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2013-08-23

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INFORME: EL TERROR TIENE CARA DE MUJER

Por Anton Bitel

El desbalance de géneros continúa siendo normal en todos los sectores de la industria y en la categoría terror no es excepción, ya que las realizadoras son pocas y distantes entre sí. Las directoras Jennifer Lynch, Jen y Sylvia Soska cuentan sus experiencias en el género.

Cuando ningún film dirigido por mujeres fue seleccionado para competencia en Cannes 2012, el festival se convirtió en el foco de mucha crítica femenina y en un examen de conciencia de la industria. En la programación del Film4 Fright Fest, en Gran Bretaña, sucedió algo similar, notándose un prejuicio general en la industria del cine. De las 24 películas elegidas para la programación principal, solamente 2 fueron hechas por mujeres: “American Mary”, de las gemelas Jen y Sylvia Soska, y “Chained” de Jennifer Lynch (ambas sin estreno comercial en Argentina).

“Hay un concepto erróneo de que las mujeres no disfrutan el género terror” opina Sylvia Soska. “Bueno, el 60% del público que elige estos films son mujeres, y la primera directora de cine de ficción fue Alice Guy-Blaché (realizó películas en la misma época que los Lumiere y Charles Pathé); mucho de su trabajo fue atribuido a hombres, sólo porque era mujer. Es muy extraño ver cuántas mujeres han venido trabajando en esta industria como pioneras, pero no obtienen ningún reconocimiento”.

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Una estudiante de medicina hace operaciones un poquito ilegales en “American Mary” (Jen y Sylvia Soska – 2012)

Las Soskas encontraron problemas similares cuando fueron a Hollywood con su ópera prima “Dead Hooker in a Truck” (2009), un film enérgico, inquietante, de bajo presupuesto, con el molde de cine clase B, donde las canadienses escribieron, dirigieron, actuaron y produjeron. “Fuimos a Los Angeles y tuvimos varias reuniones con gente supuestamente muy profesional y normal, pero muchas veces Jennifer y yo fuimos tratadas como algo exótico, y no como mujeres que trabajan en la industria y que tienen un buen producto para vender” dice Sylvia.

Por suerte, las hermanas pudieron canalizar su frustración en el guión de su segunda película, “American Mary”, una sátira del sueño americano, en la que, como cuenta Sylvia, “se muestra el rol de la mujer en un mercado dominado por hombres, enfatizando lo que son las apariencias, y entendiendo que hay algo más, además del aspecto exterior”. También es uno de los films más deslumbrantes e inquietantes en los márgenes del terror de la última década.

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Hermanas de sangre: Jennifer y Sylvia Soskas

Sylvia continúa: “Jennifer y yo escribimos artículos sobre mujeres en el terror; buscamos estrellas internacionales en distintos rubros, como guionistas de comics, directoras, productoras, etc – hay un montón de gente que hizo una gran diferencia”. Jennifer agrega: “No es revertir el sexismo. Los directores que conocemos no sólo alientan sino que se enorgullecen de tener mujeres en la industria con ellos, y les encanta; es importante notar que un montón de hombres son feministas también”.

Jennifer Lynch y su debut “Boxing Helena” (1993) fueron rechazados en su momento porque se creía que “promocionaba violencia contra las mujeres”: “A causa de ser la hija de un director famoso (David Lynch) y porque hubo un juicio con (Kim) Basinger (quien se fue de la película que iba a protagonizar) se la representó como un film terrible, misógino, violento” dice Lynch, “no tuvo una oportunidad cuando se vio. Era un cuento de hadas oscuro sobre el amor obsesivo; era mucho más que un hombre sacándole los brazos y las piernas a una mujer, y poniéndola en una caja”.

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Sherilyn Fenn y la Venus de Milo en la que se convertiría en la polémica “Boxing Helena” – Jennifer Lynch – 1993

Su último trabajo, “Chained”, emergió de un compromiso más fructífero. “Los productores Lee Nelson y David Buelow me mandaron el guión de Damian O’Donnell. Era una gran idea; un asesino serial que nunca vi antes, que maneja un taxi y se queda con un chico después de matar a la madre, con un giro en el final. Originalmente era un asesino diferente, no se trataba de la relación con el chico y la forma en la que mataba a la mujer era horrible. No es que haya una forma buena de matar mujeres, pero no me atrajo eso. Entonces propuse una reescritura; ahora es un drama sicológico donde examinamos de qué está hecho el monstruo humano y qué daño sufrió para tomar ese camino, cómo trató de ser bueno, y cómo esto afecta a un chico que tiene una buena niñez hasta que esto sucede. Es un guiño al ciclo del abuso en nuestra sociedad. Un monstruo humano me asusta más si me doy cuenta que nació de un chico inocente como yo”.

FUENTE: MOVIE SCOPE Nº 32