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2019-06-06
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FICCIÓN: JOHN WICK 3: PARABELLUM, DE CHAD STAHELSKI: A MATAR, MI AMOR
La saga del sicario más letal de los últimos tiempos que encarna Keanu Reeves suma un tercer capítulo, tan exitoso que la cuarta entrega ya es un hecho.

El estadounidense Chad Stahelski comenzó su carrera en Hollywood como doble de acción, o stunt. De hecho, daba clases de Jeet Kune Do, el arte marcial que practicaba el inefable Bruce Lee, y era amigo de Brandon, su hijo, a quien reemplazó como doble en la trágica El Cuervo (The Crow – Alex Proyas – 1994) tras su muerte en el set.
A lo largo de los años, Chad fue ganando experiencia coordinando stunts en películas como Mr and Mrs Smith (Doug Liman – 2005) y 300 (Zack Snyder – 2006), siendo el doble de su actual feticha Keanu Reeves en la franquicia The Matrix (Lana y Lilly Wachowski – 1999/2003). En 2014, dirige – junto a su socio creativo David Leitch – John Wick (en Argentina Sin Control) un vertiginoso thriller de acción que costó unos veinte millones de dólares, recaudando en todo el mundo más del doble. Ese fue el auspicioso comienzo de una saga protagonizada por un asesino letal de corazón desgarrado al que Keanu Reeves da vida como ningún otro podría hacerlo. Tres años después llegaría John Wick 2: Un Nuevo Día para Matar (John Wick: Chapter 2) que Stahelski dirigió en soledad, la cual obtuvo más de 170 millones de dólares en el mundo. Ahora llega el tercer capítulo, John Wick 3: Parabellum (John Wick: Chapter 3 – Parabellum), que ya lleva unos 225 millones ganados globalmente. ¿Y qué es ‘Parabellum’? Se refiere a dos conceptos interesantes para esta tercera entrega: El tipo de bala parabellum, uno de los cartuchos más famosos, y la frase en latín Si vis pacem, para bellum, que vendría a significar “si querés la paz, prepará la guerra” pronunciada por el escritor romano Vegecio.
¿Habrá una cuarta? Por supuesto: sólo tendremos que esperar a mayo de 2021.
Stahelski revela que: “desde que fui director de segunda unidad y director de acción, he estado guardando un cuaderno con toda la mierda rara que quiero hacer en una película. Entonces, cuando nos pidieron que hiciéramos la número 3, fue como ‘siempre y cuando pueda usar mi cuaderno’ (risas). No creo que nadie supiera lo que eso significaba, y el estudio dijo: ‘¡Claro!’ Ahora lo están descubriendo.”

Aunque es un artista marcial, el director insiste en que sus películas, sobre todo John Wick, no “hacen” artes marciales: “La gente piensa que hacemos artes marciales. Pero no. Nosotros bailamos. Se parece a las artes marciales. Se parece a las peleas. Pero es danza. He visto el ballet real. No es lo que uno piensa” analiza. Parabellum tiene lugar parcialmente dentro de una academia subterránea de ballet ruso que entrena a sus estudiantes para convertirlos en asesinos. En la película, John Wick ve a la próxima generación de asesinos casi a través de su entrenamiento. En un primer plano, la uña de una bailarina se despega como una naranja. “Detrás de escena, detrás de la gracia, la belleza, es maldito dolor y sufrimiento. Son algunos de los atletas más duros que he conocido, gimnastas y bailarinas.”
La pasión de Chad por el teatro juega un rol tremendo en la arquitectura de sus films: “Soy insistente para que mi equipo de coreografía estudie desde la danza. En la coreografía, tenés que hacer que el otro tipo se vea bien. Tenés que dejar espacio para girar y volar y estar delante de ellos. Tenés que tener una memoria increíble”.
Las películas de John Wick, a diferencia de otras de acción, promedian menos cortes de edición que las típicas. Stahelski prefiere tomas largas en ángulos amplios porque, como en el teatro, así es como exige atención. Reconoce que su estilo es impopular entre los coreógrafos, pero sus resultados son indiscutibles. “A muchos coreógrafos no les gusta hacer tomas amplias. No podés ocultar los golpes o fallos cuando los muchachos se están balanceando, golpeando y pateando. Hacemos gun fu (técnica que combina artes marciales con armas) por lo que puedo mostrarte los ángulos que la mayoría de los tipos que pelean no tienen porque no tengo que esconderme tanto.”

Otro hábito que el director adquirió del mundo de la danza es su devoción a ensayar: “Vas a un ballet de dos horas donde 20 personas nunca pierden el ritmo. ¿Entendés el tiempo de ensayo que se dedica a eso? Han tomado cinco putos meses de ensayos de ocho horas para que la gente sea tan buena.” Y así, Stahelski ensaya con todos, incluso con sus camarógrafos. “99 por ciento de la película está ahí, y no invitan a los camarógrafos a los ensayos. No quieren pagarles. Traigo camarógrafos dos, tres meses antes con el equipo de dobles para que ensayen. Si el cámara no sabe los movimientos, ¿qué puede salir bien de eso?” Cuenta que ha estado en sets que gastan millones entrenando al elenco y a los dobles, o construyendo sets elaborados, pero los productores no están dispuestos a “gastar un par de miles de dólares” para que los camarógrafos aparezcan: “¿Me estás jodiendo? Armás una casa de diez millones de dólares, pero no vas a gastar 500.000 para ponerle un techo, y se arruinará con la lluvia. Esa es la idiotez que está ocurriendo con algunos de los diseños de acción actualmente.”
Chad tiene mucho para decir sobre el género que lo ocupa: “Todo film de acción es escapista de cierta manera, y eso es genial. Creo que el mayor error cometido en el género es que el tono de la acción no coincide con el tono de la película. Ellos dicen ‘¡Quiero acción de Hong Kong!’, pero es una película súper seria. No ves a un tipo haciendo un giro doble corriendo por la pared, o con cables o algo así. La primera Matrix es un gran ejemplo de eso, fijate en el tono y la vibra. Todo estaba complementado. Keanu y yo, y algunos de mi equipo surgieron en el mundo de Matrix con los Wachowskis. Probablemente fueron los mejores constructores de mundos que he conocido en mucho, mucho tiempo. Al menos en la industria actual. Entonces, aprendés que cada pequeña pieza; el vestuario, la utilería, la luz, todo construye el mundo; el tipo de auto que manejan. Cuando intentás construir el mundo, la acción es una gran parte de eso. Tenés una película de acción con tres actos de acción: la apertura, algo en el medio y la gran escena de la pelea final. El director entra, ‘Ok, corte. Ok equipo de stunts, va la segunda unidad’. Vamos a filmar. Entonces, un tipo que no conociste antes entra y es un tipo como yo o algo así, y dice: ‘¡Va la acción! Tenemos 20 armados hoy’. Luego ves la película y es como una película de dobles. La actuación se detiene. Hay directores hoy en día que a veces tienen miedo de hacer lo que no quieren hacer. Los buenos, como (Steven) Spielberg, filman su propia acción. Es por eso que no podés decir dónde termina la historia.”








