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2014-08-05
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FICCIÓN: “LA BICICLETA VERDE” DE HAIFAA AL MANSOUR: “EL CAMBIO NO SÓLO ES POSIBLE; ES INEVITABLE”
Haifaa Al Mansour es la primera mujer directora de cine en Arabia Saudita, y la primera en hacer un largometraje, la multipremiada “La Bicicleta Verde” (Wadjda), rodada en su país.

En Arabia Saudita, las mujeres tienen muchos menos derechos que los hombres. Sin ir más lejos, no se les permite manejar autos, por ejemplo. Todo indica que Haifaa Al Mansour es una verdadera pionera.
Su película, ganadora, entre otros quince premios internacionales, de los galardones CinemAvvenire, Interfilm y C.I.C.A.E. en el anterior festival de Venecia, cuenta la historia de Wadjda, una niña de 10 años de los suburbios de Riad, la capital saudita, que sueña con tener una bicicleta, específicamente una de color verde que está a la venta y con la que se cruza todos los días. Para peor, quiere ganarle una carrera a su amigo Abdullah, un vecino con el que tiene prohibido jugar. Previsiblemente, en el conservador mundo en el que vive la idea no es popular: no está bien visto que las mujeres tengan bicicletas y jueguen con varones. Su propia madre teme que la niña pierda su dignidad si se sale con la suya.

Haifaa Al Mansour está considerada una de las personalidades intelectuales más significativas del Reino. No es de extrañar que su mejor formación parezca haberla obtenido en el extranjero: se licenció en Literatura en la Universidad Americana de El Cairo, y consiguió un Master en Dirección y Cine de la Universidad de Sydney, Australia.
Al Mansour tiene ya en su haber tres cortometrajes, y el documental DE 45 minutos “Women Without Shadows” (2005), que ha recibido premios y elogios, impulsó a otras compatriotas suyas a intentar dirigir cine, y puso sobre el tapete el debate de la creación de salas de exhibición en Arabia Saudita, que, como tantas otras cosas, están prohibidas en este país. En Argentina, la película se estrenó en mayo de este año, en 16 salas.
La personalidad de Al Mansour genera polémicas en el país: los sectores conservadores la detestan, y en cambio cuenta con el apoyo de los sauditas renovadores, que elogian su actitud de enfrentar temas considerados tabú (la tolerancia, los peligros de la ortodoxia, la necesidad de cuestionar una cultura tradicional y restrictiva). Sus admiradores afirman que Al Mansour ha logrado “abrir una grieta en el muro de silencio que gira en torno a las vidas secuestradas de las mujeres sauditas, y proporcionar una plataforma para que sus voces se escuchen”.

Todo indica que “La Bicicleta Verde” se inscribe en ese empeño de abrir puertas. “Me siento orgullosa de haber hecho el primer largo que se ha rodado íntegramente adentro del Reino”, afirma la directora. “Vengo de una pequeña ciudad en Arabia Saudita, donde las chicas como Wadjda, tienen grandes sueños, fuertes personalidades y mucho potencial. Estas chicas tienen la capacidad y decisión para cambiar y redefinir nuestra nación.”
La cineasta agrega que fue muy importante para ella trabajar con un reparto saudita. Quería contar una historia real, con voces auténticas. La directora dice también que la película habla de temas universales como la esperanza y la perseverancia, lo que permite que gente de otras culturas pueda sentirse identificada. “Espero que la película ofrezca una mirada única de mi país”, sostiene Al Mansour.
La directora ha explicado las razones por las que eligió hablar de un tema complejo como es la situación de la mujer en Arabia Saudita, a través de una historia aparentemente sencilla de una chica que desea una bicicleta.
“Quería darle al debate intelectual un rostro humano, una historia que la gente pudiera comprender y con la cual se sintiera identificada”, indica Al Mansour. “La película no presenta una gran historia sino una más bien pequeña. Una historia sobre las emociones de un pequeño grupo de personajes. Una chica joven, y su madre, y sus vidas adentro de la sociedad. No creo que a los espectadores les guste sentarse a ver una película para ser sermoneados. En su lugar, desean asistir a una aventura que inspira y emociona”.

La realizadora añade que a pesar de la simpleza de la historia, su entrelínea maneja temas complejos. “Para mí fue importante que la historia fuese un retrato real de la situación de la mujer en Arabia Saudita, y que los personajes fueran creíbles y reflejasen las maniobras que tienen que hacer para manejarse dentro del sistema”. Se entiende que haya unos cuantos ulemas y otros musulmanes conservadores que no la ven con buenos ojos.
La directora Al Mansour ha confesado que hay un fuerte componente autobiográfico en su película: “Yo me crié en una familia muy liberal, que me apoyaba. Recuerdo que cuando era una niña, mi padre me llevó, junto con mis hermanos, a comprar bicicletas y yo elegí una verde. Soy extremadamente afortunada por haber tenido un padre empeñado en que me sintiera digna como mujer, pero mi vida distaba mucho de las historias de mis compañeras y amigas, que jamás hubieran soñado en pedir una. Creo que el corazón de la historia es algo con lo que todo el mundo se puede identificar. La idea de ser tildado como diferente o anormal por querer algo que está fuera de lo que tradicionalmente se considera aceptable. La cultura árabe puede ser especialmente brutal”.








