgos: “la realidad de cada país es muy distinta, los acentos son distintos y cuando la coproducción implica incluir una cuota en el elenco artístico hay que tener mucho cuidado”.

VENEZUELA: Abierta al diálogo: Entre las muchas posibilidades que ofrece, coproducir una película es también un diálogo entre puntos de vista artísticos y técnicos, apoyos, audiencias y gobiernos. Y esa es justamente la faceta de la realización conjunta que más le interesa a Venezuela. “Las coproducciones pueden traer consigo múltiples beneficios, que van desde el intercambio de experiencias hasta el impacto favorable en términos de diálogo multicultural mediante esos vehículos de comunicación, expresión y realización artística que son las películas” afirma el presidente del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) de Venezuela, Juan Carlos Lossada.

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El drama “La Distancia más Larga” (Claudia Pinto-Emperador – 2013), coproducción venezolana-española

De los 20 films producidos anualmente en el país, en los últimos 5 años, cinco son coproducciones realizadas con socios habituales como España. Cuba, Argentina, Colombia y Ecuador. También tiene acuerdos con Canadá, Chile, Francia, Italia y México.

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La flamante ganadora de la Concha de Oro en San Sebastián, “Pelo Malo” (Mariana Rondón – 2013), producción conjunta entre Venezuela, Perú, Argentina y Alemania

La directora Claudia Pinto-Emperador explica: “Es un desafío lograr que las diferencias culturales y las distintas maneras de hacer cine sean una virtud y no un problema. Si todos trabajamos juntos en función de la película, la fuerza y la energía del trabajo en equipo repercuten en beneficio de todos”.

FUENTE: Revista Digital Latam Cinema, Número 6