Mirá las entrevistas y últimas novedades del Audiovisual en Argentina y el mundo.
2018-06-25
Compartir esta página
FICCIÓN: INVITACIÓN DE BODA, DE ANNEMARIE JACIR: LAS REGLAS DE LA VIDA
El tercer largometraje de la directora palestina, que obtuvo varios premios en el Festival de Cine de Mar del Plata, retrata el conflicto generacional de su país.

Annemarie Jacir es una cineasta palestina, perteneciente a una antigua familia cristiana de Belén, que dirigió y produjo casi una veintena de títulos. Su cortometraje Como Veinte Imposibles (Like Twenty Impossibles – 2003) fue el primero de la cinematografía árabe en ser seleccionado oficialmente en Cannes, y terminaría alcanzando la antesala de los premios Oscar de Hollywood. Más tarde, en 2008, La Sal de este Mar (Milh Hadha al-Bahr) se convertiría en el primer largometraje dirigido por una mujer palestina presentado por su país para competir en los Oscar como mejor Película Extranjera, como ocurriría de nuevo en 2012, con Al Verte (Lamma Shoftak), mejor película asiática en la edición número 63 de la Berlinale.
Su nuevo trabajo, Invitación de Boda (Wajib) cuenta la historia de Shadi, un palestino que vive en Italia y regresa después de mucho tiempo a Nazaret para reencontrarse con su padre, Abu Shadi, y embarcarse en un viaje por toda la ciudad con el fin de repartir personalmente las invitaciones de boda de su hermana.

Cuenta Annemarie: “Wajib es la manera en la que la sociedad funciona, no solo en Palestina, sino en todo el mundo. Se trata de las reglas sociales de nuestra cultura. Un pequeño ejemplo… si alguien te invita a cenar, es tu wajib el invitarle vos la próxima vez. En el caso de la película, el wajib de Shadi es volver para repartir las invitaciones de boda con su padre, algo que se espera de los hombres de una familia. Su wajib es ir casa por casa. Hay muchos wajib en la película.”
Padre e hijo, interpretados respectivamente por Mohammed Bakri y Saleh Bakri – que tienen este parentesco en la vida real – comparten auto para encontrarse con todo tipo de personajes que reflejan de un modo u otro las distintas maneras que tienen los palestinos de vivir en un país ocupado por los israelíes.
“La familia Bakri es realmente una familia con mucho talento. Cuando lo elegí para La Sal de este Mar aún no había aparecido nunca en pantalla. Me encontré con un actor de increíble talento, una gran persona y también un colaborador artístico. Y por eso he seguido trabajando con él. Cuando escribí Invitación de Boda tenía a Saleh en mente para Shadi desde el primer momento. Con Mohammad tuve que pensarlo más. Sabía que daría todo para el personaje, y mucho más si trabajaba junto a Saleh ya que, claro, gran parte de las tensiones y problemas son muy personales. Pero también sería muy duro como actores trabajar juntos. Podrían tener bloqueos, o podrían ser incapaces de llevarse hasta esos estados emocionales en pantalla. Es muy difícil trabajar con tu propia familia. Hablamos acerca de esos retos muy abiertamente y compartimos todos nuestros miedos y preocupaciones. Recuerdo que Mohammad nos dijo que sería el reto más grande de su carrera y de hecho, el proyecto de su vida. Para los que conocemos a Mohammad, sabemos lo diferente que es de Abu Shadi, en términos de aspecto, pensamiento y energía. Mohammad trabajó durante meses en el personaje. Al final, no puedo estar más contenta con nuestro trabajo juntos y entre ellos dos”, analiza Jacir.

Con respecto a cuanto del protagonista hay en ella, la directora dice: “Entiendo la rabia de Shadi demasiado bien y su rechazo a las injusticias. Entiendo la libertad que ha encontrado por su propia cuenta, viviendo en un país (Italia) donde sos como cualquier otro y no un siervo. Pero a diferencia de Shadi, elegí quedarme a vivir en mi país, Palestina.”
Y continúa: “Él tiene una vida de clase media, por lo que hay una crítica hacia la nueva élite palestina y su liderazgo del pueblo. Pero también hay otra dimensión en todo ello acerca de por qué Abu Shadi no acepta a la novia de Shadi. Ella es la hija de refugiados palestinos que tienen prohibido volver a Palestina. Ella nunca podrá pisar el país y eso significa que, si Shadi sigue con ella, él tampoco podrá volver ya que no aceptarán su unión en el país. Y eso es lo que está en la mente de Abu Shadi.”

Tras La Sal de este Mar, ganadora del premio Fipresci de Cannes en 2008 y Al Verte, Jacir presentó Invitación de Boda en el festival de Locarno con críticas muy positivas, obteniendo también en nuestro Festival de Cine de Mar del Plata 2017 los premios a Mejor Película y Mejor Actor (Mohammad Bakri). “Cuando presentamos la película en Locarno yo la inscribí como un drama, pero ellos me dijeron que había hecho una comedia. Es cierto que tiene elementos cómicos pero Invitación… es un drama en el que he intentado ser lo más honesta posible con la situación de Palestina, que en general es muy mala y no está mejorando en absoluto”, afirma. “Me interesa mucho el tema de la huida, de la partida y el regreso, que creo que tiene mucho que ver con la identidad palestina”, porque todavía hay “muchos palestinos que viven afuera y sueñan con regresar a sus hogares” y también ciudadanos “que están en prisión y desean irse del país”. “Creo que todo en la vida es política. Nunca vi una película que no sea política de alguna manera. Incluso la más estúpida lo es, pero intento hacer películas sobre seres humanos y sobre nuestras vidas. En lo que estoy interesada es en la gente, y en los pequeños gestos por los que sobrevive, encuentra esperanza, humor y resiste desaparecer”.
Con respecto a la difícil situación que atraviesa su país, Jacir expresa: “Creo y espero que en el futuro se encuentre una solución justa y pacífica. Tengo esperanza, a pesar de todo lo que está sucediendo en Palestina, precisamente porque, en este momento, miles de hombres, mujeres y niños en Gaza se acercan a la frontera para exigir sus derechos básicos como seres humanos. Y eso no son enfrentamientos. Cuando los civiles desarmados son asesinados a tiros no se puede hablar de enfrentamientos. Son refugiados que no tienen nada, que viven en la prisión más grande del mundo, y a los que un ejército les dispara. Ni un solo israelí ha sido herido, ni siquiera tocado, por un manifestante palestino en los últimos días, mientras que los francotiradores israelíes han asesinado a más de veinte personas y herido a mil cuatrocientas. ¡Y los medios occidentales insisten en hablar de enfrentamientos! Sí, a pesar de todo esto, tengo que creer que llegará una paz justa. Precisamente, porque gente como la de Gaza se despierta cada mañana e insiste en vivir. Insisten en la belleza de la vida y están dispuestos a marchar hacia uno de los ejércitos más poderosos del mundo para decirle: ‘¡No pueden seguir tratándonos de esta manera!’.”








