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2013-08-13
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GUIÓN: DAMON LINDELOF: “TODOS SOMOS FRAUDES”
Por Megan Riesz
El guionista, director y productor J.J. Abrams recuerda: “Estábamos intentando crear un programa basado en la idea del entonces presidente de ABC Lloyd Braun, sobre un grupo de gente que sobrevivió a un accidente de avión”. En ese momento, Abrams estaba produciendo la serie “Alias”, y no podía hacerlo solo. “Había oído sobre Damon Lindelof de una ejecutiva de Disney. Entonces, lo llamé. Cuando entró con su vieja remera de “Star Wars”, supe que me iba a caer bien”. Abrams y Lindelof escribieron, castearon, filmaron y editaron el piloto de 2 horas en 12 semanas, de enero a abril de 2004. “Seriado” era una mala palabra entonces, y el programa era un juego caro, que Lindelof estaba seguro que ABC no tomaría. Quizás harían una miniserie. Quizás. “Lost” se convirtió en el primer fenómeno televisivo del siglo 21, e inspiró más pasión y rabia, teorías y blogs, tweets y tatuajes que cualquier otra serie antes.
Todd Williamson/WireImage
Pero Lindelof no la estaba pasando muy bien en esos momentos. Un año antes de empezar “Lost”, sufrió la pérdida de su padre, ateo. “Cuando murió, fue una profunda experiencia espiritual para mí. Quería creer que estaba en un lugar mejor, por lo que canalicé muchos de esos sentimientos en Jack Shepard (Matthew Fox), quien estaba regresando de Australia con el ataúd de su padre, luchando con la misma idea de querer adoptar un sistema en el que pudiera encontrar consuelo. Pero si me preguntabas, en 2004, si estaba haciendo duelo por mi padre, yo te hubiera dicho: “Murió hace un año y medio, estoy mal y lo extraño, pero no”. Y sí lo estaba haciendo”.

Después del éxito vertiginoso y unas vacaciones en Italia, el guionista recibió un llamado de su agente, Todd Feldman. “’Ridley Scott te va a llamar. ¿Podés atender?’ Yo estaba manejando en Ventura, en Studio City, y clavé los frenos” recuerda. “Estacioné. Ridley Scott no se presenta cuando llama. Dice ‘Hola, amigo’. Así me llamó siempre; no estoy seguro que sepa mi nombre. Dice: ‘Te estoy mandando un guión, ¿lo leés esta noche?’ y yo ‘Seguro, Ridley’”. Ese guión se llamaba “Alien Zero”, escrito por Jon Spaiths, y – después de una extensa reescritura de Lindelof que hizo que el film fuera menos establecer los mitos de la franquicia Alien y más sobre la locura de la búsqueda de un hombre de su creador – sería lanzado al mundo como “Prometeo” (Prometheus – 2012).
Un mes antes de que “Prometeo” llegara a las salas, Lindelof tuvo otro llamado de su agente, quien parecía estar especializándose en llamadas bizarras: Brad Pitt quería encontrarse con él para hablar sobre su película, algo fuera de control, “Guerra Mundial Z”, que necesitaba urgentemente alguien que inventara un final, porque el que había no funcionaba. En algún momento Pitt se había interesado en “Prometeo” y en su guión. Entonces llamó a Lindelof para que fuera a su casa en las colinas de Hollywood para discutir “Guerra Mundial Z”. “Creo que se supone que uno actúe como si esas cosas te pasaran todo el tiempo: ‘Hola, somos todos realizadores acá, charlando y tomando café y hablando de historias’. Le llevó 20 minutos a mi cerebro dejar de decir: ‘Tranquilo, tranquilo’” recuerda Lindelof. Y agrega: “La idea de una película de zombies, a gran escala, épica, de 150 millones de dólares, protagonizada por Brad Pitt, suena bien para mí. Porque no vi eso antes. Una de las cosas que Brad decía es que hay muchos giros que esperamos ver en films de zombies, y él quería hacer algo diferente. Y la única forma de hacerlo distinto era hacerlo grande”.

Por estos días, Lindelof tiene en que entretenerse: está en la preproducción de un piloto para HBO, “The Leftovers”, su primer proyecto televisivo post “Lost”, que será dirigido por Peter Berg; y está preparando la envuelta en el secreto “Tomorrowland”, película dirigida por Brad Bird y protagonizada por George Clooney. “Honestamente, creo que será el primer crédito realmente original que he producido en mi carrera”. Lindelof prefiere encontrar nuevos socios, ya que es muy colaborativo: “Mis poderes de guión no funcionan en el vacío, sólo pueden salir – limitados como podrían ser – con la presencia de alguien más. Siento que tenés que jugar una mano antes de que yo empiece a jugar. Sólo me siento y te miro si me pedís que juegue” confiesa el guionista, quien también opina que “un montón de escritores que amo, admiro y llamo amigos comparten el sentimiento e idea fundamental de que somos fraudes. Seremos empujados a la escena, y se verá que el emperador no tiene ropas. Es algo gracioso, autocrítico que digo. Pero siempre sentí eso”.
Getty Images
Sobre los que piensan que existe la usina “Lindelof”, él explica: “Está la idea de que tengo un baúl, y en ese baúl hay 20 grandes ideas de programas que no he tenido la chance de desarrollar aún. La verdad que no. Tengo ideas buenas, cosas que me entusiasman sobre una base regular. Hay escenas, momentos, frames, conceptos, personajes… pero ninguno de ellos son un concepto para un show. Sólo tomo una página del manual de Quentin Tarantino, que siempre dijo, ‘No quiero hacer malas películas’. Ya taché de mi lista “Hacer Malas Películas”. No quiero hacer malos programas de TV”.








